“Puedo morir, pero la República de 1916 nunca morirá. Adelante hacia la República y la liberación de nuestro pueblo”.
Bobby Sands
El 5 de mayo de 1981 fallecía, tras 66 días de huelga de hambre, en la Prisión de Maze, Irlanda del Norte, el diputado y oficial del IRA provisional, Robert Gerard Sands. Su muerte fue un punto de inflexión en el conflicto de Irlanda del Norte entre católicos republicanos, partidarios de la reunificación con Irlanda, y protestantes leales, defensores del mantenimiento bajo la corona británica.
Fue el principal líder del IRA durante la huelga de hambre, en la que los republicanos irlandeses protestaban contra la retirada del Estatus de Categoría Especial (similar al de prisioneros de guerra) a los miembros de organizaciones paramilitares nacionalistas irlandesas. En el transcurso de la huelga, Sands consiguió ser elegido miembro del Parlamento Británico.

En 1978, los detenidos republicanos iniciaron una huelga de higiene para denunciar las condiciones de detención inhumanas y pedir el restablecimiento de su condición de presos políticos, derogada dos años antes. Cubiertos sólo con mantas para no llevar el uniforme reglamentario, los manifestantes se niegan a lavarse, a usar los inodoros y a abandonar sus celdas.
Considerado como el jefe de unos 450 militantes republicanos encarcelados en los “bloques H” de la prisión fortaleza de Maze (Long Kesh, Belfast), Bobby Sands decide, el primero de marzo de 1981, rechazar cualquier alimento “hasta la muerte”.
El 9 de abril de 1981, desde su celda de Long Kesh, Bobby Sands es elegido diputado a la Cámara de los Comunes frente a un candidato protestante-unionista. Esta victoria dio una resonancia inmediata al movimiento al que se unieron otros detenidos.

En el día 54 de su huelga de hambre, el activista del IRA “no pesa más que 44 kg. Una manta de piel de oveja fue colocada bajo su cuerpo para evitar que sus huesos perforaran su piel (…) Además, fue envuelto en una manta de textura muy suave destinada a mantener el calor de su cuerpo”, informaba la AFP.
El 5 de mayo, desfigurado por el hambre, sordo, ciego, Bobby Sands muere a los 27 años en la enfermería de la prisión de Maze. A su muerte, los grafitis en las paredes de Belfast Oeste desearán a Margaret Thatcher “oxidarse en el infierno”.
Su muerte provocó la incorporación de nuevos reclutas a las filas del IRA y un resurgir de la actividad paramilitar de la organización. La huelga llamó la atención mundial de los medios de comunicación hacia el conflicto irlandés.

Entregó su vida, siguiendo la antigua tradición irlandesa de las huelgas de hambre, en combate contra la prepotencia del imperialismo británico, que hasta el día de hoy mantiene la ocupación ilícita del Ulster irlandés.
El 7 de mayo, los funerales del militante se transforman en una demostración de fuerza del movimiento republicano. Su funeral en Belfast congregó alrededor de 100 mil personas, la mayor congregación de que se tiene cuenta en el norte ocupado de Irlanda.
“Nuestra venganza será la risa de nuestros niños”.
Bobby Sands