Víctor Hugo Arias nació en Río Cuarto en el año 1928. Lo que sigue es un reportaje que le realizó el escritor y guionista Alfredo Julio Grassi para la sección “El Club de la Historieta” en enero de 1987.
Alfredo Juli Grassi:- ¿Cómo empezaste en este asunto de la historieta, Víctor? Me mira, medita un instante y sonríe con una de esas sonrisas lentas que lo caracterizan.
Víctor Hugo Arias: -Bueno, en los años ’50 me desempeñaba como profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Río Cuarto, donde nací. En esos días dibujaba y pintaba mucho, sobre todo retratos y recuerdo que realicé una muestra individual en la Galería Giménez de Mendoza, donde también hice una buena cantidad de pasteles con los rostros de bellas mujeres, lo que era satisfactorio pero limitaba mi capacidad pictórica… en esos años tuve oportunidad de conocer a un joven y talentoso dibujante, que fue más tarde a establecerse en California llevado por el binomio Hanna y Barbera, los de “Tom y Jerry”. Fue él quien me animó para que dedicara mis esfuerzos a la historieta. Realmente, no me costó mucho trabajo decidirme. Era un género que me entusiasmaba desde siempre y por otra parte -no puedo negarlo-, me entusiasmó la idea de mejorar mi situación económica, pues un sueldo de profesor no es precisamente holgado y en aquellos días lo era menos aún. Dibujé, entre mate y mate, una historia de ciencia-ficción llamada “El enigma de la Tierra”, que fue publicada por “Poncho Negro, casi al mismo tiempo que nacía mi primera hija…

AJG: -¿Trabajaste mucho para la gente de “Poncho Negro”?
VHA: -Bastante. Me pidieron un personaje “tipo Flash Gordon”… ¡Nada menos que hacerle la competencia a Alex Raymond! Y así nació Polo Aster, que se publicó durante casi un año. Luego pasé a Editorial Abril, donde colaboré con “Rayo Rojo” y “Misterix”. Tuve oportunidad de conocer a Julio Portas, gran guionista… Otro de los grandes, Héctor Oesterheld, me invitó a colaborar con su flamante “Hora Cero”… en esos días tenía bastante trabajo como para divertirme y vivir… y fue entonces cuando desde Inglaterra me contrataron para dibujar historietas cuyos guiones me enviarían. Pagaban en aquellos días quinientos dólares por la historieta dibujada. Era mucha plata para esa época y acepté encantado… La cosa marchó al comienzo, pero luego se echó a perder. Los ingleses se quejaban del correo argentino y concluyeron proponiéndome que viajara a Londres para trabajar directamente allá… ¿Qué podía hacer? Acepté y después de una temporada trasladé a mi familia a Europa… se trataba de una temporada, les dije para convencerlos…
AJG: –Estuviste catorce años en el extranjero -le recuerdo.
VHA: -¡Catorce años! Viví en Londres, en Escocia y luego en Milán, ciudad de la que conservamos todos, mi esposa, mis hijos y yo, un recuerdo imborrable. Dibujé para la “Fleetway” de Londres, la “Thompson Publisher” de Edimburgo, “Il Corriere dei Piccoli” y los “Estudios d’Ami” de Milán… Tuve grandes amigos entre los colegas europeos, como McGregor, Ian Forbes, Aldo Di Genaro, Dino Battaglia, Hugo Pratt, Crepax, Albertarelli… recién cuando regresé a la patria tuve el privilegio de conocer a José Luis Salinas; ese gran maestro que iluminó el camino de tres generaciones de dibujantes argentinos…

AJG: -¿Qué recuerdas con más entusiasmo de Italia? Sonríe nuevamente.
VHA: -Las mejores historietas de mi vida… fue en una exposición de obras originales de Rembrandt… viñetas del gran maestro flamenco del siglo XVII, que constituían una narración hilvanada de la vida cotidiana en su época. En el mejor lenguaje historietístico posible…
(Me deja pensativo. Rembrandt historietista. ¿Por qué no?)
Ahora sigo dibujando historietas para Europa, esta vez desde Córdoba… tal vez vuelva a la docencia, pues sabrás que fui profesor de la Universidad Nacional de Río Cuarto durante unos cuantos años… Y quiero escribir un libro… no sé bien su contenido, pero te adelanto el título. Se llama “Volviendo a casa”. ¿Te gusta?”
-¿Por qué no, Víctor Hugo Arias? Has acumulado suficiente experiencia como para escribir no uno sino varios libros. Claro que te prefiero dibujando y pintando, hermano. Sos de los buenos.
Víctor Hugo Arias falleció el pasado 24 de febrero a los 82 años de edad.