El “Jujeñazo”, una olvidada rebelión obrera y popular

Las puebladas en Argentina entre 1969 y 1972 fueron una serie de insurrecciones populares sucedidas en ese lapso en varias ciudades del llamado “interior” argentino, todas ellas conocidas con denominaciones terminadas con el sufijo aumentativo azo, razón por la cual se las conoce también como “el ciclo de azos”. Argentina estaba por entonces bajo una dictadura autodenominada Revolución Argentina, promovida por Estados Unidos bajo la influencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional, en el marco de la Guerra Fría.

Una de las primeras medidas de la “Revolución Argentina” fue abolir los partidos políticos con el fin de instalar un régimen autoritario permanente, hecho que eliminó la actividad política y desencadenó una multiplicidad de acciones insurreccionales, entre ellos las puebladas que caracterizaron el período.

Las principales puebladas insurreccionales sucedidas entre 1969 y 1972 fueron: El Ocampazo (enero-abril de 1969), el Correntinazo (mayo de 1969), el primer Rosariazo (mayo de 1969), el Salteñazo (mayo de 1969), el primer Cordobazo (mayo de 1969), el primer Tucumanazo (mayo de 1969), el segundo Rosariazo (septiembre de 1969), el Cipoletazo (septiembre-octubre de 1969), el Choconazo (febrero-marzo 1970), el  segundo tucumanazo (noviembre de 1970), el Catamarqueñazo (noviembre de 1970), el segundo Cordobazo o Viborazo (marzo de 1971), el Casildazo (marzo de 1971), el Jujeñazo (abril de 1971), el Rawsonazo (marzo de 1972), el Mendozazo (abril de 1972), el Quintazo (junio de 1972), el Rocazo (julio de 1972), el Animanazo (julio de 1972) y el Trelewazo (octubre de 1972).​

El portal “La Historia en disputa”, relata así los acontecimientos.

“Todo comenzó el 19 de Marzo de 1971, cuando se realizó una concentración en Plaza Belgrano de la llamada Comisión Coordinadora de Resistencia a la Carestía de la Vida que, a pesar de no estar autorizada por el gobierno provincial, se llevó adelante y terminó siendo disuelta por la policía

“Dicha Comisión había sido conformada por la dirigencia de AJEOP (Asociación Jujeña de Empleados y Obreros Provinciales) y centros vecinales

“La crisis económica provincial con sus aumentos irrefrenables de precios en productos de primera necesidad hizo que el entonces Gobernador de la Provincia (Julio César Aranguren), viajara a Buenos Aires a solicitar auxilio financiero y regresara con la orden de establecer un control de precios. Esto no fue posible debido a que la empresa de colectivos COTAJ (Cooperativa de Transporte Automotor Jujuy-única en la ciudad), dispusiera una suba desmedida en el precio del pasaje en el transporte público, autorizada por el intendente capitalino Dr. Bernis, y que despertó las iras de la Comisión. Las intervenciones, tanto del gobierno provincial como del municipio, posibilitaron que la empresa redujera el aumento pero la situación no mejoró.

“Ante la falta de soluciones por parte del Gobierno Provincial y el agravamiento de los padecimientos económicos de los trabajadores, las dirigencias de AJEOP y ADEP (Asociación de Educadores Provinciales- que había declarado un paro), junto con la Comisión, deciden la realización de una nueva concentración el día 21 de abril en Plaza Belgrano, que había sido prohibido por el Gobernador Aranguren. De todos modos, se realiza, y es entonces que la Policía Provincial carga contra ella con inusitada violencia.

“Se produjeron enfrentamientos entre las fuerzas policiales y los manifestantes que tuvieron como epicentro las principales calles céntricas de la ciudad: Lavalle, Necochea, Otero, Puente Lavalle, en choques en donde los contendientes se alternaban en el retroceso y avance durante las refriegas. Las columnas de la Comisión retrocedieron y se hicieron fuertes en la Terminal de Omnibus pero no pudieron contener el embate policial y se trasladaron a las alturas del Barrio Mariano Moreno en donde serían finalmente dispersados y arrestados sus principales dirigentes.

“Así terminaría una de las jornadas de protesta popular más violentas de la la historia jujeña del siglo XX, producto no sólo de un movimiento espontáneo y circunstancial contra la crisis económica sino también la confluencia de reivindicaciones sociales y políticas que hicieron eclosión en aquella jornada, con más de cien detenidos y dos muertos. Al respecto, es interesante destacar que entre los participantes del ‘Jujeñazo’ se encontraban no sólo trabajadores sino también militantes de izquierda, estudiantes de colegios secundarios nocturnos y gente común.

“Entre los dirigentes sindicales que encabezaron el ‘Jujeñazo’, es preciso mencionar a Avelino Bazán y Máximo Tell quienes serían desaparecidos, años más tarde, durante el golpe militar de 1976. En éste punto, vale recordar que el padre de quien escribe estas líneas, y que ya no se encuentra entre nosotros, el señor Teolindo Valdez, un humilde dirigente de AJEOP relataba, con una mezcla de entusiasmo y orgullo, a su pequeño hijo, las distintas peripecias por las que atravesó en la refriega: Corridas por el Puente Lavalle; el transporte de bolsas, desde los talleres de la Dirección de Arquitectura, conteniendo bolillones de acero que eran desparramados en la calle para evitar las cargas de la Policía Montada; otras corridas por la playa del Río Chico en busca de piedras; la solidaridad de los vecinos del Barrio Mariano Moreno que hasta llegaron a ocultar a algunos de ellos para salvarlos de la detención…en fin, anécdotas que quedaron en la memoria y que hoy, junto con los hechos documentados, deben ser expuestos a la luz como un ejemplo de lucha popular”.

Fuente: www.pensamientodiscepoleano.com.ar