La redención de Milei

Por Néstor Pérez*

En la carpa de campaña el calor ya es agobiante en la media mañana de una jornada con pronóstico ardiente. Los ministros de la Administración Llaryora se disponen a informar sobre los alcances de un siniestro ambiental espantoso, más de 45 mil hectáreas bajo fuego, sólo en Dolores, en la zona de influencia de Capilla del Monte, lugar donde se lleva a cabo la exposición del elenco gubernativo.

Al frente, sentados como espectadores, el “Colorado” Rossi (UCR), el portalbelenista Rodrigo Agrelo; más allá se sienta el juecista Nostrala, también la contestataria Luciana Echeverría. Todos se preparan para escuchar el informe oficial respecto de lo actuado en cada área del gobierno, y, si la ocasión lo propone, preguntar; supone el cronista que cuestionar también, entre otras cosas, la política de prevención (¿la hubo?, se protesta políticamente la mínima ejecución del presupuesto “Fuego”).

Pero ya en boca del Ministro de Seguridad (hasta aquí airoso en la refriega con Juez–De Loredo que apenas días atrás pedían su cabeza al gobernador ) se descubre la intención de la escena montada en el Centro de Crisis: Bajarle la espuma al malhumor público, la bronca, de los nadies cordobeses, sujetos múltiples, con el Presidente Javier Milei, el insensible y brutal hombre que sacude con su ajuste fiscal digno del peor de los sociópatas.

Inesperadamente se lo escucha a Juan Pablo Quinteros hablar de que el Gobierno Nacional hizo todo lo que se esperaba en circunstancias tan extremas; menciona la “preocupación” y presencia del “Ministro, ahora Secretario de Ambiente”; no lo nombra, pero habla de quien estaba dedicado a la promoción del turismo cuando Córdoba era una hoguera: Daniel Scioli, el encargado de velar por el ambiente en la Nación. No es la primera vez que semejante responsabilidad se le revolea al primer apuntado en la lista de “favores adeudados”, aunque la asignatura sea para el/ella un completo misterio. También se lo escucha decir al Ministro de Seguridad que el Plan de Manejo de Fuego desplegó todo su arsenal en nuestra provincia, casi de manera inmediata…

Una expresión política -el peronismo cordobés en el gobierno- haciendo malabares dialécticos para que el cordobés siga pensando en la opción Milei como reaseguro de futuro inmediato, mientras trata de no morir de sed en la sequía que le ofrece el libertario. Se adivina la idea…”todavía no es nuestro tiempo nacional, mientras tanto hay que obturar la chance progresista” (considerando que alguien en ese espacio haga hoy otra cosa que sobrevivir al descrédito político).

Redimiendo a Milei. Como si se tratara de impedir que caiga al fondo de la tabla en la consideración del cordobés, harto de que su bella tierra se prenda fuego todos los años. Este 2024, como parte de la Ley Bases –apoyada por 15 de los 18 legisladores cordobeses–, se eliminó el fideicomiso para la administración del Fondo Nacional de Manejo del Fuego. A nivel nacional se ejecutó apenas el 26,7% del Manejo del Fuego. Hace juego con un Jefe de Estado que niega el cambio climático, y el daño ambiental se le antoja una movida de comunistas, socialistas, populistas, hippies, o lo que le dicte su cabeza atribulada.

Se repite en filas oficiales que este fuego es hijo del Cambio Climático, que toda América del Sur está bajo fuego. Apoyan esa lectura con información científica satelital. Debe ser cierto. Pero Córdoba se sigue quemando. Los datos que aporta el Instituto Gulich, dependiente de CONAE, consignan la tragedia en línea histórica.

A principios del Siglo XX había 12 millones de hectáreas de Bosque Nativo en Córdoba. A principios del Siglo XXI, eran apenas 1,5 millones. En la segunda década del Siglo XXI, sólo 594 mil. Representan un 3,6 por ciento de la superficie provincial. Ahora menos, claro está.

Un gesto laudatorio fue lo que se vio en Capilla del Monte, la que ofrecerá por mucho tiempo su paisaje arrasado; carbones donde antes había verde; aire preñado de veneno; desventura de la tierra; grito desgarrado de la naturaleza que cancela, una en una, la oportunidad de pensarnos como especie en tiempo de descuento.

*Periodista. Secretario de Finanzas del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTAA)