Brutal precarización laboral por efecto de la inflación

El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (SITRAIC-CTA) difundió la siguiente declaración:

“La precarización laboral puede llevarse adelante por distintos medios.

“Uno de ellos y quizá el más popular y a la vez, temido por las personas trabajadoras, es la reforma laboral.

“Ese temor, con claro fundamento en los graves antecedentes nacionales, que en especial afecta a los trabajadores y trabajadoras de la industria de la construcción desde 1967, cuando con la creación del fondo de desempleo, hoy denominado fondo de cese laboral, perdieron el derecho al preaviso, a la indemnización por despido, a la integración del mes de despido y la tutela contra el despido arbitrario (consagrado por el art. 14 bis de la Constitución Nacional).

“Y es que además, en nuestro país, una reforma laboral, jamás implicó una mejora en los derechos, en los salarios ni en las condiciones de trabajo.

“Reforma Laboral en Argentina, implica lisa y llanamente precarización y desprotección laboral, baja de derechos y salarios.

“Pero no sólo precariza una Reforma Laboral ‘a la baja’ (menos derecho), sino que el pago parcial de salarios fuera de recibo de haberes, el trabajo no registrado, las pésimas condiciones laborales, la desprotección que genera la ley de riesgos de trabajo por medio de las ART y de la nefasta interpretación y aplicación que de dicha legislación hacen las comisiones médicas y los tribunales de justicia (los de primera instancia, la Cámara Nacional de Apelaciones de Trabajo y la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que convalidan el abandono y el robo de la salud y de las indemnizaciones a las personas trabajadoras accidentadas o que sufren enfermedades laborales) también ofician de precarizadores.

“Qué hablar de la casi inexistente protección laboral por medio de los sindicatos.

“Con conducciones sindicales burocráticas, corruptas, antiobreras, socias de los empleadores y dependientes del poder político de turno, se acentúa la precarización laboral, ya que los trabajadores y trabajadoras, salvo algunas excepciones (muy destacables), no cuentan sindicatos que defiendan sus derechos e intereses.

“Así, ciertos sindicalistas están más pendientes en administrar sus fortunas, no perder el poder dentro del sindicato aun violando la libertad y la democracia sindical mediante el uso de la violencia y la connivencia del Ministerio de Trabajo, quien brinda todo su aparato para que los dirigentes atornillados a sus sillas sigan permaneciendo en sus cargos, garantizando de tal forma su impunidad y no permitiendo, mediante la permanente obturación, el nacimiento, crecimiento y expansión de las nuevas entidades sindicales nacidas de la libertad sindical, que de defender a los trabajadores y trabajadoras que representan.

“Pero además de esos métodos de precarización de las relaciones laborales, en los últimos años se ha producido una brutal precarización por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios por efecto de la inflación.

“La inflación es lisa y llanamente, asesina del salario.

“Las personas trabajadoras cada día trabajan más y cada día pueden comprar menos alimentos, ropa, etc, fruto de la voraz afectación de los sueldos por culpa de la altísima (y descontrolada) inflación generada por la emisión monetaria, el alto endeudamiento exterior e interior y la pasividad y complicidad de los dirigentes sindicales que pactan, junto a los empleadores y el gobierno, salarios que nos condenan a la miseria, a nosotros y nosotras y a nuestras familias.

“Entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019, el salario real promedio, sufrió una caída del 21,5%, mientras que durante 2021 creció en promedio un 53,4%, lo que los coloca levemente por encima de la inflación del 50,9%.

“Si bien ello consistió en una leve recuperación, no logró recuperar lo perdido en el lapso 2015-2019.

“Ahora, en el caso de la industria de la construcción, a diciembre de 2021, un trabajador de la categoría de ayudante, si trabajaba jornada completa, percibía un salario bruto (es decir, sin descuentos) de $ 55.900,41, un 50% menos, es decir, la mitad que la remuneración promedio (bruta) de los trabajadores estables, que ascendió en diciembre de 2021 a $ 102.589.

“Como no hay datos de los salarios de los trabajadores no registrados (los que hacen trabajar en negro), seguramente la brecha es mayor y percibieron menos de los $ 55.900,41 del que se encuentra registrado.

“Dichos salarios se encuentran a mitad de camino entre la pobreza y la indigencia, ya que la Canasta Básica Alimentaria (se usa para determinar la línea de indigencia) para el mismo hogar ascendió a 32.963,69 en diciembre de 2021.

“Sin embargo, tomando un parámetro que no sea el del INDEC, como es la Junta Interna de ATE–INDEC el Costo de la Canasta de Consumos Mínimos para una familia de 4 integrantes (va un poco más allá que la canasta básica que considera el INDEC) en diciembre de 2021 ascendió a $ 123.598.

“Eso deja a los trabajadores de la industria de la construcción muy por debajo de esos requerimientos, lo que habla claramente del abandono salarial al que nos somete la UOCRA en connivencia con los empleadores y el aval del gobierno.

“La situación de 2022 no es muy diferente.

“Se espera para enero de 2022 un incremento del costo de vida de entre el 3 y el 3,5% con una proyección anual de entre el 50 y el 60%.

“Queda evidenciado que la inflación está reduciendo significativamente nuestros sueldos, que cada día, aunque cobremos más dinero, ese dinero no alcanza para vivir dignamente.

“Ello no es solo obra de la inflación, responsabilidad de las autoridades políticas de nuestros país, sino también de la falta de una representación sindical fuerte y legítima que se siente a negociar con los patrones para exigirles que paguen salarios dignos, que superen ampliamente la inflación para que verdaderamente recuperen su poder adquisitivo”, remata el documento del SITRAIC-CTA Autónoma.