El silencio de 50 años comienza a resquebrajarse. Los hallazgos e identificaciones en La Perla abren paso a la búsqueda en otros territorios de la provincia; tal es el caso del ex Grupo de Artillería 141 José de la Quintana, cuyo predio ha sido señalado reiteradamente como un sitio de enterramientos clandestinos y donde, años atrás, el EAAF realizó búsquedas acotadas e infructuosas.
La noticia nos estremeció en las vísperas del 50° aniversario de la dictadura más criminal de la historia argentina: fueron identificados los restos de 12 personas enterradas en la «Loma del Torito», dentro del ex Centro Clandestino de Detención y Exterminio La Perla. En los últimos días, las excavaciones han arrojado nuevos resultados positivos. Estos hallazgos —fruto de la campaña de búsqueda impulsada por el Juzgado Federal n.° 3, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, junto al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)— abrieron la posibilidad de hacer un duelo y darle sepultura a estos hijos, hermanas, amigos, compañeras. Fue un alivio frente a la incertidumbre y el dolor.
“Que digan dónde están” fue una de las consignas más repetidas este último 24 de marzo. Aunque hubo juicios y sentencias que llevaron a numerosos criminales de lesa humanidad a la cárcel, el pacto de silencio permanece intacto. Los cuerpos no aparecen. Los duelos quedan truncados y los perpetradores siguen operando simbólicamente sobre los miles de asesinados y sobre una sociedad que aún busca respuestas.
El rastro de la verdad en José de la Quintana
El expediente judicial de la causa «Averiguación de enterramientos clandestinos» incluye otros sitios, entre ellos, el ex Grupo de Artillería 141 (GA 141) José de la Quintana, en el departamento Santa María. Adrián Camerano, periodista y militante del Refugio Libertad, trabaja hace años en la reconstrucción de la memoria en dicho predio, contactando testigos y recolectando testimonios. En diálogo con La tinta, explica que los hallazgos en La Perla son cruciales porque demuestran que «la maquinaria de búsqueda sigue andando». Para él, esto representa una oportunidad para saldar la gran deuda de la democracia: «Saber dónde están los cuerpos de los compañeros. El Estado es responsable de estos crímenes y esa demanda aún no ha sido debidamente respondida».

El predio del ex GA 141, propiedad de Fabricaciones Militares, abarca unas 900 hectáreas que alternan zonas desmontadas, monte nativo ―es un área de amortiguación de la Reserva Paravachasca― y sectores donde el Ejército aún realiza prácticas de tiro. La organización Refugio Libertad despliega allí actividades comunitarias y actúa como guardiana de la parte posterior del terreno, donde diversos testimonios ubican posibles fosas comunes. Ante la contundencia de los relatos de ex conscriptos y sobrevivientes, el Juzgado Federal n.° 3 dispuso hace años medidas de «no innovar». En la zona, la existencia de enterramientos clandestinos es un secreto a voces.
Testimonios del horror
Camerano señala que los recientes hallazgos en La Perla reactivaron el interés por avanzar en este sector, trayendo a la memoria las búsquedas acotadas e infructuosas que el EAAF realizó años atrás en el lugar. Hace un cuarto de siglo que los testigos comenzaron a romper el silencio y a ponerle voz al horror.

Las referencias judiciales hablan de fusilamientos y enterramientos directos. Guillermo Caminos, ex conscripto, declaró que, en abril de 1976, mientras hacía guardia en la zona de la ex Fábrica Militar, recibió la orden de replegarse hacia un puesto más adentro del monte. Al regresar, divisó militares, personas secuestradas, ráfagas de FAL y tiros de gracia. Otro ex soldado, el periodista Miguel “Tubo” Durán, mencionó una cifra cercana a los 110 asesinados, mientras que otros relatos describen escenas de animales removiendo la tierra y hallando cráneos humanos. Incluso un vecino de Alta Gracia aseguró ante la Justicia haber visto ingresar camiones «llenos de cadáveres» provenientes de otros centros clandestinos.
Un compromiso colectivo por la memoria
El sitio de memoria Refugio Libertad fue oficializado en 2018 y señalizado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación en 2022. Recientemente, en 2025, la Mesa de Derechos Humanos resolvió impulsar la llegada de recursos para fortalecer la capacidad investigativa del Refugio. Con el apoyo de la Comisión Provincial de la Memoria, el Archivo Provincial y los Espacios para la Memoria de Córdoba, se busca conformar un área específica que recopile testimonios clave para iluminar lo ocurrido durante el terrorismo de Estado en ese predio.

“En el Refugio Libertad, se alistan voluntades para afrontar esta tarea pendiente”, concluye Camerano.A 50 años del golpe, la consigna sigue vigente: buscar a las y los desaparecidos. Hasta encontrarlos.
Imagen de portada: Germán Saretti
Fuente: www.latinta.com.ar