Los viejos

Por Bernardo Penoucos*

Los que levantaron casas y edificios, los que asfaltaron calles, los que armaron las plazas, los que eran mozos, quienes recorrían a caballo el campo, los peones y los carpinteros, los que fueron colectiveros. Los que trabajaron toda su vida.

Las y los que tuvieron hijos, nietos, bisnietos. Todas y todos ellos que gastaron huesos y pobrezas y esperanzas en el siglo anterior. Todas y todos ellos desmayándose en una fila, cansando los huesos dolidos durante toda una noche, cagados de frío y cagados de hartazgo.

Así trata el sistema a las y los viejos.

Ese lugar les asigna: La espera eterna para que una ventanilla de cobro les de el billete que en un par de días será polvo en el almacén de barrio y en la farmacia imposible de siempre.

*Docente en contextos de encierro. Autor de “Conmuévase”, de editorial Sudestada.