La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA Autónoma) Córdoba difundió una declaración en la que afirma: “La CTA se fundó como una Central autónoma de los patrones, los gobiernos y los partidos. En el 2010 se fracturó debido a que el sector de Hugo Yasky desconoció el triunfo de la lista encabezada por Pablo Micheli en las elecciones de ese año, y eligió subordinarse a un gobierno y un partido para sabotear la experiencia de la Constituyente Social.
“Ahora, en pleno proceso de reunificación de la CTA Autónoma con la CTA de los Trabajadores, en la provincia de Buenos Aires se alinean con un gobierno y se meten de lleno en la interna del PJ. Reivindicamos el derecho de los dirigentes a tomar posturas políticas e intervenir en las contiendas electorales. Rechazamos el involucramiento de la Central en frentes y alianzas de índole partidarias porque éstas violan los principios fundacionales de autonomía, libertad y democracia sindical. Para el quehacer electoral están los partidos políticos. No somos la ‘pata sindical’ de ningún partido.
“La decisión de la CTA-A Buenos Aires de rifar la autonomía en el altar del electoralismo partidocrático, pone un signo de interrogación sobre el futuro de nuestra construcción que, después de marcharse de la CGT por su subordinación con el ‘Menemismo’, proclamó el 17 de diciembre de 1991 en ‘El Grito de Burzaco’ la necesidad de fundar una central de trabajadores clasista, anticapitalista y antiimperialista.

“En el documento ‘Por una CTA Autónoma democrática, participativa, y protagonista de este tiempo histórico’, difundido el 27 de marzo pasado con la firma de catorce dirigentes de la CTA Autónoma de todo el país -entre los que figura el Secretario General de Córdoba, Federico Giuliani-, en uno de sus párrafos señala que ‘la autonomía de nuestra Central es uno de los principios fundantes de nuestra organización. Autonomía de los patrones, de los gobiernos, y de los partidos políticos. Los y las trabajadoras tenemos la autonomía para llevar adelante nuestras propias caracterizaciones políticas, diagnósticos, y tomar las decisiones y acciones que creamos necesarias según nuestros intereses como trabajadores y trabajadoras. No somos neutrales por esto, tenemos opinión política sobre cada coyuntura en base a la caracterización política que construimos entre todos y todas, con la diversidad existente, y sin subordinamos ante una mirada partidaria’.
“Y añade: ‘El debate sobre la unidad orgánica con la CTA-T tiene que ser fruto de un debate en cada una de las realidades provinciales, y no solamente la voluntad de las conducciones nacionales. Nos deben unir nuestras fortalezas, no nuestras debilidades. Iniciar un proceso para resolver las diferencias, ponerse de acuerdo alrededor de cuáles son los principios para dar este paso, es una condición necesaria para que sea un acuerdo sólido y no algo coyuntural que provoque desgaste, futuras-nuevas fracturas, nuevos ciclos de debilitamiento orgánico. La unidad tiene que fortalecer la realidad de cada territorio, ayudar y alentar a las organizaciones que están dando peleas fundamentales’.
“Por otra parte, ‘la unidad de ambas centrales tiene que ser fruto de un Congreso y una discusión política profunda en todos los niveles de nuestra organización, que sea capaz de abordar los desafíos coyunturales pero también pensar la Central para los próximos 10 años. Abordar esta discusión con cada una de las organizaciones que desafiamos el modelo político económico de Milei. La unidad de las CTA no debe ir al tiempo de la necesidad política de un espacio partidario, sino anclarse en las necesidades y los debates de la clase trabajadora. Abrir ese debate adentro de nuestra organización y darlo también afuera con quienes no se sienten representados por otro modelo sindical que sigue dando muestras de agotamiento’.
“La posibilidad de ‘construir una nueva centralidad en la clase trabajadora con todas las organizaciones que se animen a ir hacia un nuevo modelo sindical en Argentina, abre la posibilidad de la discusión acerca de si es necesario construir una experiencia nueva, con diferentes actores de la política sindical y social en la Argentina’, remata el texto suscripto por la CTA Autónoma de Córdoba y sus pares de Capital Federal; Chubut; Corrientes; Jujuy; La Rioja; Mendoza; Neuquén; Río Negro; Rosario; San Juan; San Luis; Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
“Como canta Lito Nebbia: ‘Cuando no recordamos lo que nos pasa, nos puede suceder la misma cosa. Quien quiera oír, que oiga’, finaliza el crítico pronunciamiento de la CTA-A de la provincia de Córdoba.