No nos van a domar

Por Agustina Sosa*

Hace cinco días consecutivos que intentan domesticarme por un comentario que hice sobre el Festival de Jesús María. Tal vez debería decir “domarme”, término que está muy de moda en la jerga juvenil de las redes sociales: “te domaron”. Lo están intentando hacer tratándome de ‘kuka resentida’, burlándose de mi cuerpo, diciendo que me hace falta un ‘pene de tal tamaño’, entre otras cosas que siempre nos dicen a las mujeres.
Ahora bien, he pensado mucho en mi derecho a ejercer mi libre pensamiento, opinión, aún con aciertos y errores.
Tengo derecho a no estar de acuerdo con un festival que tiene como número central la doma -otra vez esa palabra- de caballos. En España se critica la tauromaquia y el debate gira entorno a las tradiciones nacionales. Quizás, aquí también suceda algo parecido. ¿Quién dijo que las tradiciones deben ser inmaculadas? No por eso dejo de ser nacionalista, e incluso es por eso que me duele la obscena hipocresía de ver a un presidente traidor a la Patria que está rifando nuestra soberanía, cantando folclore con total impunidad.
Volviendo a las tradiciones, ahora voy a hablar de algo que pareciera se ha establecido como una tradición local: El uso y abuso de perfiles falsos en redes sociales -generalmente y curiosamente adherentes al gobierno del intendente Darío Chesta- que me están difamando en todos los grupos de compra venta, y por supuesto, en la usina de pensamiento faustinellista: “Adivina Adivinador”.
Quien crea a esta altura que es un perfil opositor a Darío Chesta, peca de inocencia. Nuestro pueblo ha adoptado la “tradición y costumbre” de gozar del sadismo impune de este sujeto que, detrás de un perfil falso y el nombre de un personaje querido e histórico de nuestra ciudad, difama a cuánta persona se le ocurra, familias enteras, sin firmar jamás sus opiniones.
Intenta, de esa manera, “domar” a quiénes informan, cuestionan, critican y sacuden el avispero. Formo parte de dos medios que me llenan el corazón: Sin Anestesia, que crece todos los días por la necesidad que nuestro pueblo tiene de informarse, y hacemos junto a Alexis Chiechi y Hugo Figueroa (a quienes agradezco el amor y el apoyo) y El Avispero, en donde aprendo gracias al coraje y la sabiduría de Jorge Zapata.
En ambos casos, somos el único medio que critica, investiga, publica e informa sin pelos en la lengua el accionar de este feudalismo corrupto llamado Hacemos Por Córdoba.
Y aunque no cobremos pauta, no es gratis ejercer este tipo de periodismo porque los latigazos son constantes.
Bueno, me estaré volviendo medio yegua, pero mansita jamás voy a ser. Como dice alguien a quien admiro mucho: “Mascota del poder, nunca jamas”.
Por último, las acciones judiciales están en marcha y voy a ir hasta las últimas consecuencias porque creo que merecemos ser mejores riosegundenses y vivir sin fantasmas que dañan a diestra y siniestra.
Y respecto al Festival de Jesús María, recordemos que miembros de una de las familias más poderosas de dicha organización están condenados a perpetua por el femicidio de Verónica Tottis, muy cerca de nuestra localidad, cometido por el primo hermano del Ministro de Gobierno y amigo de los intendentes, Manuel Calvo.
Siempre voy a luchar por un mundo, un país, una provincia y una ciudad menos sádica y menos cruel, porque al fin y al cabo, esto es una gran enseñanza en mi vida: “Habrá que endurecerse sin perder la ternura jamás”.
Gracias a mis seres queridos, perdón por los dolores de cabeza y por entender que mientras viva, jamás voy a dejar de opinar y hacer periodismo que incomode al poder. Todo lo demás, es propaganda
Y especialmente gracias a mi amiga, compañera y abogada insobornable Mabel Sessa, que estoy segura llena de orgullo a su suegro Agustín Tosco, esté donde esté.
*Periodista