Elegido gobernador de Santa Cruz en las elecciones de 1973, Jorge Cepernic se convirtió en un reconocido dirigente del peronismo en Santa Cruz y un ícono de la política en la provincia. Hoy se cumple un nuevo aniversario de su muerte, aquel 18 de julio de 2010.
Este 18 de julio se cumplen 15 años del fallecimiento de Jorge Cepernic, influyente político de Santa Cruz, que gobernó la provincia en los años ’70, época signada por una intensa convulsión política que derivó en su posterior destitución, en los años de María Estela Martínez de Perón y José López Rega al poder. Su enfrentamiento con los sectores de ultraderecha, culminó en su encarcelamiento durante la última dictadura militar.
Falleció el 18 de julio de 2010 a los 95 años de edad, dejando un enorme legado, basado en el respeto a los semejantes y el amor incondicional por esta tierra, que supo recorrer en auto, a caballo o a pie.
El 23 de febrero de 1915, nacía en Río Gallegos Jorge Cepernic, el hombre que llevaría la bandera del peronismo a la Patagonia profunda y pagaría con prisión y destierro su lealtad a los ideales de justicia social.
El 11 de marzo de 1973, cinco provincias fueron ganadas por candidatos vinculados con la Tendencia Revolucionaria del Peronismo, entre ellas las estratégicas provincias de Buenos Aires, con Oscar Bidegain como Gobernador y la provincia de Córdoba, gobernada por Ricardo Obregón Cano. A esas dos se sumaban Mendoza, con el Gobernador Alberto Martínez Baca, Salta con el Gobernador Miguel Ragone y Santa Cruz con el Gobernador Jorge Cepernic. Todos serían destituidos durante el gobierno peronista y en el caso de Ragone resultaría además desaparecido.
Abogado, militante y gobernador de Santa Cruz entre 1973 y 1974, su historia es la de un resistente que eligió el pueblo por sobre el poder.
En pleno gobierno de Isabel Perón, Cepernic impulsó reformas clave: expropió tierras para viviendas populares, promovió derechos laborales y apoyó a los trabajadores petroleros. Pero su gesto más audaz fue autorizar la filmación de “La Patagonia Rebelde”, la película de Héctor Olivera que denunciaba la masacre de obreros en 1921. La dictadura de Videla nunca se lo perdonaría: tras el golpe del 76, lo encarcelaron, lo torturaron y lo dejaron en prisión hasta 1983.
Su apodo, “El llanero solitario”, no era casual: en una época donde muchos cedían al miedo, Cepernic mantuvo la dignidad intacta. “Prefiero estar preso por leal, que libre por traidor”, dijo, convirtiéndose en símbolo de coherencia política. Tras recuperar la democracia, siguió militando desde las bases, lejos de los reflectores, hasta su muerte el 18 de julio de 2010.