La casa del millón de dólares

Por Adolfo Ruiz

El camarista Abel Sánchez Torres es investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Tendrá que explicar cómo hizo para adquirir su lujosa vivienda, valuada en 1,3 millón de dólares, con su sueldo de magistrado y el de docente de una universidad privada.

“Ordene una investigación patrimonial en torno a Abel Sánchez Torres, comenzando por un pedido a la administración del barrio El Terrón, para que informe si el nombrado es propietario, si ha construido una vivienda, y en caso positivo, ubicación, a nombre de quién se encuentran las expensas, fecha de inicio y término de la construcción, características del inmueble y profesionales responsables de la obra”.

La casa es despojada pero imponente; como lo es también el country El Terrón, al que se accede desviando por la ruta E-57 que une Villa Allende con el corredor de Sierras Chicas: Mendiolaza, Unquillo y Río Ceballos.

Sobria pero ineludible, como el ingreso al barrio, con sus rotondas perfectamente parquizadas y el camino que bordea un lago artificial en cuyas riberas, entre cortaderas y totoras, deambulan puñados de golfistas con sus siluetas recortadas a contraluz del poniente.

Para llegar a este verdadero oasis civilizatorio hay que pasar el acceso al Talar de Mendiolaza y tomar el siguiente puente que aparece a mano derecha. A partir de allí se ingresa a uno de los barrios privados más exclusivos de la provincia. El acceso vale el paseo por sí mismo. Un caminito prolijamente asfaltado recorre un bosque de ensueño, entre hiedras y árboles autóctonos que, si de día es cautivante, de noche se convierte en un lugar encantado y es el prólogo de lo que vendrá apenas la pendiente deje ver el ingreso: majestuoso por donde se lo mire, así es como se asoma El Terrón.

A menos de cinco minutos del Córdoba Golf Club de Villa Allende, fue desarrollado otro campo de golf, aún más exclusivo, aún más opulento, aún más ostentoso, con un circuito de 18 hoyos que nace en el Club House y culmina junto al espejo de agua. Parece otro país. Es Mendiolaza.

Es en este lugar donde la pareja de magistrados federales hoy investigados por la Justicia eligió cumplir sus sueños. Allí es donde Abel Sánchez Torres y Graciela Montesi —ambos camaristas federales y pareja desde hace años, aunque nunca formalmente asumida como tal—, levantaron una mansión de 700 metros cubiertos, junto al green del hoyo 8, con una vista increíble a las sierras. Y a escasos metros de otra de las “casas emblema” de El Terrón. Más adelante veremos quién es su propietario.

Mirar más allá

La investigación de los fiscales federales Pablo Nicolás Turano y Maximiliano Hairabedián empezó a tomar volumen cuando dejaron de mirar solamente la presunta manipulación de las salas de la Cámara Federal y comenzaron a reconstruir el entramado completo de relaciones internas que permitió esas maniobras. Según las fuentes judiciales y la denuncia de los querellantes, los fiscales se animaron a sostener que no se trató de irregularidades aisladas, sino de un “mecanismo estable” para direccionar expedientes sensibles hacia determinadas integraciones de Cámara.

En ese esquema, Hairabedián y Turano pusieron especial atención sobre la actuación coordinada de Sánchez Torres y Montesi en expedientes vinculados a ejecutivos de la cerealera Bunge, investigados por evasión tributaria. La hipótesis fiscal es que ambos aprovecharon el desorden generado por vacancias y subrogancias para “manotear” causas que, por reglamento, debían quedar en manos de otros magistrados.

La investigación también podría llegar a poner la lupa sobre maniobras mediante las cuales los jueces sospechados habrían regulado honorarios llamativamente más abultados a determinados estudios jurídicos, como lo reveló Revista El Sur en su edición de mayo.

La investigación también pretende avanzar sobre un terreno incómodo para la Sagrada Familia: la vida privada y patrimonial de los camaristas denunciados. Por eso los fiscales abrieron un expediente paralelo, enfocado específicamente en la evolución patrimonial de Sánchez Torres. Y comenzaron a requerir información registral, bancaria y societaria vinculada a propiedades y movimientos económicos del magistrado. Uno de los focos está puesto en esta vivienda de El Terrón, ubicado en una zona donde hace años se concentra parte de la elite judicial y empresarial de la provincia.

La mansión

A poco de entrar a El Terrón comienzan a responderse las preguntas del fiscal Turano en el párrafo con el que inicia esta nota. Respuestas que llegan no por acción de la justicia, sino del periodismo, que avanza más rápido que los encargados de investigar el poder.

A la primera pregunta, la respuesta es sí: Abel Sánchez Torres es propietario. A la segunda, también: ha construido una vivienda. A la tercera, sobre la ubicación, está situada junto al hoyo 8, en el lote 201 de la urbanización el Terrón, sobre un solar de 1.437 metros cuadrados, valuado en al menos 300 mil dólares (según el precio de lotes de similares magnitudes publicados en Zonaprop).

Con las siguientes preguntas, lo averiguado no tiene tanta precisión. No hemos logrado recabar con absoluta certeza a nombre de quién están las expensas; pero es altamente probable que no haya interpósitas personas. Sería el propio Abel Sánchez Torres, ya que él mismo declara esa propiedad en sus declaraciones juradas de 2024 y 2025; primero, como lote, luego como construcción, aunque ahora ya luce culminada. Lo que sí sabemos es que cada mes se pagan 657 mil pesos en concepto de gastos comunes.

Sobre la construcción del inmueble, el detalle recabado es quizás algo amplio, pero todo indica que se empezó a construir en 2024 y que los últimos detalles se culminaron al año siguiente.

Sobre las características del inmueble, además del entorno mágico donde está enclavada la casa, se puede decir que “se erige como una verdadera obra de arte del brutalismo moderno y el minimalismo contemporáneo”, según la descripción de un reconocido arquitecto de Córdoba, que prefirió que su nombre no apareciera en estas líneas. “La fachada, dominada por la pureza del hormigón visto y líneas marcadamente horizontales, recibe a los visitantes con una colosal cochera semicubierta de 60 metros cuadrados que redefine el concepto de funcionalidad y estilo, enmarcando las visuales de manera magistral”, agrega el profesional.

Pero el verdadero oasis de la propiedad “se resguarda en la intimidad del contrafrente, con vistas al green, donde el diseño exterior alcanza su máxima expresión: una espectacular piscina longitudinal de 9 metros de largo, con un espejo de agua de 23 metros cuadrados, coronada por un exclusivo solado atérmico que expande el área de relax hasta los 45 metros cuadrados totales. Un refugio de lujo sofisticado, pensado para quienes hacen del diseño un estilo de vida y encuentran en la sobriedad arquitectónica su máxima sofisticación”, continúa la descripción de la persona que prefiere mantenerse al margen de la posible reacción del propietario cuando vea su propiedad en estas páginas.

A sólo 200 metros de la casa de Sánchez Torres, una obra en construcción atrae los murmullos de vecinos, guardias y contratistas cuando se enteran de “la novedad”: en los 1.500 metros cuadrados del lote 139, quien levanta su “vivienda en las sierras” es un habitué de la zona, nada menos que Mauricio Macri, amigo del desarrollador de este paraíso urbanístico y presidente de la Bolsa de Córdoba, Manuel Tagle.

La obra del lote 201, propiedad del camarista federal, fue encomendada al más renombrado estudio arquitectónico de la capital cordobesa: Bearzotti Arquitectura, con oficinas en Villa Allende, que se destaca por sus proyectos residenciales de vanguardia. Los que conocen el rubro aseguran que su sello de identidad es el uso del hormigón visto (incluso premoldeado), estructuras de líneas netas, grandes volúmenes geométricos y un juego muy interesante de cortes y luz natural. Ese combo arquitectónico se puede apreciar en el imponente estilo de la casa que nos ocupa.

El Estudio Bearzotti tiene un delicado perfil en Instagram (@estudiobearzotti), donde muestra y describe cada una de sus obras terminadas y en ejecución. La colección es deslumbrante y el scroll infinito. Pero la casa de los camaristas no aparece. Previsores, sus señorías no cometieron el mismo error que el senador Luis Juez.

El último Índice del Costo de la Construcción de Córdoba registró para una vivienda social un costo cercano a los 700 dólares el metro. No es exagerado estimar en 1.500 dólares el costo para una vivienda de alto nivel, con terminaciones de lujo, como la que nos convoca. Más bien sería una estimación bastante “prudente”, si consideramos que es obra del más renombrado y vanguardista estudio de arquitectura de esta provincia. Multiplicando ese valor referencial por los 700 metros cubiertos de la vivienda, la cifra supera con tranquilidad el millón de dólares. Si se suma el valor del terreno -siempre con un cálculo prudente-, la vivienda costaría más de 1,3 millón de dólares. Por buenas que sean las dietas que cobran sus señorías, difícilmente podrían explicar semejante inversión de capital en la vivienda hogareña, algo que seguramente será materia de análisis del fiscal Turano.

¿Valuaciones fiscales?

¿La casa del juez estaba declarada? La respuesta es sí. La vivienda de El Terrón, en Mendiolaza, está mencionada en la Declaración Jurada (DDJJ) del camarista federal. Un pedido formal presentado por Revista El Sur ante el Consejo de la Magistratura permitió acceder a sus dos últimas DDJJ. En la que corresponde al ejercicio del año 2023, Sánchez Torres declaró entre sus bienes inmuebles un “terreno” en Mendiolaza, ingresado a su patrimonio en agosto de 2020 y adquirido con fondos propios. ¿Valor declarado? 57 millones de pesos, valuación que corresponde a la fecha de la presentación de la documentación, en septiembre de 2024 (58 mil dólares a la cotización del momento).

En su siguiente DDJJ, presentada en agosto de 2025 y correspondiente al año 2024, el mismo inmueble fue presentado como “Casa en Construcción” y declarado por un valor de 314 millones de pesos (229 mil dólares a la cotización del momento).

No es novedad que en las DDJJ se acostumbra consignar la valuación fiscal de los bienes registrales como automóviles o inmuebles, que suelen ser varias veces inferiores al precio real de mercado (en este caso, como vimos, superaría el millón 300 mil dólares entre lote y construcción). El tema es que la urbanización El Terrón no tiene valuaciones fiscales porque todavía no está terminado el trámite catastral para la subdivisión de los terrenos, algo que se puede constatar ingresando al Mapa de la Dirección de Catastro. Allí todo El Terrón aparece como un único inmueble (a diferencia de las urbanizaciones que lo circundan, como barrio El Talar, Molinos del Viento o hasta el Country Cuatro Hojas). Si se pica con el mouse sobre la mismísima vivienda del camarista, la leyenda que aparece en el panel informativo deja de lado cualquier suspicacia: “No se encontraron datos para la ubicación seleccionada”.

Si no hay valuación fiscal, ¿de dónde surgen las cifras que declaró bajo juramento el camarista en su DDJJ?

La caja de Pandora

En tribunales federales aseguran que la decisión de avanzar sobre el patrimonio del camarista cayó como una bomba, porque implica cruzar una frontera pocas veces atravesada en la justicia local: investigar no sólo las resoluciones judiciales, sino también el eventual correlato económico detrás de esas decisiones. Es justamente lo que hizo Turano: impulsar pedidos de información patrimonial de alto detalle para establecer si existe correspondencia entre ingresos declarados, bienes registrables y estilo de vida del magistrado.

En paralelo, la pesquisa continúa alimentándose de documentación interna aportada tras la denuncia original de la ex secretaria Celina Laje Anaya. Su presentación fue el punto de partida de una investigación que pasó rápidamente del supuesto maltrato laboral a una sospecha institucional mucho más grave: el presunto enriquecimiento ilícito del hombre más fuerte de la Justicia Federal de Córdoba.

Fiscal independiente

Parece una formalidad. Pero la medida que se “atrevió” a firmar el fiscal Pablo Turano, designado por la Procuración General de la Nación como coadyuvante para investigar a Abel Sánchez Torres y su pareja Graciela Montesi, desató un terremoto en la torre de Tribunales Federales.

Si no era Turano, que llegó para ayudar a Maximiliano Hairabedian, probablemente nadie se hubiera animado a firmar semejante pedido contra el hombre de mayor poder en la justicia federal de Córdoba. Ni si quiera quienes se atrevieron a “husmear” en la causa plagada de pruebas en la que se lo investiga por el presunto maltrato a una empleada, algo que cronicamos el año pasado en esta misma revista.

Por eso tuvieron que ir a buscar al titular de la Fiscalía Penal Económico N°1 de la CABA, un magistrado que esté fuera de la órbita de influencias y presiones de Sánchez Torres quien, según testimonios formales e informales de la Torre, se habría encargado de sembrar el terror entre sus subordinados, al punto tal que algunos prefirieron enfrentar una causa por falso testimonio antes que contradecir al encumbrado camarista.

El patrimonio de Sánchez Torres según su DDJJ

INMUEBLES

  • Casa en Córdoba. 100%. Adquirida en 2003. Recursos Propios / Herencia. $249 millones
  • Casa en Parque Siquiman. 50%. Adquirida en 2003. Recursos Propios / Herencia. $4 millones.
  • Departamento en Córdoba. 100%. Adquirida en 2017. Recursos Propios. $40 millones.
  • Casa en Mendiolaza. 100%. Adquirida en 2020. $314 millones.

VEHÍCULOS

  • Jeep Grand Cherokee Overland 2017. 100%. Recursos Propios / Préstamo. $54 millones
  • Pickup Ranger Raptor BIT 4×4 2020. 100%. Recursos Propios. $38 millones.

INGRESOS

  • Sueldo como juez de Cámara. 142 millones anuales
  • Sueldo como docente universitario, UES 21. $5,3 millones anuales
  • $255 mil anuales
  • Intereses por inversiones. $14,2 millones anuales
  • Venta de departamento. $106 millones

EFECTIVO, DEPÓSITOS EN BANCOS Y ENTIDADES FINANCIERAS

  • Caja de Ahorros en pesos y en dólares en Banco Nación, Caja de Ahorro en pesos y en dólares en Banco Santander, efectivo en pesos, efectivo en dólares, y plazo fijo en Banco Santander. Monto total: $188 millones.

Fuente: www.revistaelsur.com.ar