La impunidad de Gerardo Martínez, Secretario General de la UOCRA, es una herida abierta en la vida de los trabajadores de la construcción.
El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (SITRAIC-CTAA) difundió la siguiente declaración:
“Cuando reflexionamos acerca de la ‘impunidad’ no dejamos de asemejar al impune con el prófugo, aunque hay por supuesto una sutil diferencia. El impune como el prófugo caminan tratando de borrar el pasado, y el pasado es pasado, cuando se han cumplido las reglas de la naturaleza se podrá decir con razón que lo que pasó ya no tiene remedio, es decir está cerrado el caso.
“Se podrá decir también que no se debe vivir del pasado (ni en el pasado) todas razones acertadas, e incluso, desde las religiones se ha trabajado mucho en la administración de las culpas, con el sometimiento posterior de quien las tiene, habiéndose otorgado el perdón. El prófugo puede acogerse a estas justificaciones razonables, siempre y cuando su delito haya sido personal, y no social o colectivo.
El impune es diferente, ha hecho un daño que afecto a la sociedad, a la comunidad, a los trabajadores, a sectores establecidos; les ha robado, perseguido, torturado, asesinado o hecho desaparecer. El impune busca borrar sus huellas, pero nunca lo logra, porque la ‘impunidad’ es una herida social, humana, que jamás, pero jamás cierra, hasta que no se encuentra con la Justicia.
“Y la Justicia, que no goza del mejor de los prestigios, no tiene en cuenta esto.
“La impunidad choca de frente con la historia y surgen preguntas ¿Son los impunes quienes vencieron definitivamente? ¿Son los impunes los que escriben la historia? ¿Pueden los trabajadores, el pueblo, la sociedad, construirse sobre cimientos cargados de impunidad? Pero además, quién acepta la impunidad ¿es cómplice de la tragedia?
“Nuestra caracterización de la impunidad, de los impunes, es que debe caer sobre ellos el mismo tamaño de daño que cometieron. No hay perdón religioso, ni gubernamental o político, ni ideológico que los salve, ni justifique el daño que han hecho.
“La impunidad es la muerte en etapas, y cuando los trabajadores, los jóvenes, las mujeres, el pueblo todo, nos acostumbramos a convivir con la impunidad, es decir con los impunes, el daño que produce se alarga en el tiempo, profundizando la herida y aunque parezca ya cerrada, el impune sabe, conoce, lo siente, no cerró. Hay cuentas sin pagar, tarde o temprano la espada le cortará el cuello, porque siempre habrá quien conserve la memoria y no entregue ese rasgo de humanidad que nos dice.
“El que las hace, las paga”, concluye el pronunciamiento del SITRAIC-CTAA que conduce Víctor Grosi, Secretario de Interior de la CTA Autónoma.