El Coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, Luis Campos (foto), escribió en un hilo de Twitter el comentario que se reproduce a continuación:
“Argentina: Una economía que crece (crecía), con aumentos en el empleo y caídas salariales. Con ajustes en jubilaciones, asignaciones familiares y en el salario mínimo, vital y móvil. Síntesis del último informe del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma.
“La actividad económica creció fuerte en 2021 (10,4%) y 2022 (5,5%). Ya recuperó toda la caída de la pandemia y del derrape 2018/19. Está en niveles similares a los de fines de 2015… con salarios un 25% más bajos.
“Para simplificarlo al extremo: La economía nacional produce un poco más que hace siete años con salarios que perdieron una cuarta parte de su poder adquisitivo. Cayeron un 21,6% entre 2016 y 2019, y un 2,1% adicional desde entonces.
“El retroceso salarial afectó con mayor intensidad a los asalariados no registrados que en comparación con diciembre de 2019 perdieron un 15,6%. Esto provoca que a pesar de una caída en el desempleo se registre un incremento de la pobreza y la indigencia.
“La recuperación económica post pandemia fue acompañada por un crecimiento del empleo formal: Lleva 23 meses consecutivos de aumento (SIPA). Sin embargo, el sector más dinámico sigue siendo el empleo por cuenta propia.
“Se recupera la actividad económica pero caen los salarios. No es sorpresivo que se deteriore la distribución funcional del ingreso. La porción del valor agregado que se apropian los trabajadores viene cayendo sistemáticamente. Lo contrario pasa con el excedente.
“El Estado tampoco ayuda mucho. Las herramientas en las que tiene una incidencia directa (salario mínimo, jubilaciones, asignaciones familiares) vienen perdiendo feo contra la inflación.
“El Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió contra la inflación en seis de los últimos siete años. En diciembre de 2022 estaba un 8,3% por debajo de diciembre de 2019 y un 30,5% debajo de diciembre de 2015.
“Los haberes jubilatorios en 2022 fueron un 9,3% más bajos que en 2019 y un 27,4% inferiores a los de 2015. Quienes cobran la mínima tuvieron una compensación con los bonos discrecionales que tienen que ser cada vez más altos para empatarle a la inflación.
“El ajuste en las asignaciones familiares impactó en el monto y en la cantidad de prestaciones. Este trimestre su valor en términos reales será un 10,8% más bajo que en el mismo período de 2019/20 y un 25,4% más bajo que en 2015/16”.
“Además, la caída de la cantidad de prestaciones es ininterrumpida. En 2021 la ANSeS liquidó un 15,4% menos de asignaciones por hijo que en 2017. Entre septiembre de 2019 y el mismo mes de 2022 se quedaron sin percibir la asignación más de 1.000.000 de niños.
“Si en un contexto marcado por el crecimiento económico el ingreso de los trabajadores y trabajadoras estuvo lejos de crecer, cabe preguntarse por el tipo de acción colectiva y de mecanismos que van a ser necesarios en la etapa más difícil que parece estar empezando.
“El informe completo lo pueden descargar en la página de la CTA Autónoma”.