Por Raúl A. Montenegro
Desde la Cátedra “A” de Biología Evolutiva Humana, desde el Campus Córdoba del Colegio de los Premiados en Suecia con el Nobel Alternativo [3], y desde la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) [4], acompañamos la lucha de las trabajadoras y trabajadores de los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba. Los acompañamos junto a otros docentes, no docentes y estudiantes de la Universidad, y junto a todos quienes escuchan, ven y leen los contenidos de los SRT.
Los SRT son el Multimedio Universitario y Público más importante de Argentina. Iniciado con Radio Universidad en 1958, ya lleva 66 años de ser parte de las familias de la ciudad de Córdoba, y de las 6 provincias donde llega. Hoy cuenta con la señal de televisión abierta Canal 10 (LV 80), incluida en la Televisión Digital Abierta (TDA); el Canal “U” en You Tube; Radio Universidad (AM 580); Radio Más que Música (FM 102.3), y la página web de noticias (Cba24N).
La ampliación de su espectro de sistemas de comunicación, y su fortalecimiento como multimedio, fueron logros alcanzados durante las gestiones rectorales de Carolina Scotto y Francisco Tamarit.
Los SRT son la herramienta más poderosa y directa de extensión que tiene la Universidad Nacional de Córdoba. Pero son también parte, desde hace décadas, de la vida cotidiana de la ciudad de Córdoba, y de los lugares donde sus señales se retransmiten, y llegan por Internet.
Hoy los SRT están en crisis. Pero no por culpa de sus trabajadoras y trabajadores, como lo quieren hacer creer el Rector Jhon Boretto y las autoridades del multimedio. Esta crisis es el resultado directo del desfinanciamiento de las Universidades Nacionales impulsado por el gobierno de Javier Milei. Pero también es responsabilidad de la actual gestión rectoral, que, en lugar de defender pública, administrativa y judicialmente el financiamiento actualizado la Universidad Nacional de Córdoba, prefirió plegarse a la destructiva metodología nacional de la motosierra.
Curiosamente, el rector Jhon Boretto amenazó con ir a la Justicia cuando las fuertes protestas de la Universidad de Buenos Aires obligaron al gobierno nacional a ampliar las partidas presupuestarias para la UBA. Amenazó, pero nunca instruyó a los abogados de la Universidad Nacional de Córdoba para que los justos reclamos cordobeses ingresaran a la Justicia Federal. Ni siquiera lo indujeron para actuar los datos obtenidos por la consultora Zuban-Córdoba. Según su encuesta, el 87,4% de los consultados catalogó la educación pública como un derecho a ser defendido, mientras que un 58,8% se manifestó en desacuerdo con el congelamiento de los presupuestos [1].
Peor aún, en abierta contradicción con la impronta rebelde de la Reforma Universitaria, la gestión Boretto decidió que no movilizaría ni a la comunidad universitaria, ni a la ciudadanía, ni a las instituciones de la sociedad civil para lograr una protesta colectiva, y presionar así al Estado nacional. Tampoco se unió a otras universidades que también tienen radios públicas para hacer un frente común. Todo sugiere que las actuales autoridades quieren evitar conflictos con la presidencia de la Nación. Optaron por no luchar como sí lo hicieron los líderes de la Reforma de 1918, ni como los estudiantes que se plantaban con sábanas y bolitas ante los embates de la otrora caballería de la policía.
La universidad más antigua de Argentina, y una de las primeras universidades de América Latina, prefirió asumir un perfil conservador y no confrontativo ante los salvajes recortes educativos dispuestos por Javier Milei. Pero no solo descartó movilizaciones y acciones judiciales. También decidió utilizar una versión local de la motosierra de Milei, aplicándola en los SRT. Pero las autoridades no solo están impulsando cambios improvisados a nivel de radios, TV y contenidos, Empezaron usando la motosierra en lo más valioso de los SRT: sus trabajadoras y trabajadores.
Con sorprendente insensibilidad, el Rector y las autoridades de los SRT están reproduciendo a escala las crueles conductas del gobierno nacional. Imponen recortes brutales e improvisados. Impulsan jubilaciones anticipadas. Fuerzan despidos encubiertos. Hasta ahora un total de 96 personas fueron “inducidas” a retiros (in)voluntarios y jubilaciones anticipadas, y habría otras 40 más a punto de hacerlo [2].
El daño que hicieron y están haciendo las autoridades es enorme. Unas pocas semanas de impericia afectaron así, gravemente, el legado de 66 años de la radio y televisión universitaria.
Lo más valioso de un Multimedio es la capacidad, experiencia acumulada, y sabiduría de su personal. Aparentemente, para un contador público, un físico y un abogado –las autoridades visibles del conflicto- lo que importa es una planilla Excel, bajar gastos, y seguir usando la motosierra cordobesa.
Al achicar indiscriminadamente los SRT, beneficiaron indirectamente a los medios privados que no hacen extensión, y que no están interesados en difundir la tarea de la Universidad Nacional de Córdoba. Increíblemente, lo público y de fuerte contenido social cedió espacio a lo privado y con fines de lucro. Este ha sido un regalo inesperado para los medios más conservadores, hegemónicos y comerciales de la ciudad de Córdoba.
La desarticulación de un medio público independiente es una pésima noticia para la sociedad, sobre todo en época de crisis.
Los SRT son un seguro de pluralidad informativa, y de voces que no se callan. Gracias al multimedio la universidad tiene una vía directa de extensión y comunicación con la sociedad. En forma recíproca, los SRT le permiten a la universidad estar en contacto con las realidades más optimistas y tristes de cada lugar al que llegan sus movileros. Un multimedio como los SRT son una poderosa herramienta de enseñanza y aprendizaje multilateral.
Radios como la FM 102.3 ofrecen una tribuna permanente para que los temas más acuciantes que afectan a la gente y al ambiente puedan ser libremente debatidos, sin censura, ni prejuicios. Los SRT siguen siendo el multimedio al que la sociedad acude cuando todas las puertas para las quejas y protestas se cierran. Al reducirse su planta de personal, sus programas, y sus horarios, estas ventanas públicas se cierran, y la gente pierde un aliado que siempre estaba dispuesto a escuchar.
El aumento de rentabilidad que pretenden imponer el rector, y los actuales directivos de los SRT, choca de frente con los objetivos de la universidad pública, gratuita y abierta. Los SRT se crearon como parte de la universidad para ser útiles a la comunidad, no para ser una corporación lucrativa. La independencia de las cátedras, facultades y centros de investigación son la esencia misma de la universidad, y los SRT no pueden ser algo distinto y opuesto, pues más tarde o más temprano dejarían ser independientes.
Sensibilidad social e independencia son dos baluartes innegociables de los SRT. Pero hoy peligran ante los aires mercantilistas del gobierno nacional, y de la búsqueda de rentabilidad que impulsan las actuales autoridades universitarias.
Cuesta creer que, en una de las universidades más antiguas de América Latina, fuente de la Reforma Universitaria, se quiera transformar su servicio de radio y televisión en una estructura corporativa.
Pese a ser una sociedad anónima con mayoría estatal desde 1972, la historia de los SRT se ha movido en sentido exactamente contrario a la visión de lucro. Justamente, su crisis de autofinanciamiento es la que ha alimentado su independencia. Si lo que se pretende es que los SRT sigan siendo coherentes con el espíritu de la universidad pública, su presupuesto debe ser mayoritariamente cubierto por la Nación.
Contrariamente a las iniciativas puestas en marcha por las actuales autoridades universitarias, los SRT no deben transformarse en una corporación lucrativa que funcione con las reglas del mercado. Los SRT deben ser rentados, a través del presupuesto total de la Universidad Nacional de Córdoba, por el gobierno nacional.
¿Son conscientes las autoridades universitarias del tremendo daño que están haciendo? ¿se dan cuenta de la insólita incoherencia de una universidad pública gratuita con un servicio de radio y televisión lucrativo? Con un criterio similar, solo faltaría que se les exigiese a las universidades públicas, y a sus facultades, que sean rentables. O que coticen en bolsa.
Los SRT fueron ejemplo a nivel mundial cuando transmitieron, desde los Tribunales Federales de Córdoba, los juicios a los responsables de asesinatos y desapariciones durante la dictadura 1976-1983. Los juicios Menéndez I y Menéndez II pudieron ser seguidos por los ciudadanos desde radios muy humildes, a costosas pantallas de 75 pulgadas. Las imágenes transmitidas por Canal 10, con miles de personas concentradas frente a Tribunales Federales en el Parque Sarmiento para escuchar uno de los primeros veredictos de condena, dieron la vuelta al mundo.
En pandemia, los SRT, los voluntarios de la Facultad de Psicología, y otras unidades académicas de la Universidad Nacional de Córdoba, contribuyeron a salvar vidas.
Los SRT han sido aulas abiertas desde las cuales participaron miles de especialistas, instituciones, y ciudadanos preocupados. Cada entrevista era fuente de conocimientos y visiones críticas. La producción propia rompió con el centralismo informativo y documental de Buenos Aires.
“Los Chicos del 10”, y “Chiquicopos”, conducidos por Patricia Jalil y Marina Heinz, donde era el “biólogo invitado”, fueron pioneros en formación ecológica para niñas, niños y adolescentes. Algunos de sus programas, como el dedicado a los riesgos de las armas nucleares, donde se analizó la relación entre las pajaritas de papel, la salud de una niña japonesa, y las bombas atómicas que Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki, inauguraron enfoques innovadores de divulgación.
Los 36 documentales para televisión que hicimos sobre problemas socio-ambientales, difundidos semanalmente por Canal 10, contribuyeron a formar conciencia, y a identificar los principales responsables de los daños ambientales más graves. Los premios Santa Clara de Asís y FundTV recibidos por estos documentales fueron, también, un reconocimiento al canal de televisión de la universidad que los transmitía. Copias de la serie de documentales “Solo medio ambiente” se distribuyeron gratuitamente en decenas de establecimientos educativos.
En una Argentina donde el Gobierno de Javier Milei produce el vaciamiento de las universidades públicas, del CONICET y de los organismos federales que protegían comunidades indígenas, ambientes nativos y grupos vulnerables, está claro que las verdades de los SRT han irritado los poderes de turno. El mismo poder que le impuso a las 49 estaciones de Radio Nacional de Argentina difundir programas y noticieros hechos en Buenos Aires, entre ellos las conferencias de prensa del vocero presidencial Manuel Adorni.
El rector de la UNC y las autoridades de los SRT parecen no recordar lo que tuvieron que luchar judicialmente los SRT para que Cablevisión, la empresa proveedora de televisión por cable, perteneciente al grupo Clarín, subiera la señal de Cba24N a la grilla en la ciudad de Córdoba. Patrocinados por el ex juez federal Miguel Rodríguez Villafañe, los SRT ganaron el amparo y se llegó a un acuerdo para incorporar a la grilla de Cablevisión las señales de LV 80 Canal 10 y de Cba24N. Además de Córdoba Capital se agregó a Villa Allende, Rio Ceballos, Mendiolaza, Unquillo, Salsipuedes, Saldan, La Calera, Carlos Paz, Bialet Massé, Santa María de Punilla, Cosquín, La Falda, Jesús María y Colonia Caroya [2].
Los SRT no tienen que ser herramientas del mercado. No tienen que ser rentables. Los SRT deben ser herramienta de divulgación popular, extensionismo a gran escala, y fuente inobjetable de información.
Lo que no pasó antes con otros rectores, y con otras crisis de la Universidad Nacional de Córdoba, pasa esta vez en el contexto de una ominosa coincidencia: rector y autoridades de los SRT optaron por agregar, a la motosierra nacional, una cruel e injusta motosierra local.
En la Córdoba que fue cuna de la Reforma Universitaria de 1918, los SRT deberían ser reformados en un sentido exactamente inverso al que proponen el rector y los directivos del multimedio. Se debió conservar su planta de personal, mejorar la formación donde fuera necesario, actualizar la infraestructura tecnológica de comunicación, y sobre todo, creando un protocolo de trabajo continuo con todas las dependencias universitarias y la comunidad.
Asumamos algunas verdades que van más allá de los números. Los SRT deberían abandonar su status de sociedad anónima con mayoría accionaria estatal, creada en 1972, para volver a ser una dependencia de la Universidad Nacional de Córdoba. Urge volver al camino institucional creado en 1958, cuando la Nación financiaba su funcionamiento.
Pero en lugar de robustecer la tarea de los SRT, defendiendo a su personal y a sus contenidos, las autoridades los transformaron en un enemigo, creando el falso relato de que hundían con sus déficits los números presupuestarios de la Universidad Nacional de Córdoba. Las cifras reales no concuerdan con ese relato.
Hay que decirlo con total franqueza. En lugar de luchar administrativa y judicialmente para que los SRT sigan siendo los SRT, las autoridades se plegaron a la barbarie destructiva, mercantilista y cruel de Javier Milei. Qué lejos están estas autoridades de la actitud y valentía de Mariano Moreno, quien escribió: “quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”.
Al igual que muchos gobernadores obsecuentes, demasiado preocupados en perder votos, imagen pública, y transferencia de fondos nacionales, el Rector y los directivos de los SRT prefirieron usar su propia motosierra.
Al final del día, un contador público rector. Un físico y un abogado integrantes del Directorio de los SRT. Y varios integrantes del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba, no podrán destruir 66 años de un multimedio universitario con sensibilidad social, pluralismo, calidad profesional, equipo, buena tecnología, y mucha historia.
*Biólogo. Profesor Titular Plenario de Biología Evolutiva Humana (Cátedra “A”, Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba). Director del Campus Córdoba del Right Livelihood College (RLC). Presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM). Premio Nobel Alternativo 2004 (Right Livelihood Award, Estocolmo, Suecia).
Referencias:
[1] Mendoza, L. 2024. “El peso de la ideología: recortes presupuestarios y la defensa de la educación pública en Argentina”. Revista Disputas, Dossier temático: Defender lo público y disputar lo nuestro,
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba, Vol. 4, n° 1, pp. 47-51.
[2] Rodríguez Villafañe, M. 2024. “Los SRT de la UNC y la libertad de expresión en terapia intensiva”. ANRED, Agencia de Noticias del CISPREN, 21 de julio de 2024. Accedido el 22 de Julio de 2024, ver: https://www.cba24n.com.ar/ opinion/los-srt-de-la-unc-y– la-libertad-de-expresion-en- terapia-intensiva-_ a669d1d3ab3a13ff7e2c5d9b4
[3] El Colegio de los Premiados con el Nobel Alternativo (Right Livelihood College), tiene Campus en la Universidad de Lund (Suecia); Universidad de Bonn (Alemania); Universidad de Zurich (Suiza); Universidad de Port Harcourt (Nigeria); Universidad de California Santa Cruz (Estados Unidos); Universidad Austral en Valdivia (Chile); Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina); Instituto Tata de Ciencias Sociales en Mumbai (India), y Universidad de Chulalongkorn en Bangkok (Tailandia).
[4] La fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) tiene status consultivo en el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de Naciones Unidas.