Defender la salud y la vida de los trabajadores

Por Matías Giuliani*

Este 21 de abril se cumplen 54 años de la sanción de la Ley 19587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo que sigue aún vigente al igual que su Decreto Reglamentario 351/79 promulgado por la última dictadura eclesiástico-cívico-militar. Es decir, el régimen jurídico normativo de la protección de la vida y salud de las y los trabajadores continúa regida por una legislación de un gobierno dictatorial.

Esta Ley repleta de parches es la que reglamenta la Higiene y Seguridad en el Trabajo. Su Decreto Reglamentario 351/79 y una sucesión de distintas normas, complementan un esquema bastante confuso e injusto que poco tiene que ver con los derechos de los trabajadores y trabajadoras ya que se cumplen en partes mínimas y algunas presentan aspectos que afectan directamente el derecho de las trabajadoras y trabajadores a su vida, su salud y su dignidad.

Gran cantidad de sus normativas son poco implementadas, sus regulaciones fundamentales no se cumplen íntegramente y muchas de sus disposiciones han quedado obsoletas. La solución no pasa por discutir montos de reparación de daños sino debatir a fondo cómo se hace prevención con la participación activa de los trabajadores y trabajadoras.

La enfermedad vinculada al trabajo está oculta para el sistema formal de Riesgos del Trabajo y si no se conocen las causas es muy difícil prevenir. Para nosotros el paradigma debe cambiar por uno que privilegie la salud y no el negocio de la enfermedad, porque la muerte por el trabajo es un crimen.

Lamentablemente desde su aprobación hasta estos días, ningún Gobierno se animó a modificar estas leyes que rigen la salud de quienes producimos la riqueza del país.

Resulta fundamental saldar esta deuda histórica y discutir un nuevo marco legal acorde a los tiempos que corren, incorporando medidas adecuadas a los avances en el mundo del trabajo por sobre la normativa existente anclada en el tiempo. Es imprescindible entonces debatir un nuevo diseño normativo que garantice el derecho a la salud y la vida, que ponga el foco en la prevención con activa participación de los trabajadores mediante la creación de Comités Mixtos de Salud y Seguridad y la elección de Delegados de Prevención para transformar sustancialmente las condiciones y medio ambiente de trabajo para que la actividad productiva se desarrolle de manera digna.

En vísperas de una nueva Semana de la Salud y Seguridad en el Trabajo que va desde el 21 (aniversario de la sanción de esta Ley) al 28 de abril, cuando se conmemora el Día Internacional en Memoria de los Trabajadores Fallecidos y Heridos en Ocasión de Trabajo -luego maquillado en 2003 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como “Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo”- no tenemos nada que festejar. Eso sería seguir ratificando una normativa firmada por el genocida de Videla que atenta contra la salud de los trabajadores.

Bregamos por el pleno cumplimiento de los convenios OIT 155, 187 y 190; por la regulación de la Ley de Teletrabajo con la participación real de los sindicatos y los trabajadores para garantizar condiciones adecuadas, recursos de conectividad, equipamiento e insumos correspondientes; por la plena implementación y aplicación de la Ley de Salud Mental.

Hasta que no exista una legislación dispuesta a priorizar y defender la salud y la vida de los trabajadores y trabajadoras, nos tenemos que organizar, participar, debatir, construir unidad en la acción para pelear en defensa propia y poder cambiar de una vez por todas este sistema de negocio de la muerte y enfermedad, por uno que privilegie la vida y salud.

En un Gobierno antiobrero como el de Milei, es indispensable alimentar la voluntad de lucha en cada sector de trabajo -público y privado- para resistir y desconocer la pretendida “Reforma Laboral” que viene a arrasar con la garantía protectora de nuestros derechos para satisfacer el revanchismo patronal. Entre otros, los relacionados con la Higiene y Salud en el trabajo.

La lucha sindical tiene que estar centrada en la prevención y la dignidad laboral.

*Técnico Universitario en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Secretario de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo de la CTA Autónoma Regional Río Cuarto. Secretario de Salud Laboral de ATE Río Cuarto