Villa María: Inicios del cine “Rex” y cambios en las salas cinematográficas

Por Jesús Chirino*

Cine argentino

El cine no es solo entretenimiento, pues tiene una enorme capacidad para influir en la construcción de nuestra memoria y puede mostrarnos perspectivas novedosas. Esto trasciende lo individual e influye en la sociedad. Desde sus inicios el cine, con el poder de la narración, llevó al público a conocer diferentes mundos, tiempos y lugares, lo que influyó en la comprensión de la cotidianeidad.

Sin la multiplicidad de pantallas que actualmente existen, en los inicios, el acceso al cine se daba, de manera exclusiva, mediante la concurrencia a las proyecciones de los cines ambulantes o las salas cinematográficas. La ciudad tiene una rica historia en cuanto a sus cines. En el inicio de los años 40 del siglo XX, aun en la época dorada del cine nacional, en Villa María se inauguró el Cine Rex. El local estaba ubicado en calle San Martín al 32/34 y era propiedad de Valenti, Méndez y Spila Perachiolo.

Se trataba de una sala amplia con capacidad para 670 personas. La primera película proyectada el 12 de octubre de 1940 fue “Flecha de Oro” con el protagonismo del actor Pepe Arias y la dirección de Carlos Borcosque, chileno residente en Argentina. El filme, en blanco y negro, es una comedia cuyo argumento gira alrededor de la historia que se conforma a partir de que, de forma inesperada, un pacífico empleado de oficina recibe como herencia un colectivo. “Flecha de Oro” había sido estrenada, en Buenos Aires, el 28 de agosto del mismo año.

Por entonces el cine argentino se encontraba en pleno auge y con gran prestigio en toda latinoamérica. La clase media y los sectores populares colmaban las salas cinematográficas del país. Ese mismo año se estrenaron alrededor de 50 películas de producción argentina, con directores como Lucas Demare, Enrique Santos Discépolo, Luis Saslavky,  Mario Soffici, Luis César Amadori, José Moglia Barth, Julio Irigoyen, Augusto César Vatteone y Richard Harlan, entre otros.

Si bien en el nuevo cine villamariense se programaron películas originarias de otros países, en especial de EE.UU., se privilegió la proyección del cine nacional. Cuestión que se profundizó cuando la sala fue comprada por Félix Méndez y la misma estuvo dedicada, de manera exclusiva, al cine nacional.

Matiné

En los años ´40 Villa María contaba con varias salas cinematográficas, “Capitol”, “Monumental”, “Alhambra” y el propio “Rex” cuya aparición contribuyó, de manera importante, a la transformación que estaban sufriendo esos espacios de consumo cultural en el medio local.

Por ejemplo, comenzó a programar la proyección de dibujos animados, noticiosos, documentales y películas de ficción de manera continuada desde las 17.30 horas en adelante. Cuestión que llevó a que el “Monumental” compitiera estableciendo funciones, todos los días, entre las 18 y las 21.30 horas.

Transformación de las salas

La transformación que entonces vivían los cines de la ciudad, incluía la incorporación de nueva tecnología, con máquinas de proyección de mayor calidad y pantallas amplias. Mejoraron la iluminación y el apagado simultáneo de todas las lámparas de las salas.  Los salones dejaron de ser multiuso con proyectores ruidosos, muchas veces colocados entre los asistentes que se sentaban en banquetas. También dejaron de colocarse las mesas para que los espectadores consumieran comidas y bebidas, al igual que en un bar.

Pero en la década del ´40 no todas fueron flores para el cine en la ciudad, en 1943 cerró la hermosa sala del “Alhambra”, en la calle Bartolomé Mitre, que por entonces estaba a cargo de Fiorano.

Desde el municipio

Desde el Estado municipal se dictaron medidas relacionadas con el nuevo perfil que adquirieron las salas cinematográficas locales. En diciembre de 1941 el Concejo Deliberante, dentro de la ordenanza impositiva, estableció un impuesto por desinfección. En el debate del cuerpo legislativo un concejal señaló que él mismo había podido “comprobar, estas salas carecen de toda higiene y, más de una vez, de la gente que concurre a estas salas públicas, se han oído protestas y reclamos por la falta de higiene…”.  También se legisló estableciendo que los cines tenían la obligación de disponer un intervalo, no menor a los 45 minutos, entre funciones “a objeto de la ventilación de los locales”.

Mediante decreto 217 “F” de 1944, se dispuso un registro público de los operadores de sala los cuales debían abonar una tasa de 5 pesos anuales para poder desempeñar esa actividad. Los propietarios de los cines debían pagar 30 pesos en concepto de derecho de inspección de casillas y accesorios eléctricos de cada sala.

Como puede notarse, los cines no solo permitían el acceso a las producciones cinematográficas, sino que también producían ingresos al municipio.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar