En el marco del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, el sábado 31 de enero, desde las 19 horas, se realizará la 18° Caminata Plurinacional por el Agua, la Tierra y la Vida, una histórica convocatoria que vuelve a poner en el centro la defensa de los bienes comunes, los derechos de los pueblos originarios y la resistencia frente al avance del extractivismo.
La caminata partirá desde la intersección de San Martín y Obispo Bustos, y reunirá a vecinas y vecinos, organizaciones ambientales, pueblos originarios, colectivos sociales, sindicales y culturales, junto a una comunidad de artistas y músicos que, una vez más, alzan su voz para expresar la urgencia de un cambio de paradigma que priorice la vida por sobre el lucro.
Desde la CTA Autónoma Punilla, la caminata se inscribe en una línea de acción clara:
la defensa irrestricta del agua como bien común, el cuidado del territorio, la soberanía de las comunidades y el rechazo a un modelo de desarrollo que avanza sin consultar, sin controlar y sin reparar los daños ambientales y sociales que genera.
En ese sentido, se denuncia especialmente la falta de consulta previa, libre e informada a los pueblos originarios ante el avance de la Autovía de Punilla, una obra impuesta que vulnera derechos consagrados constitucionalmente y profundiza el deterioro ambiental de una de las regiones más sensibles de la provincia.
Criminalización de la protesta y persecución sindical
En una realidad marcada por la entrega de los bienes comunes, donde el fuego arrasa territorios, el agua se privatiza y el saqueo de los recursos naturales se profundiza, la respuesta del Estado provincial no ha sido la protección de la vida, sino la criminalización de quienes denuncian y resisten.
La CTA Autónoma denuncia la persecución a dirigentes gremiales, ambientales y sociales, el accionar represivo de las fuerzas de seguridad del Gobierno de Córdoba y la utilización del aparato judicial para disciplinar la protesta social. Defender el territorio no puede ser un delito; exigir derechos no puede pagarse con causas, hostigamiento o represión.
La caminata también pone en agenda la resistencia al extractivismo en todas sus formas: Los incendios intencionales en la Patagonia y en Córdoba, la implementación del RIGI como herramienta de entrega de soberanía, el saqueo de los recursos naturales, la apropiación y privatización del agua, y la explotación de personas y territorios como parte de un mismo modelo de acumulación.
Particular preocupación genera la gravísima situación ambiental de la cuenca del Lago San Roque, afectada por la contaminación, la falta de controles estatales y el avance de urbanizaciones en zonas rojas de bosque nativo, habilitadas o toleradas en violación de la Ley de Bosques. El avance inmobiliario sin control pone en riesgo no sólo al ambiente, sino también a la salud y al acceso al agua de miles de personas.
A 18 años de la primera caminata, la convocatoria reafirma una decisión colectiva: No mirar para otro lado. Frente a un modelo que mercantiliza la naturaleza y profundiza las desigualdades, la respuesta es la organización, la movilización y la construcción de alternativas desde abajo.
El lema de esta nueva edición sintetiza el espíritu de la jornada: “Frenemos la entrega de territorios”.