Nacido en Buenos Aires, en el Barrio de Monserrat, el 11 de abril de 1920. Su familia era clase media modesta y la escasez de recursos le obligó a abandonar los estudios secundarios cuando cursaba segundo año, para trabajar, iniciándose como cadete en el diario “Crítica”. Allí tomó contacto con el periodismo que marcaría luego su vida.
A los 17 años se incorporó a FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) formándose políticamente como discípulo de Jauretche y Scalabrini Ortiz. Ya por entonces, por su cabello motudo, su piel cetrina y sus ojos arábigos, se le apodaba “El Moro”.

En los años cuarenta, se introduce en el mundo del tango donde se vincula a Cátulo Castillo, Aníbal Troilo y José María Contursi, colaborando con ellos en tareas de lucha gremial en la Sociedad de Autores y Compositores. En los años del peronismo, se mantiene consecuentemente en apoyo del proyecto nacional mientras desarrolla una importante experiencia periodística. Durante el año 1955, se desempeña como Secretario General de “El Líder”, diario de la CGT. Al producirse el Golpe del 16 de setiembre, “El Líder” es intervenido pero “El Moro” Álvarez apela al democratismo abstracto del interventor, Teniente de Navío Tettamanti, para abrir las columnas del periódico a Jauretche y Scalabrini Ortiz. Mediante el apoyo de Álvarez, junto a Basilio Ruiz, Aldo Pacielo y Julio Maestre Wilkinson, entre otros periodistas insobornables, Scalabrini Ortiz y Jauretche convierten a “El Líder” en uno de los bastiones de la Resistencia.
“Era un periódico de tantos y de pronto cubrió toda la escena –recordará Jauretche. Fueron días gloriosos, los más gloriosos que puede vivir un periodista. Cuando él no va a los lectores, sino que los lectores vienen a él. Fue alimento de primera necesidad, como el pan, la carne y el vino sobre el mantel de los humildes. Tiró 200.000 ejemplares, que se convertían en 2.000.000 porque pasaba de mano en mano”. El “Moro” Álvarez fue gestor principal de esta gesta de “El Líder”, que culmina a fines de año cuando se produce la clausura. En los años siguientes –y no obstante la persecución ejercida contra el peronismo- Álvarez continúa militando gremialmente y bregando por la unidad de los periodistas. Bregó asimismo por el desarrollo de la cultura nacional, fundando la Asociación Gardeliana que el 11 de noviembre de 1968 realizó “La Noche del Milagro” con un banquete multitudinario en La Boca, cortando el tránsito en Suárez y Necochea.
En 1973, refundó el Sindicato de Prensa y fue Secretario General de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN). Con el locutor marplatense Vicente Chumilla emitió el programa “Entrelíneas”, en Radio El Mundo, emisora donde tenía a su cargo el noticiero de la noche. Con Osvaldo Ardizzone condujo el programa “Mañana de domingo”. Su trayectoria gremial se caracterizó por su total honestidad y siendo Secretario General del Sindicato de Prensa siguió alquilando, junto a su familia, en Andalgalá 1785, del Barrio de Mataderos. Mas allá de las diferencias del Sindicato con la Asociación de Periodistas, motivadas por razones ideológicas, siempre fue reconocida la probidad y consecuencia de su conducta.
El Golpe militar del 24 de marzo de 1976 lo hundió por un tiempo en total depresión, al ver desmoronarse el Movimiento Nacional por el cual había luchado tantos años. Pero, reponiéndose de esta derrota, en 1982 se dedicó a organizar la Asociación de Periodistas Jubilados. El 17 de abril de 1984, cuando ingresaba al predio de la Sociedad Rural para completar un informe periodístico, sufrió un infarto masivo de miocardio que produjo su muerte inmediata.
(Norberto Galasso-Los Malditos-Volúmen III- Página 51-Ediciones Madres de Plaza de Mayo)
Fuente: www.pensamientodiscepoleano.com.ar