Por Juan Yacobs*
Cosquín fue sede el sábado pasado de una nueva edición de la histórica Caminata por el Agua, la Tierra y la Vida, que este año celebró su 18ª realización con una amplia y diversa participación de comunidades originarias, asambleas socioambientales, organizaciones sindicales, sociales, culturales y políticas.
Más de tres cuadras de columnas recorrieron las calles céntricas de la ciudad, reafirmando la vigencia de una convocatoria que, pese al complejo contexto social y económico, continúa siendo un espacio de encuentro y organización popular en defensa de los bienes comunes.

Las consignas centrales estuvieron orientadas a la defensa de la Ley de Glaciares, la protección de los territorios frente al avance de proyectos extractivos, la resistencia a la megaminería en el Valle de Traslasierra, la preservación del monte nativo —como el quebracho en Villa Allende— y el rechazo al proyecto del perilago en San Marcos Sierras.
Ceremonia ancestral y memoria colectiva

La jornada se inició con una ceremonia a cargo de comunidades indígenas del territorio, quienes realizaron un homenaje al abuelo Carlos Reyna, histórico impulsor de esta Caminata, fallecido el último año, reconociendo su legado de lucha y compromiso con la defensa del agua y la vida.
Durante el acto también tomaron la palabra referentes de comunidades afectadas por la traza de la autovía, entre ellos Héctor Sosa, de la comunidad Ancon de Cosquín, y Fernando Manguz, integrante de la comunidad Siquiman y referente de Derechos Humanos de la CTA Autónoma Punilla.

En un emotivo momento, se recordó al músico folclórico Rubén Patagonia, reconocido por su compromiso con las causas ambientales y los derechos de los pueblos originarios, con la presencia de su hijo Jeremías Chauque.
Participación popular y acompañamiento sindical

La Caminata contó con la presencia de turistas que se encontraban en la ciudad por el Festival Nacional de Folklore, provenientes de distintas provincias, quienes se sumaron a la movilización en defensa del agua como bien común.
Se destacó también la participación de Jubilados en Movimiento, del Foro Solidario Córdoba y de la Asamblea Ambiental Paravachasca, reafirmando el carácter intergeneracional y solidario de la convocatoria.
La CTA-A Punilla, junto a brigadas ambientales del Departamento, acompañó y garantizó el normal desarrollo de la actividad, ratificando su compromiso histórico con las luchas territoriales, socioambientales y de los pueblos originarios.

A través de expresiones culturales como murgas, sikuris y tambores, la movilización volvió a poner en agenda pública la necesidad de construir un modelo de desarrollo que respete los derechos de las comunidades y preserve los bienes naturales para las generaciones futuras.
La 18ª Caminata por el Agua, la Tierra y la Vida ratificó que la defensa del ambiente es una causa colectiva que articula a trabajadores, comunidades y organizaciones sociales en una misma perspectiva: Sin agua no hay vida y sin territorios no hay justicia social.
*Periodista. Secretario General de la CTA Autónoma Punilla