Villa Nueva: Júbilo por el Golpe de 1930

Por Jesús Chirino

El 6 de septiembre de 1930 fue derrocado el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Ese golpe de Estado ejecutado por los militares contó con el decidido apoyo de sectores civiles que no habían participado directamente en el mismo.

Por otra parte, fue festejado por los sectores conservadores del país, cuestión que no solo pudo observarse en las grandes ciudades, también se manifestó en localidades más pequeñas como Villa Nueva.

Festejo de los conservadores

Aquel fue el primer golpe militar triunfante del Siglo XX contra un gobierno democrático en Argentina. No era la primera tentativa, pues en años anteriores habían existido intentos que no lograron tener éxito en su cometido. El derrocamiento del gobierno radical de Hipólito Yrigoyen significó el quiebre de décadas de experiencias democráticas que, a pesar de sus restricciones, habían logrado generar ciertos derechos de ciudadanía individuales.

Entre éstos pueden destacarse tanto el creciente acceso a la educación como el propio reconocimiento del voto que terminó llevando al poder a la Unión Cívica Radical.

Como ya se escribió, el derrocamiento de las legítimas autoridades gubernamentales contó con el apoyo de diferentes sectores civiles y eclesiásticos.

La caída del Poder Ejecutivo nacional, el Congreso y los gobiernos provinciales, desató festejos en muchos lugares del país. Villa Nueva fue un lugar donde el conservadurismo, con particularidades locales, celebró con júbilo el derrocamiento del gobierno democrático. Un artículo de la prensa de entonces tituló “Se depuso a las autoridades de este pueblo”.

En la bajada de la nota dice “Los habitantes celebran la derrota del radicalismo, con alegría”. Quizás quienes celebraron en las calles villanovenses no tenían conciencia que el golpe de Estado, más allá de ir contra el sector político que gobernaba, inauguraría un despreciable mecanismo antidemocrático para derrocar autoridades legítimamente constituidas. Quienes nunca habían terminado de digerir el gobierno popular del radicalismo, no tenían interés en preservar la vida cívica e institucional del país.

El mayor Martínez Toledo en la jefatura política

La referida nota periodística, fechada en la vecina Villa Nueva, fue publicada en “El País” el 11 de septiembre de 1930. En ella, el periodista señala que “El pueblo de Tercero Abajo está pasando por un momento jubiloso, con la deposición del jefe político, secretario, comisario general y valuador de Rentas”.

Según ese documento, la celebración del golpe tuvo un fuerte carácter localista y personalizado, enfocado en quienes ejercían los mencionados cargos. Según el artículo esas “…personas una vez en el poder se marearon y erraron el camino marcado por la ley tomando el que les dictaba sus caprichos para beneficio propio, sin tener en cuenta la honorabilidad de las personas y sin respetar ni a sus propios correligionarios”.

Por otra parte, se hace referencia al recibimiento que, los contrarios al radicalismo les proporcionaron a los militares que usurparon el poder en el ámbito local. En lo que quizás resulte una exageración, la nota menciona que “conocido el movimiento revolucionario embargó de júbilo al pueblo en general cosa que se exteriorizaba en todas partes”.

El recupero de los lugares de poder por parte de los sectores más conservadores, les permitía sentir que podían hablar en nombre del “pueblo”. De todas maneras no fueron pocos quienes estaban contentos e hicieron conocer su parecer ante el derrocamiento del radicalismo.

El cronista describió señalando “ayer un crecido número de personas concurrieron a la jefatura a saludar a las nuevas autoridades militares, las que fueron recibidas con toda deferencia por el mayor Martínez Toledo; el Dr. Juan G. Casas, después de los saludos de práctica, dirigió la palabra en nombre de los concurrentes, expresando la complacencia que experimentaba por la designación de las nuevas autoridades” por su parte el “mayor Martínez Toledo agradeciendo el saludo y cooperación de los visitantes manifestando que procedería con toda justicia para el mejor cometido de su cargo en la jefatura política. Asimismo pidió a los concurrentes que lo ayudaran en ese sentido; palabras que fueron recibidas con verdaderas muestras de simpatías”.

Conservadores contra Sabattini

Según el documento relevado, las jubilosas manifestaciones trascendieron tanto en el ámbito privado como en el oficial, para expresarse en las calles de la ciudad. En ese escenario se dio rienda suelta a lo despertado por la aversión que les causó el radicalismo en el gobierno.

Literalmente la crónica de época dice que aquellos que visitaron las nuevas autoridades “…salieron a la calle, donde se formó una numerosa columna que se dirigió al diario Heraldo; una vez en dicho diario hablaron varios de los concurrentes, los que tuvieron palabras de condenación para el régimen depuesto.

El Dr. Sabattini es muy criticado y se le culpa de todo lo malo que ha pasado en este departamento durante el pasado gobierno. Se dice que el Dr. Sabattini se ha fugado temiendo que se le pida cuenta de sus actos. El pueblo espera confiado en las nuevas autoridades y tiene fe en que no tendremos jamás otro gobierno como el derrocado, que antes de asumir el mando ya era inconstitucional.

Este departamento se apresta para la reconstrucción de todos los poderes por intermedio de comicios legales, porque no habrá quien robe los bienes fiscales ni viole las urnas”. El resentimiento contra el gobierno popular del radicalismo era profundo.

Los conservadores antepusieron la importancia del derrocamiento a cualquier otra cuestión. El país no solo iniciaba una etapa de militarización de su sociedad que no nos llevaría por buen camino, también se ponía en escena el poder de un sector antipopular que nunca perdería poder de gravitación en la vida política del país.

*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTA). Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María