Concepción de la mujer en tiempo de las primeras escuelas públicas de Villa María

Por Jesús Chirino*

Observando documentación relacionada con los nombramientos de quienes, durante el Siglo XIX en Villa María, ejercieron la docencia en instituciones públicas, encontramos datos para ejemplificar cómo se concebía a la mujer.

Decretos y notas del Gobierno provincial muestran las ideas que se tenían desde el Estado cordobés acerca de la mujer

Las primeras escuelas públicas de Villa María

El 23 de enero de 1871, el Poder Ejecutivo de la provincia generó un decreto cuyo primer artículo dice “Créase una Escuela de varones y otra de mujeres en la pedanía de Villa María Departamento Tercero Abajo”. En ese decreto, Nº 19, se nombró preceptores a Lucas Navarro y Da. María Ruis de Navarro, para el primero se fijó un sueldo de 20 pesos fuertes, en tanto que para María el de 12 pesos fuertes. Luego fueron nombrados Jaime Vidal y Juliana Aranda de Vidal. Serían los primeros docentes que efectivamente dictaron clases en las escuelas creadas mediante el decreto referido. Por poco tiempo este matrimonio ejerció la docencia, luego las autoridades locales dijeron que hicieron abandono del cargo.

Durante el mes de julio, fue otro matrimonio quien se puso al frente de las escuelas, pero aún no contaba con decreto provincial de nombramiento. En el mes de septiembre, luego de gestiones de las autoridades locales, en Córdoba capital se dictó la norma legal que los designó, de manera oficial, como preceptores de las escuelas villamarienses. En ese decreto también se fijó el sueldo de los dos docentes. En el caso del tucumano, de 27 años, Abraham Juárez, se estableció 20 pesos fuertes. En tanto que a la cordobesa, de 24 años, Mercedes Peralta, se le fijó una mensualidad de 12 pesos fuertes. Mercedes quedó al frente de la Escuela Fiscal de Mujeres, y Abraham que estaba casado con ella fue el docente a cargo de  la Escuela Fiscal de Varones.

Como puede notarse que, creadas las primeras escuelas de Villa María, solo se nombran matrimonios para ejercer la docencia. En los tres casos se les fijó un sueldo menor a las mujeres: 40% más bajo que el asignado a sus maridos.

Mujeres vistas como “sumisas”

La diferencia de sueldo es un dato concreto en cuanto a la postergación de la mujer, pero también pude relevar otra documentación de la época en la que queda manifiesta la visión acerca de la mujer que tenía el Gobierno provincial.

Así es que en una nota fechada el 16 de julio de 1877, en la cual el ministro de instrucción pública de la provincia de Córdoba, C. Bouquet, a Cipriano Soria, le ordena al Inspector General de Escuelas que “al proponer al Poder Ejecutivo las profesoras que han de regentear las Escuelas Fiscales…” deberá dársele “la más decidida preferencia a las maestras aún en condiciones próximamente iguales”.  Incluso le dice a  Soria que mediante los jefes políticos “u otros funcionarios” hará “investigaciones conducentes a encontrar señoras competentes para remplazar a los profesores que existen”. Es decir, se habla de darle preferencia a las mujeres en los nombramientos de docentes.

En la misma nota el funcionario gubernamental señala que el Poder Ejecutivo posee “razones de alta importancia social” para darle esa “preferencia a aquellas sobre estos” y enumera las mismas. Paso seguido expone que: “La sociedad en general, así como los poderes públicos, deben comenzar a preocuparse seriamente de la condición desgraciada en que se encuentra la mujer, la dificultad de proveer a su subsistencia y de los riesgos a que la expone tan precaria situación”. En ese párrafo señala las condiciones difíciles en que podía vivir la mujer, solo por ser mujer. Entre otras cosas plantea que deberían ponerse a su alcance trabajos adecuados. Lo expresa diciendo: “Desde luego, uno de los primeros medios que el buen sentido indica, es el de poner a su alcance todos aquellos trabajos que ella pueda dignamente desempeñar, y poco hay para lo que sea más apta, que para dirigir e instruir a la niñez”.

Justifican sueldos más bajos para las mujeres

Las razones por las cuales el ministro piensa que la docencia es un trabajo que la mujer puede realizar “dignamente” las declara al señalar las características que para él tienen ellas: “La dulzura del carácter, la sumisión, persuasión, la tierna solicitud a que la predisponen sus instintos, lo sedentario de su vida, lo reducido de sus aspiraciones, hacen de ese ser débil y tranquilo, el más competente mentor para desarrollar la inteligencia y los sentimientos del niño”.

Además de señalar a la mujer como “ser débil”, con reducidas aspiraciones, agrega que se conforma con menores sueldos. Es así que escribe: “Además, emolumentos que son insuficientes para un hombre, pueden ser para ellas elementos suficientes para llevar una vida tranquila e independiente, pudiendo conciliarse así la economía del tesoro con la mejor enseñanza de los niños y la protección que debe a la mujer toda sociedad civilizada”.

Si en los sueldos que se adjudicaron a las primeras maestras oficiales de Villa María puede verse que se les pagaba menos, en la nota del funcionario provincial se encuentra qué concepción de mujer justificaba eso.

*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTA). Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar