El reclamo por las Islas Malvinas, Georgias, Sandwich y los espacios marítimos circundantes es una causa nacional que no solo posee fundamentos legales, sino que, también, gran consenso.
Por Jesús Chirino*
Todos trabajamos por el reclamo
Que tengamos en claro que “las Malvinas son argentinas”, como pudo leerse en la bandera que los jugadores de nuestra selección de fútbol exhibieron en la cancha luego del partido contra el seleccionado inglés en el mundial de fútbol masculino, es algo que se trabaja de manera cotidiana. Lo hacen las y los docentes en las aulas, quienes trabajan en medios de prensa, aquellos que escriben carteles con el mismo mensaje que tenía esa bandera confeccionada con una sábana de un hotel, los artistas que hablan acerca de ese reclamo y así, todos los argentinos y argentinas que, desde niños, aprendemos que llegará el día en que las recuperemos.
Siempre siguieron “malvinizando”
Quienes merecen un párrafo aparte en el trabajo por la causa Malvinas son los veteranos de la guerra. No solo por haber participado del conflicto armado, sino también por todo el trabajo que realizan, de manera cotidiana, es pos de que siempre tengamos presente la necesidad del reclamo iniciado luego de que, el 3 de enero de 1933, el Reino Unido quebró la integridad territorial argentina ocupando las islas y expulsando las autoridades de nuestro país, impidiendo su regreso.
Como muestra de ese trabajo constante, rescato una publicación del 30 de marzo de 1986, a cuatro años de la Guerra del Atlántico Sur. ElDiario publicó una entrevista a tres veteranos de la guerra de Malvinas e Islas del Atlántico Sur. La nota recoge las opiniones de José Luis Castellani, Daniel Grandis y Mario Luis Ponce, veteranos que estuvieron en ese conflicto bélico y que ya integraban el Centro de Veteranos de Guerra “Islas Malvinas” de Villa María. Ellos coincidieron en expresar “la sociedad nos ha olvidado mucho”, y aclararon que “hay gente que ya no nos quiere preguntar nada porque cree que nos hace daño, otros porque consideran que ya está agotado el tema y una gran parte porque cree que tenemos todo solucionado, que tenemos trabajo, planes de vivienda y en realidad no tenemos nada. Y realmente la gente se olvida de eso, por una parte porque no lo conoce, no se da difusión y, por otra, porque ya es olvidadizo el pueblo argentino”. Aquel testimonio de los veteranos marcaba un momento, extendido por varios años, en el cual la sociedad, en su conjunto, no valoraba adecuadamente la gran entrega de los hombres y las mujeres que participaron en el conflicto.
Cuando elDiario realizó esa entrevista, el tema Malvinas no era central en la discusión pública. Así lo refleja el periodista que, en el encabezamiento, escribió: “Dentro de dos días se cumplirá un nuevo aniversario del intento de recuperación armada de las Islas Malvinas. A cuatro años de la guerra, importantes acontecimientos ha vivido el país y otros graves problemas lo afligen. El tema Malvinas ha pasado a segundísimo plano y el pueblo sigue casi con indiferencia las negociaciones”. Más adelante, rescata el trabajo de los “protagonistas del enfrentamiento bélico”, quienes, dice elDiario, “pretenden seguir manteniendo viva la llama de Malvinas en los corazones argentinos”. Y lo han logrado.
Villa María avanzó mucho en el reconocimiento de los veteranos de Malvinas, pero en aquella época quienes habían estado en la guerra sufrían discriminación. Más de una vez se decía que eran los “locos de la guerra”, se dudaba acerca de su capacidad para integrarse plenamente a la sociedad y eso, entre otras cosas, dificultaba su inserción laboral. Los veteranos trabajaron mucho para lograr acceder a derechos que les correspondían y el reconocimiento que se merecen. La sociedad siempre estará en deuda con ellos.
La lucha después de la lucha
En una parte de la entrevista de 1986, se nota que sienten la necesidad de justificar sus reclamos, y eso habla del contexto de entonces. Dicen, “reclamamos, no valiéndonos del hecho de ser combatientes para sacar provecho, sino que reclamamos nuestros derechos. Luchamos por la Patri, pero no pedimos privilegios, simplemente trabajar. Además, para un excombatiente es muy negativo no tener una actividad. Y en estos meses son muy frecuentes los problemas de salud, ya sean físicos como psíquicos, porque comienzan los recuerdos. Hay algunos profesionales que se prestan desinteresadamente para atender estos casos, pero debería estar formalizado, instrumentado”.
Por entonces, Grandis, Castellani y Ponce integraban el referido Centro de Veteranos, como delegado en Córdoba y asesor, presidente y secretario, respectivamente. Ellos tres tenían trabajo, pero hablaban de la situación de los otros veteranos. Señalaron que en la ciudad había 40 excombatientes, cifra que llegaba a los 81 si se sumaban los de la zona, de los cuales solo un 10% estaba ocupado en empresas públicas o privadas y el resto sufría la desocupación o la falta de trabajo estable.
Malvinizar
Los entrevistados hablaron de la necesidad de hablar de Malvinas y su problemática, por ello lanzaban una campaña de “malvinización”, con la cual pretendían llegar, de manera especial, a los adolescentes. Programaban charlas en los colegios para hablar de la temática “el objetivo es precisamente rescatar de la frágil memoria del pueblo que las Islas Malvinas son parte de las cadenas que aún tenemos que romper, y que solo el pueblo unido y preparado podrá vencer los intereses que se oponen a su liberación”
Elio Grandis, en relación al trabajo diplomático para el recupero de las Islas, señaló “es un problema que hay que trabajarlo constantemente, buscando acercamiento hacia los países latinoamericanos, hacia los que estén a favor nuestro por situaciones similares, como por ejemplo, España con el Peñón de Gibraltar, con el que tenemos, prácticamente, un problema en común que es la dependencia del coloniaje con los ingleses”. Por su parte, Castellani agregó “del 82 en adelante se ha logrado un acercamiento, pero hay que ver si en el futuro va a dar frutos. Hemos conseguido la votación a favor en la ONU, inclusive de países que en la votación anterior estaban en contra y de otros que se habían abstenido. Por el momento, creo que es positivo”.
Más allá de los desvaríos de algún político gobernante
Los veteranos entrevistados criticaron la guerra, hablaron de la necesidad de buscar soluciones por la vía pacífica. Por su trabajo, y el de muchos otros, Malvinas fue, es y será una cuestión central para los argentinos y así está expresado en la Constitución Nacional que en su Disposición Transitoria Primera establece: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”.
Así como debemos recordar que nuestro reclamo está en la propia Constitución Nacional del país, también debemos tener en claro que, según estableció Naciones Unidas, Malvinas es un caso de descolonización colonial especial y particular, donde subyace una disputa de soberanía, por lo cual, a diferencia de los casos coloniales tradicionales, no resulta aplicable el principio de libre determinación de los pueblos. Este dato es de fundamental importancia para entender lo desacertado que resulta la expresión del presidente de la Nación cuando habló que debían opinar quienes actualmente habitan las islas.
También debe entenderse la importancia de la expresión de los jugadores de fútbol y la acción de aquellos artistas que se expresan a favor del reclamo. No son reclamos diplomáticos, ni pretenden serlo, son actos de un nacionalismo elemental que se basa en aquello que dice nuestra Constitución. Cabe preguntarse si aquellos que los critican no estarían criticando la letra de la Ley fundamental de la Nación. Pero, quizás, una de las cuestiones más duras de escuchar es la reiterada manifestación, por parte del presidente de la Nación, de admiración a Margaret Thatcher. La misma líder que, el 2 de mayo de 1982, mandó hundir al crucero ARA General Belgrano provocando la muerte de 323 compatriotas. Entre los muertos se cuenta al villamariense cabo principal Norberto Güizzo.
Actualmente, los usurpadores de las Islas, con empresas privadas, están desarrollando acciones que no solo llevan al robo del petróleo del lugarn sino también a la incrementación, de manera explosiva, de la población de las Islas Malvinas. Las acciones de parte de nuestro país deben ser inmediatas y sin dubitación alguna. No puede suceder, como ya pasó, que un buque de guerra inglés pase por nuestro mar y se demoren dos semanas en presentar una queja. El reclamo por Malvinas es legítimo, así lo avalan, entre otras cosas, más de 40 resoluciones de la Asamblea General y del Comité Especial de Descolonización que han llamado a que se sienten las partes por el tema de la soberanía de las islas. No necesitamos gobernantes que expresan admiración por quien mandó a matar nuestros compatriotas, ni que hablen de que los isleños pueden decidir sobre la soberanía. Debemos continuar con nuestro reclamo de manera clara y decidida.
*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Ilustración: Raúl Olcelli
Fuente: www.eldiariocba.com.ar