La Cumbre de los BRICS en Kazán, Rusia y la reconfiguración del Orden Mundial

Por Carlos Rang*
La Cumbre BRICS en Kazán, Rusia es clave en la reconfiguración del orden mundial. Este encuentro, que se realiza justo antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, ha captado la atención global por su potencial para fortalecer un orden multipolar complejo que desafíe la hegemonía económica y política de Occidente, especialmente de los Estados Unidos y sus aliados en el G7.
El grupo BRICS, compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se ha convertido en una plataforma crucial para las discusiones sobre el futuro económico y político global, en un contexto de tensiones geopolíticas intensas. Al reunir a economías emergentes de Asia, África y América Latina, el BRICS pretende ofrecer una alternativa a la dominación de las instituciones financieras globales como el FMI y el Banco Mundial, que históricamente han perpetuado el colonialismo económico y la explotación de los recursos y la mano de obra en las economías del Sur Global.

Desafíos estructurales y el impulso hacia la multipolaridad

A pesar de su influencia creciente, el BRICS enfrenta varios desafíos internos, entre los cuales destacan la falta de una estructura organizativa clara y la necesidad de consolidar un marco funcional que permita una mayor cohesión entre sus miembros. Además, alredesdor de 40 países han solicitado su adhesión, lo que añade complejidad al proceso de expansión y adaptación del grupo.
En términos de redistribución del poder económico, el BRICS ahora representa el 36.8% del PIB global por paridad de poder adquisitivo (PPA), superando al G7, que aporta solo el 29%. Esta dinámica resalta el poder económico creciente de las economías emergentes, lo que podría transformar la política internacional y la manera en que los países interactúan en el escenario global.

¿Una estructura para la confrontación al Imperialismo Global?

Mientras el Globalismo Financiero insiste en promover guerras híbridas, con bloqueos, sanciones unilaterales, programas directos de injerencia política, económica y/o financiera, y operaciones de confusión cognitiva. Insisten en financiar la guerra como salida a las crisis del capitalismo, imponen la deuda y el capital ficticio como lógica para la acumulación, con la reprimarizacion y la devastación del planeta.
Como contrapartida, los BRCS+ plantean un modelo alternativo de gobernanza global que busca desconectarse de las extorsiones atlantistas y, al mismo tiempo, superar la actual parálisis de las Naciones Unidas, impotente frente a la militarización de la OTAN, la guerra en Ucrania y en Medio Oriente, la guerra tecnológica, las sanciones contra China y, sobre todo, la discusión sobre un nuevo sistema financiero y un patrón de medida monetario alternativo.
El BRICS+ puede interpretarse como una respuesta a la hegemonía del imperialismo capitalista, en el cual las economías del Norte Global, lideradas por Estados Unidos y Europa, han utilizado su influencia financiera para mantener un sistema de explotación global. El BRICS+, al reunir a países que históricamente han sido marginados, busca reconfigurar este orden económico internacional, con una retórica que promueve la igualdad soberana y la diversidad de civilizaciones.
Propone un avance hacia un sistema más justo, equitativo y basado en el consenso, donde los países participantes puedan ejercer un mayor control sobre sus economías y recursos sin la intervención de los grandes fondos financieros y corporaciones trasnacionales que representan los intereses del Imperialismo Global.

Desdolarización y la lucha contra el capital financiero

Uno de los temas más importantes de la cumbre será el debate sobre los intercambios y transacciones, un proceso que busca liberar a las economías emergentes del control del dólar y, por extensión, de la hegemonía financiera de Estados Unidos. La creación del BRICS Bridge, una plataforma supranacional de pagos que permitiría transacciones en monedas nacionales, y la posible introducción de una moneda digital común, el R5, son pasos decisivos hacia la desconexión monetaria del sistema financiero occidental, representado por el sistema Swift y los bancos centrales de las potencias capitalistas.
Estas iniciativas pueden verse como un intento por desmantelar el actual orden económico mundial que ha servido a los intereses de una pequeña plutocracia capitalista, mientras a escala global se explota a la clase trabajadora y a las naciones más pobres. La posible creación de una moneda digital común pretende erosionar el dominio del dólar en el comercio internacional o realizar los intercambios bilaterales con sus propias monedas. Esto puede reducir la influencia de los grandes fondos de inversión de Wall Street, Londres y de los bancos centrales occidentales en la economía global. De ocurrir, puede ser un paso crucial en la transición en la hegemonía del capital financiero globalista que se ve impulsado cada vez más, al parasitismo y a la guerra imperialista.

Redistribución del poder global

Los BRICS+, con la posible adhesión de nuevos miembros como Cuba y Turquía, representan el 46% de la población mundial y más del 37% del PIB global, con un control significativo sobre la producción mundial de hidrocarburos.
Esto les otorga una ventaja estratégica frente a las economías capitalistas avanzadas, que dependen en gran medida de estos recursos para sostener sus industrias.

El futuro de los BRICS y el desafío al orden hegemónico

La Cumbre de Kazán será crucial para determinar si el BRICS+ puede consolidarse como una fuerza capaz de transformar el sistema económico mundial. Sin embargo, para que este cambio sea efectivo y perdurable, es necesario que la clase trabajadora juegue un papel central en la organización y dirección de este nuevo sistema. Solo a través de la participación activa de las masas trabajadoras podrá superarse la crisis capitalista global y avanzar hacia un sistema económico verdaderamente justo y equitativo.
La consolidación de los BRICS no solo dependerá de la cooperación entre sus miembros, sino también de su capacidad para resistir las presiones internas y externas que el imperialismo ejercerá para mantener su dominio. La lucha contra la hegemonía del capital global será una batalla larga y difícil, pero la cumbre de Kazán puede empezar a marcar un punto de inflexión en la transición de ese proceso.
Donde solo se puede profundizar y superar al capitalismo en crisis con una fuerza material potente y un proyecto a escala dirigido este por una fuerza revolucionaria que pueda sortear la contrainsurgencia, las presiones y tensiones que el imperialismo intentará exacerbar para mantener su dominio.
Los BRICS pueden ser una alternativa a la imposición de la deuda y la austeridad impuestas por el FMI, y podría verse como un mecanismo en la transición del orden mundial hacia un mundo más policéntrico, pero para que esto ocurra, sí o sí, se requiere la organización y la participación activa de la clase trabajadora mundial en las decisiones, porque la misma es la única clase portadora de determinaciones de una fuerza desequilibrante para la superación de la explotación y rencauzar un proyecto civilizatorio radicalmente opuesto al que nos encontramos transitando.
*Docente de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Integrante del Grupo de Trabajo China-CLACSO. Delegado Gremial de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTAA) en la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF). Vocal del Consejo Directivo Provincial (CDP) de ATE Córdoba