Memoria Obrera I: Huelgas

Por Leónidas “Noni” Ceruti*

Introducción

A partir DNU 340/25, del gobierno de Milei que pretende prohibir la huelga, tomamos lo planteado por el comunicado de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA), que expresaron su absoluto repudio ante el intento del gobierno nacional de prohibir de forma inconstitucional el derecho de huelga.
En el mismo dicen “Este miércoles 21 de mayo el Poder Ejecutivo Nacional publicó en el Boletín Oficial el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 340/25, dedicado a la Marina Mercante, en el que reintroduce de forma grotesca todas las limitaciones a la huelga que ya se encontraban en el DNU 70/23, en su capítulo laboral, y que se encuentran suspendidas por el Poder Judicial”.
“Así, por la ventana, el DNU 340/25 incluye un artículo que extiende la categoría de “servicio esencial” e introduce la “de importancia trascendental” con un criterio tan abierto que incluye a casi cualquier actividad productiva, entre ellas las nuestras, tanto la aceitera como la desmotadora.
“Esto implicaría que, al declarar una medida de fuerza, habría que garantizar un 75% y un 50%, respectivamente, de la prestación. Es decir, que no tenga efecto la huelga”.
“Es un nuevo capítulo en la guerra del gobierno de Milei contra la clase trabajadora. Las y los trabajadores aceiteros y desmotadores enfrentaremos este ataque como hemos enfrentado todos los demás, con unidad, solidaridad y conciencia de clase, con cada herramienta a nuestro alcance, tanto la vía legal e institucional como la movilización y la lucha en las calles y en las fábricas. Defenderemos el derecho constitucional de huelga ejerciéndolo con toda la fuerza de nuestro poder obrero”. (Comunicado de la CD de la Federación Aceitera y Desmontadora). Por todo ello, iré publicando una serie de notas que escribi sobre las Huelgas, su origen, historia, características, el derecho a la huelga, etc.
Aquí va la primera nota.

Un poco de historia sobre las huelgas

Lo primero a destacar es que si algo ha hecho la clase obrera argentina son las huelgas, no hubo gobiernos democráticos ni dictatoriales durante los cuales que no se hicieran huelgas
Hecho esta aclaración, debemos preguntarnos:
1.- ¿Como han surgido las formas de lucha de los trabajadores, entre ellas las Huelgas?
2.- ¿Para qué han servido, desde el origen del movimiento obrero a la actualidad?
Podemos comenzar diciendo:
A.-que las mismas nacieron de los enfrentamientos con los patrones, los empresarios, con el capital,
B.- que las Huelgas y las otras formas de luchas fueron creadas por los propios trabajadores, producto de sus prácticas, sus experiencias,
C.-que pasaron de generación en generación, y se fueron perfeccionando,
D.-que siempre siguen apareciendo nuevas formas de Huelgas y de organización.
Pero insistimos son sobre todo propias, fueron y son sus formas de lucha y organización, para defender sus intereses y sus reclamos.
La clase obrera durante las Huelgas ha tenido triunfos y derrotas, y aunque tuvo que retroceder en muchas ocasiones, sus experiencias en las Huelgas, sus formas organizativas y programáticas no desaparecen; forman parte de su memoria y de su conciencia colectiva. Por ello sigue vigente aquella consigna que “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores”.
En defensa de sus intereses económicos y políticos fue recurriendo a la acción directa como Huelgas, piquetes, movilizaciones, cortes de rutas, paros activos con grandes movilizaciones, tomas de fábricas con o sin control obrero de la producción, trabajos a desgano, a reglamento, sabotajes, boicot, se apeló a los fondos de huelgas, y solidaridades expresadas de muy diversas maneras.
Y así fueron surgiendo desde las primeras organizaciones obreras como mutuales de ayuda, cooperativas, sindicatos, comisiones internas, cuerpos de delegados, coordinadoras Inter fabriles, centrales sindicales. Y en la intensidad de las luchas se llegó a los motines, enfrentamientos cuerpo a cuerpo con las fuerzas represivas, insurrecciones revolucionarias, conformación de milicias obreras para la autodefensa o en procura de las transformaciones sociales. Se hicieron huelgas en la clandestinidad o en la legalidad, en forma violenta o pacifica, etc.
Los motivos, las causas fueron y son múltiples: aumentos de salarios, mejores condiciones de trabajo, duración de las jornadas laborales, reconocimientos de las organizaciones obreras, por el derecho de huelga, contra la desocupación, los ritmos de trabajo, etc. Todas esas variantes de Huelgas, son ejemplos claros como los trabajadores en distintos momentos de su historia no aceptaron pasivamente la explotación. Por eso es que resaltamos todos los métodos que utilizo la clase obrera a nivel mundial y argentina, en la lucha de clases para enfrentar los planes políticos, económicos y represivos de las clases dominantes.
De las primeras huelgas se pasó a las primeras organizaciones que aparecen en el siglo XVIII y luego lo harán en medio del proceso de la revolución industrial, en Inglaterra, desde principios del siglo XIX. Por lo tanto, una cosa es la existencia de la clase obrera y otra la aparición de los movimientos obreros sean éstos de carácter mutual, sindical o político.
Los primeros movimientos obreros de resistencia a través de las Huelgas aparecen como protesta a las largas jornadas laborales y por los bajos salarios que se pagaban en los talleres manufactureros. Las reivindicaciones, al principio precarias, parciales y aún contradictorias, irán con el tiempo abarcando otros planos y adquiriendo coherencia.
De una actitud mutualista, cuyo objetivo era la defensa del salario, se pasará a una ofensiva contra las nuevas máquinas industriales, y de ésta a la organización obrera moderna que se concreta con la aparición de los primeros sindicatos en 1829 en Inglaterra, y también de los primeros grupos políticos.
En los orígenes de la clase obrera, tanto en las fábricas, las minas, las hilanderías o en su vida cotidiana el obrero vivía constantemente en la miseria, la pobreza. El trabajo extenuador, las largas jornadas laborales, la subalimentación, las enfermedades, socavaban las fuerzas físicas de los obreros. Por esos motivos el desarrollo de la clase obrera dependía de su capacidad de resistencia a la explotación capitalista, de lucha por el cambio de las condiciones de vida y de trabajo.
Y comenzaron las huelgas y los conflictos por lograr y posteriormente ampliar los derechos sindicales, las libertades fundamentales en unos países y conquistarlos en otros. Los dirigentes y participantes de las Huelgas eran objeto de persecución policial y de prisión, variando las acusaciones desde organizar un complot, de ejercer la violencia hasta de crear obstáculos a las empresas. Los trabajadores empobrecidos, que no lograban satisfacer sus necesidades básicas, comenzaron a buscar formas para mejorar su vida cotidiana.
Algunos buscaron soluciones en forma individual, el esfuerzo personal y del grupo familiar era la forma pensada de mejorar su situación social. Otros en cambio pensaron que una acción colectiva, como las rebeliones, que podían ser una respuesta mucho más efectiva. Aunque muchas huelgas fueron derrotadas, a partir de esos movimientos de protesta fueron surgiendo las primeras asociaciones de trabajadores.
La reunión de un gran número de obreros en las fábricas sirvió para que coordinaran y actuaran de manera conjunta. Fue durante la primera mitad del siglo XIX que desarrollaron una gran actividad. En Inglaterra donde el maquinismo industrialista se desarrolló intensamente, y que origino más desocupación, produjo al declararse las huelgas, una reacción de los trabajadores contra las maquinas, “que simbolizaba la opresión”.
Ese movimiento espontáneo llevo a la destrucción de las máquinas de las fábricas. Fue conocido como “Luddista”, duro varios años, teniendo su momento culminante en 1811 Inmediatamente el ejemplo se extendió a otros países de Europa.

¿Porqué surgieron las huelgas?: Traigo la camisa roja de sangre de un compañero

En sus constantes enfrentamientos con la burguesía, con los empresarios, los obreros apelaron a esa forma novedosa de lucha: La huelga. Esta paso a ser la acción más apropiada para luchar contra los dueños de las fábricas. Era un medio de presión directa, que disminuía la ganancia de los empresarios y permitía discutir mejores condiciones de trabajo, aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, por la suspensión de las multas, contra la tendencia de los capitalistas a incrementar sus ganancias mediante la reducción de los salarios, el incremento de las horas o la intensidad del trabajo, o sea la superexplotación, los despidos, etc.
Con los años, el movimiento huelguístico fue adquiriendo fuerza. La gran amplitud y duración fueron rasgos distintivos de muchas huelgas en las décadas finales del siglo XIX, que a menudo se prolongaban semanas e incluso meses. La mayoría de las huelgas en esos tiempos tuvieron carácter económico, y entre las reivindicaciones presentadas por los huelguistas se encontraban: aumento de los salarios, jornadas de 10 y luego de 8 horas, seguros sociales en caso de enfermedad, invalidez y vejez, limitación del trabajo femenino e infantil, medidas de protección del trabajo, responsabilidad de la patronal por los accidentes durante la producción, mejoramiento de las condiciones de las viviendas.
Las huelgas se constituyeron en escuela de la solidaridad obrera. Las más importantes tenían una amplia repercusión, incluso fuera de los límites del propio país. Los obreros no se limitaban a expresar su simpatía y su apoyo moral, sino que en muchos casos colaboraban con ayuda material para sostener el movimiento de protesta. Así, durante la famosa huelga de los portuarios de Londres en 1889 se recolectaron 50 mil libras esterlinas, de los cuales 30 mil procedían de los sindicatos australianos. En otros casos, fueron comunes las huelgas solidarias. Así, surgieron los Fondos de Huelgas o Cajas de Resistencia.

¿Porqué todos los caminos conducen a la huelga?

¿Por qué la gran producción fabril conduce siempre a las huelgas? Porque el capitalismo lleva necesariamente a la lucha de los obreros contra los patronos, y cuando la producción se realiza en gran escala, esa lucha se convierte necesariamente en lucha huelguística. Entre patronos y obreros existe una lucha constante por el salario: el patrono tiene libertad para contratar al obrero que le venga en gana, por lo cual busca el más barato. El obrero tiene libertad para alquilarse al patrono que quiera, y busca el más caro, el que pague más.
Trabaje en el campo o en la ciudad, alquile sus brazos a un terrateniente, a un campesino rico, a un contratista o a un fabricante, el obrero siempre regatea con el patrono, lucha contra él por el salario. Y los trabajadores si no están de acuerdo hacen huelga. La huelga enseña a los obreros a comprender cuál es la fuerza de los patronos y cual la de los obreros: enseña a pensar, no sólo en su patrono sino en sus camaradas más próximos, sino en todos los patronos, en toda la clase capitalista y en toda la clase obrera.
Cuando un patrón que ha amasado millones a costa del trabajo de varias generaciones de obreros, no accede al más modesto aumento del salario e inclusive intenta reducirlo todavía más si los obreros ofrecen resistencia, arroja a la calle a miles de familias hambrientas, entonces resulta claro para los obreros que toda la clase capitalista es enemiga de toda la clase obrera, y que los obreros pueden confiar sólo en sí mismos y en su acción unida. Ocurre muy a menudo que un patrón trata de engañar a todo trance a los obreros, de presentarse ante ellos como un bienhechor, de encubrir la explotación de sus obreros con una dádiva cualquiera, con cualquier promesa falaz.
Cada huelga destruye siempre de golpe este engaño, mostrando a los obreros que su “bienhechor” es un lobo con piel de cordero. Pero la huelga, además, abre los ojos a los obreros, no sólo en lo que se refiere a los capitalistas, sino también en lo que respecta al gobierno y a las leyes. Así, pues, las huelgas enseñan a los obreros a unirse, les hacen ver que sólo unidos pueden sostener la lucha contra los capitalistas, les enseñan a pensar en la lucha de toda la clase obrera contra toda la clase patronal.
Por eso, los socialistas llaman a las huelgas “escuela de guerra”, escuela en la que los obreros aprenden a librar la guerra contra sus enemigos por la emancipación de todo el pueblo, de todos los trabajadores, del yugo de los funcionarios y del yugo del capital. En la Argentina, es extensa la lista desde aquellas primeras huelgas en las últimas décadas del Siglo XIX hasta la actualidad, que desarrollaremos en otra entrega.
*Historiador