Por Jesús Chirino*
Era el último día de 2025, un año terrible para la familia Flores-Soraide, de Ballesteros Sud. El reloj decía las 20,33, el sol se había escondido entre las nubes del horizonte. Llegué al cortadero de ladrillo donde viven, toque la bocina del auto y escuché un saludo de Elías Flores que bajaba desde lo alto del horno de ladrillos que está armando para una futura quema. Pensé, aquí se trabaja mucho más que “de sol a sol”, como reza el refrán. Luego apareció Plácida y dos de sus hijos, como dijo su marido “de los cinco que quedaron” luego de que se llevaron a Lian el 22 de febrero del año que estaba terminando.
Por eso, en esa casa no existía el mínimo ánimo de fiesta, no había preparativos para el brindis, ni gestos de alegría. Los apretones de manos y los abrazos de Elias y Plácida, padres del niño de tres años sustraído de su casa por desconocidos, fueron claras señales de que necesitan de la compañía de la comunidad, de que no los dejemos solos en la búsqueda de su niño. Lian Gael Flores Soraide, fue robado aquella calurosa siesta de febrero, pues es claro, como dijo el fiscal general de la provincia que “alguien se lo llevó”.
La Justicia no ha podido encontrarlo ni responder los infinitos interrogantes que surgen de la causa y del propio accionar judicial. No podemos dejar que el caso caiga en el olvido, no podemos dejar sola a esta familia. Les pregunté quienes los habían visitado luego de los últimos reclamos, en la Fiesta de Navidad o al Final de Año. Si en estos días, se había llegado al lugar algún fiscal, legislador, ministro, intendente, juez u otro autoridad de los poderes del Estado. La respuesta fue que nadie se acercó.

El caso tiene una gravedad que amerita que se acompañe a la familia, que las autoridades políticas estén en contacto con la familia y trabajando en el caso. No importa la Feria Judicial, el ritmo de trabajo en el caso no debería disminuir. No alcanza con sumar más dinero a la recompensa y luego irse a brindar tranquilos a sus casas, con sus hijos y nietos. Hay que preguntarse por qué no se están obteniendo resultados en la investigación y actuar en consecuencia: ¿Falta algún tipo de recurso? Falta personal idóneo? ¿Se enfrentan a delincuentes más sofisticados que la policía y la justicia de Córdoba o la de nivel nacional?
Los ciudadanos merecemos información y, también, que se resuelva el caso. En este contexto es lógico preguntarse qué seguridad hay para las familias y sus niños en la zona si alguien se llevó un menor como Lían y la justicia no da pie con bola. Tampoco tiene muchos aciertos la política, que gobierna la Policía, ni la Justicia que no informa sobre avance alguno.
La desaparición de Lian nos deja interrogantes como ser: ¿A qué nos enfrentamos como sociedad? ¿Qué medios tiene el Estado para proporcionarnos seguridad a los cordobeses? No alcanza con anuncios y propaganda, hacen falta resultados concretos. Seguiremos pidiendo por Lian, el niño de todos.
*Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María