Por María Sosa*
A más de 200 años de la huelga de las trabajadoras textiles, el movimiento feminista está más vivo que nunca. Con la misma convicción y compromiso que nos representa en cada acción de lucha, seguimos alzando la voz: Por la igualdad, por el reconocimiento de nuestros derechos, por una justicia antipatriarcal, por salarios dignos, respeto social y oportunidades reales.
En este contexto de lucha, de causa común, de compañerismo, de perseverancia y resiliencia, se forma este equipo de mujeres organizadas que con orgullo represento. Hoy traigo su voz en este texto: Somos las Auxiliares PAICOR y Escolares, trabajadoras que desde hace tres años venimos peleando incansablemente por nuestros derechos.
Lo hicimos en las calles, en las plazas, en cada asamblea, acompañadas por nuestra organización gremial ATE, por vecinos y vecinas de la ciudad, y hermanadas con compañeras de toda la provincia.
Pero no fue un camino fácil.
Nos humillaron, nos discriminaron, nos patotearon y nos despidieron.
Nos levantamos, nos reconstruimos y seguimos luchando.
Porque sabemos que la lucha se gana en las calles. Ahí es donde recuperamos nuestros derechos.
En este camino, también nos solidarizamos con compañeras y compañeros del sector público y privado que sufrieron los ajustes brutales de este Gobierno Nacional. Acompañamos la lucha de trabajadores y trabajadoras de FMRT, UTE Embalse, PR3 y de tantos otros sectores golpeados. Y, por supuesto, alzamos la voz contra los ataques a la diversidad de géneros, repudiando el avance del fascismo que quiere imponer este gobierno avalado por políticos que solo buscan llenarse los bolsillos a costa de nuestros derechos.
Cada día, más compañeras se acercan porque sufren vulneraciones en sus trabajos, en todos los niveles del Estado y en el sector privado. Y estamos aquí, firmes, para acompañarlas, para articular herramientas y para seguir construyendo una sociedad más justa y equitativa.
Porque lo vivimos. Porque lo padecimos. Porque somos, fuimos y seremos pilares de lucha, para que las diferencias se legitimen, pero nunca se conviertan en desigualdades.
Por eso para nosotras el 8M no fue un día más. Fue un día de reivindicación por las que nos antecedieron, por lo que lograron y por lo que aún nos falta conquistar.
Hoy, más que nunca, debemos estar unidas, organizadas y movilizadas. No permitiremos que este gobierno tire por la borda décadas de lucha y derechos conquistados.
No somos ni seremos la variable de ajuste.
No vamos a aceptar que nos digan que la violencia de género no existe.
No vamos a dejar que nos arrebaten la figura del femicidio, cuando los números fríos y escalofriantes de las estadísticas nos gritan la urgencia de seguir luchando.
Tenemos un objetivo claro: que ninguna mujer, en ningún sector, siga trabajando en la precariedad. Que ninguna sea vulnerada en sus derechos ni en sus salarios.
No permitamos que lo injusto nos sea indiferente.
Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades.
*Delegada de Auxiliares PAICOR y Escolares de Río Tercero. Secretaria de Cultura de la CTA Autónoma de la provincia de Córdoba