El Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Córdoba presentó los primeros resultados del proyecto de investigación «La gestión de la crisis en los hogares cordobeses», un estudio que analiza cómo las familias de la provincia enfrentan el deterioro de sus condiciones de vida. El informe sostiene que la crisis actual ya no se expresa principalmente en el desempleo, sino en el aumento de la sobreocupación, el pluriempleo y el endeudamiento, y en la necesidad de desplegar cada vez más estrategias para sostener la economía cotidiana.
El trabajo, cuyos primeros resultados fueron comunicados la semana pasada, es dirigido por los doctores Héctor Mansilla y Gonzalo Assusa, y cuenta con la participación de investigadoras e investigadores de las facultades de Ciencias Sociales, Ciencias Económicas, Filosofía y Humanidades, Ciencias de la Comunicación y Artes de la UNC.
El Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) es «un espacio institucional dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC que promueve la vinculación entre instituciones para generar conocimiento orientado al desarrollo social y cultural sostenible, a nivel local y regional, dentro de las ciencias sociales y humanas. Su misión es procurar resultados relevantes y accesibles para toda la sociedad».
En la investigación, el equipo se pregunta: “¿Qué sucede si la crisis ya no se manifiesta como falta de empleo, sino como sobreocupación? Si el síntoma es exceso de trabajo, ¿se trata de una crisis? Si cierra la empresa, pero abre la aplicación y, en vez de hacer fila de desempleado, se hace pedaleo de precariedad: ¿sigue siendo una crisis? Si se come menos carne, se va más al comedor popular, pero explotan las tarjetas de crédito en mora: ¿podemos hablar de una crisis? Y si la vía ya no es la organización colectiva, como en el 2001, sino la huida hacia el futuro del consumo financiarizado individualizante, ¿qué pueden hacer los hogares en una crisis?”.
La crisis cambió de forma
«El estudio analiza la dinámica de la crisis actual desde la perspectiva de los hogares cordobeses y sostiene que esta crisis ya no se expresa principalmente en el desempleo, sino en la sobreocupación, el pluriempleo, el endeudamiento y el esfuerzo permanente de las familias para sostener su nivel de vida», señala el equipo.
Según los autores, Argentina atraviesa una grave situación de «crisis de reproducción social», un proceso que altera las formas en que los hogares invierten, acumulan y gestionan sus recursos para sostener la vida cotidiana. También advierten sobre el peso creciente de las finanzas y del endeudamiento en la organización de la vida doméstica y en la profundización de las desigualdades.

“Vivimos una crisis que no es (solamente) de desempleo, pero que igual cambió las reglas de juego sobre cómo sobrevivir, qué esperar para nuestro futuro y dónde creemos que nos paramos en la estructura social. La memoria sobre las imágenes tradicionales de la crisis en Argentina no termina de servirnos para interpretar nuestro presente. La tasa de desempleo osciló entre 6,4% y 7,9% entre el cuarto trimestre de 2024 y el cuarto trimestre de 2025. En contraste, en 2004, período inmediatamente posterior a la crisis de 2001-2002, esa tasa alcanzaba el 14,4% (INDEC, 2025)”, afirman.
Los datos
El informe presenta algunos indicadores que permiten dimensionar el fenómeno:
- Entre 2021 y 2025, los hogares que compran en cuotas o al fiado pasaron del 51% al 61,9%.
- En el mismo período, la proporción de hogares que solicitó préstamos a bancos o instituciones financieras se duplicó, al pasar del 8,3% al 16,8%.
- En 2025, el nivel promedio de financiarización y endeudamiento del consumo de los hogares cordobeses duplicó el valor registrado en 2004.
- En hogares de sectores medios con sostenes jóvenes, uno de cada cuatro jefes o jefas de hogar tiene más de un empleo.
- El crédito y el endeudamiento se convirtieron en herramientas cotidianas para afrontar gastos corrientes y llegar a fin de mes.
«Trabajamos más, el sueldo nos alcanza menos y estamos todo el tiempo haciendo malabares. No solo para ganar unos pesos: también tenemos que trabajar para que esos pesos se estiren como un chicle y rindan contra una economía que avanza a toda velocidad, mientras nosotros corremos con un agotamiento constante, siempre desde atrás», explican las y los expertos.
La investigación también muestra que la sobreocupación no se concentra en los sectores más vulnerables. Los hogares de clase media y clase trabajadora registran tasas de sobreocupación de entre el 25% y el 30%, lo que significa que entre uno de cada cuatro y uno de cada tres sostenes de hogar trabaja más de 45 horas semanales.
En los hogares pequeños o unipersonales de clase media, con una importante presencia de mujeres y jóvenes como principales sostenes, el pluriempleo alcanza el 27%. Es decir, uno de cada cuatro hogares de este sector depende de personas que trabajan en dos o más empleos.
El endeudamiento como condición de supervivencia
Uno de los hallazgos centrales del informe es que el acceso al crédito dejó de estar asociado únicamente a grandes compras o inversiones, y pasó a ser un recurso indispensable para cubrir necesidades básicas.
«La forma en la que podemos usar la tarjeta de crédito, el fiado y los préstamos se volvió parte fundamental de las desigualdades contemporáneas», sostienen. Entre 2021 y 2025, la proporción de hogares cordobeses que realizaron compras en cuotas o al fiado aumentó del 51% al 61,9%. En 2004, ese porcentaje era del 32%.

Para el equipo, la expansión financiera en Argentina no implicó solamente una mayor bancarización o la popularización de las plataformas digitales. También significó que cada vez más familias dependen del crédito para alimentarse, vestirse o trasladarse.
El panorama, advierten, resulta especialmente preocupante ante un Estado que se retira de áreas fundamentales para la reproducción de la vida social. Vivienda, salud y educación aparecen cada vez más atravesadas por lógicas de mercado y por la necesidad de resolver de manera individual problemas que antes encontraban respuestas colectivas o públicas.
Los hogares con sostenes más jóvenes enfrentan mayores niveles de endeudamiento y estructuras de gasto más exigentes, entre ellas, las vinculadas al alquiler. Al mismo tiempo, los hogares de personas mayores sostienen redes familiares de ayuda mutua y colaboran económicamente con las generaciones más jóvenes.
Cuando los mecanismos de crédito formal se agotan, señalan los investigadores, también se saturan las redes familiares y de asistencia. Y cuando esas alternativas dejan de funcionar, muchas familias recurren al crédito informal y al pago de sobretasas, llevando sus recursos económicos al límite.
«El avance de las finanzas en nuestro presente no es señal de progreso, sino de una desigualdad dinamizada, reorganizada, acelerada y de una supervivencia que está llegando a su límite», concluye el estudio.
Equipo de investigación
El proyecto está integrado por Agustina Werner Gramajo, Emilia Schaigorodsky, Ezequiel Echenique, Francisco Einar Wester, Guadalupe Fernández, Gonzalo Assusa, Guido Montali, Guillermo Reyna, Héctor Mansilla, Hugo Rodrigo Serra, Juan Manuel Barri, Juana Garabano Caporossi, Juliana Rocío López Castrillón, Julieta Rocío Cattaneo, Micaela de Hernández y Paulina Santa Cruz.
El resumen ejecutivo y la investigación completa se encuentran disponibles en el sitio del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Córdoba.
Imagen de portada: Eloísa Molina para La tinta
Fuente: www.latinta.com.ar