Por Jesús Chirino*
Discurso de odio
El nazismo alemán fue la materialización de la prédica racista más extrema. La concreción, del desprecio a los pobres, los judíos, los comunistas y otras minorías. Fue una ideología que tuvo muchos cultores en nuestro país, incluida nuestra zona. Se realizaron actos públicos en diferentes lugares de Argentina. En todos estaba presente el discurso de odio.
En Alemania, los nazis, antes de llegar al poder, cuando fueron objeto de críticas y sanciones por ese tipo de discurso, usaron esas situaciones como bandera que, supuestamente, demostraban que no los dejaban decir lo que otros callaban. Desde el Gobierno, el régimen nazi destruyó los medios de comunicación que no les eran favorables, sustituyéndolos por otros que controlaban. Mediante ese aparato comunicacional fomentaron aún más el discurso de odio, utilizando estereotipos racistas y mentiras para construir desinformación.
Desde el Gobierno utilizaron los medios para contribuir, de forma crucial, a la “naturalización” de sus crímenes atroces. Esa estrategia comunicacional facilitó la persecución y aniquilación, planificada y sistemática, de judíos, romaníes y sinti. Persiguieron, torturaron y aniquilaron a ciudadanos con discapacidades, alemanes con ascendencia africana, personas LGBTQI+, polacos, prisioneros de guerra soviéticos, disidentes políticos y testigos de Jehová. Todas estas atrocidades no comenzaron con las cámaras de gas, sino que fueron precedidas por el discurso de odio contra las minorías.
La historia, en infinidades de casos, ha demostrado que el discurso de odio, junto a la desinformación, puede llevar a la estigmatización y discriminación de sectores sociales que luego sufren la violencia a gran escala.
Los soviéticos conquistan Berlín
Después de años de combatir las ideologías extremas de los países que componían las Potencias del Eje, se produjo un avance definitivo de los aliados. En el último día de abril de 1945, Adolf Hitler se suicidó y Alemania comenzó una caída sin retorno. El 2 de mayo se rindieron los alemanes que peleaban en Italia. Ese mismo día, los soviéticos conquistaron la ciudad de Berlín. Dos días después se rindieron las tropas del Eje en Dinamarca, los Países Bajos y el norte de Alemania. El 7 de mayo, en la ciudad francesa de Reims, el resto de tropas alemanas aceptó su derrota. Si bien algunos siguieron resistiendo hasta el 12 de mayo, el 8 de ese mismo mes, los aliados occidentales celebraron el “Día de la Victoria en Europa”; por su parte, la Unión Soviética, el 9 de mayo, conmemoró el “Día de la Victoria”.
Celebraciones locales
Cuando la noticia llegó a Villa María fue recibida con diferentes ánimos, pues aquí también estaban quienes simpatizaban con las Potencias del Eje, aunque había muchos más villamariense que defendían la posición de los aliados.
Hubo festejos por la derrota del nazismo y el fin de la guerra en Europa. El sábado 12 de mayo de 1945, el periódico local Tercero Abajo publicó una nota de tapa bajo el título “Fue impresionante la manifestación por la victoria de la humanidad”. Hacía alusión a la gran manifestación pública desarrollada en la ciudad para celebrar la victoria de las fuerzas aliadas en Europa.
Los jóvenes fueron quienes más participaron de la jubilosa reunión. La crónica señala que “un grupo de estudiantes, en forma espontánea, organizó un acto con el fin de festejar la victoria de las armas aliadas y en contra de todos los fascistas del mundo y, principalmente, los de Villa María”. Recordemos que el fascismo, con importante desarrollo en nuestro país, también tuvo adeptos en la ciudad, donde desarrollaron actos y pegatinas de afiches. Incluso, en alguna escuela, los docentes se quejaron porque el director les obligaba a tener colgado un retrato de Benito Mussolini.
Para tener una dimensión del festejo, transcribo otra parte de la crónica donde se dice que el mismo “transcurrió dentro de esa norma invariable que tiene nuestra juventud, recorrió las calles en el mayor orden, depositando sendos ramos de flores en la estatua del General San Martín y Sarmiento…
En repetidas ocasiones, dejaron oír gritos de ‘viva la Policía democrática de Villa María’, luego de pronunciar discursos alusivos al gran Día de la Victoria, la manifestación que sobrepasaba las tres mil personas se disolvió en el mayor orden, dando gritos a la democracia y al triunfo de las naciones unidas”. Desde la administración municipal también se adhirió al triunfo y el comisionado municipal organizó un festejo e hizo embanderar la sede del municipio local en calle Mendoza.
En los medios de la ciudad también se publicaron novedades acerca de gente que, en diferentes lugares del mundo, agradecía el final de la guerra en Europa. También se publicaron noticias acerca del racionamiento de combustibles, los problemas para importar elementos, la falta de neumáticos, las campañas de ayuda para los europeos, etc. Todo, propio del impacto de la guerra en nuestro país, que, oficialmente, se mantuvo neutral hasta cerca del desenlace final del conflicto bélico.
Los italianos de los dos bandos
Otra noticia que publicó el mismo Tercero Abajo, el sábado 19 de mayo, fue que “Seis mil italianos se concentrarán en Villa María, festejando el Día de la Victoria”. El periódico dice que la Comisión Directiva de la Sociedad Italiana organizaba “un acto” al que concurrirían italianos “de diversos puntos de la provincia, con la idea de festejar el Día de la Victoria de las armas aliadas”. Pero también se deja en claro que el encuentro tenía el propósito de “formar también la unidad moral y política de todos los italianos de nuestra zona, tan divididos en otros momentos entre fascistas y democráticos”. Quienes lideraron la organización del acto, que fue exitoso en cuanto a concurrencia, fueron Carlos Anselmo, presidente de la Asociación Italiana, y Fernando Bonfiglioli.
El periodista celebra “que después de tantos años se sentaran por fin en la mesa cordial de la paz y de esa íntima camaradería que siempre gozaron los italianos de todo el país, hasta que, un día, el fascismo los dividió en forma irreconciliable”.
Este 9 de mayo, en Rusia, militares de esa Nación, de China y 12 países más, participaron del desfile organizado para festejar el 80 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi. Todo ocurre en un marco internacional, donde, con otros ropajes, surge un marco ideológico que utiliza el odio como principal componente de su discurso. Diferentes expresiones de esto pueden verse en el continente europeo y también en el americano.
Desgraciadamente, Argentina no queda fuera de ese fenómeno.
*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Fuente: www.eldiariocba.com.ar