El Eternauta de Héctor Oesterheld

Por Jesús Chirino*

Sus primeras obras

Héctor Germán Oesterheld nació el 23 de julio de 1919 en la ciudad de Buenos Aires. Tito, como lo llamaban en su casa materna, estudió y se graduó en la carrera de geología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Mientras estudiaba, trabajó como corrector. El 3 de enero de 1943 publicó su primera obra, un cuento denominado Truila y Miltar, en el suplemento literario del periódico La Prensa.

En el año ´47 se casó con Elsa Sánchez, quien supo manifestar “Héctor se recibió, terminó su carrera, pero le quedó pendiente la tesis porque ahí ya estaba decidido a seguir escribiendo. Él siempre había escrito para chicos chiquitos, era un hobby pero al mismo tiempo soñaba con ser escritor. Después, cuando nos casamos, dejó la carrera, dejó el laboratorio del Banco Industrial en el que trabajaba, y decidió  dedicarse a escribir. Antes lo hacía, pero en el banco le impedían firmar con su nombre.” A esas obras para niños las firmaba como Sánchez Puyol, por los apellidos de su esposa y de su madre.

Al poco tiempo lo llamaron de la editorial Abril, donde le solicitaron que hiciera una revista que se llamó “Gatito”. Después le pidieron que escribiera historietas. La primera historieta que escribió Héctor fue “Cargamento Negro”, publicada en la revista Cinemisterio de editorial Abril, año 1951, con ilustraciones de Eugenio Zoppi. Los protagonistas de esa historia eran dos agentes ingleses en Egipto, Alan y Crazy. En la misma publicación sacó otras historietas “Lord Commando” y “Ray Kitt”, esta última fue la que inició la colaboración con el dibujante Hugo Pratt.

Por entonces el gran guionista de la editorial era Alberto Ongaro, integrante del grupo de italianos que trabajaba para Abril, allí se encontraban el mencionado Pratt, Memo Letteri y Faustinelli. Héctor presentó sus propios proyectos de historietas  y se los aprobaron, así comenzó con las historietas “Bull Rockett” y el “Sargento Kirk”. La primera, parecida en 1952, era de ciencia ficción y acción, protagonizada por un piloto de prueba con muchos conocimientos, acompañado por el mecánico Slim “Pig” Picmy junto al ex periodista deportivo Bob Gordon. Por su parte, a “Sargento Kirk” la pensó como una historieta gauchesca, inspirada en el Martín Fierro pero, por decisión de la editorial, se transformó el escenario, situándola en el oeste norteamericano. Kirk deserta de la caballería del ejército, estableciéndose en un rancho junto a sus amigos: Maha, sobreviviente de la tribu Tchatoga; El Corto, ex ladrón de caballos; Forbes, médico ex alcohólico que prefiere atender a originarios y no a los burgueses de Dallas. Su primer número fue publicado en 1953.

Oesterheld, hombre muy estudioso que leía alemán, inglés y francés, decía “El chico común con una familia sin acceso a libros no tiene acceso a nada, entonces las historietas tienen que ser algo bien hecho, para que aprenda historia, ciencia, geografía, y estimule su imaginación”.

En la revista Rayo Rojo publicó “Uma Uma” 1955, con el dibujante Fracisco Solano López, que luego será el encargado de dibujar El Eternauta. Entre 1962 y 1964, en la misma revista, escribió  Lord Pampa cuyas ilustraciones estuvieron a cargo del mismo Solano López y José del Bo.

Nadie se salva solo, ni desorganizado

A mediados de los años ´50 decidió crear la Editorial Frontera, que publicaría las revistas “Frontera” y “Hora Cero”. Alli Hector hizo y consolidó duplas con dibujantes con los cuales realizaría sus obras maestras: Ernie Pike y Ticonderoga con Hugo Pratt por un lado, por otro Sherlock Time con Brecciay El Eternauta  y con Francisco Solano López.

El Eternauta se publicó entre 1957 y 1959. Obra en la cual imaginó a Buenos Aires invadida por extraterrestres cuya primera señal es una nevada asesina. Juan Salvo, un hombre común que vive en Vicente López con su mujer y con su hija. Junto a sus amigos se ven enfrentados a tomar desiciones de trascendencia para organizar la resistencia. Todos van sumando sus saberes y habilidades para poder, en primera instancia sobrevivir y luego resistir ante el avance de los invasores. En la historia no destaca a un héroe individual, por el contrario, en todo momento queda en claro que es necesario lo grupal. Nadie se salva sólo, ni desorganizados.

A poco de publicarse la primera historia existió la intención de una segunda parte, pero Francisco Solano López se fue de viaje y la Editorial Frontera quebró. En 1961, Oesterheld, en la Editorial Ramírez creó la revista El Eternauta, donde en 1962 comenzó a publicar una continuación novelada del primer relato. Los dibujante fueron otros. La revista dejó de publicarse y la novela quedó inconclusa. En 1969, Oesterheld, junto a Alberto Breccia, hicieron una nueva versión de El Eternauta que se publicó en la revista Gente. Allí las grandes potencias mundiales aparecen entregando los países sudamericanos al invasor para ellas poder salvarse. En 1976, Oesterheld y Solano López, crearon El Eternauta II, que terminó escribiendo desde la clandestinidad, antes de ser secuestrado.

Obras con compromiso

Durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, Héctor decidió hacer la vida del Che Guevara, primero lo iba a dibujar Alberto Breccia, dentro de una colección denominada “Biografías” que incluiría las vidas de Augusto César Sandino, Tupac Amaru, Pancho Villa, Fidel Castro, Simón Bolívar, entre otros. La publicación se lanzó en diciembre de 1969. La “Vida del Che” fue dibujada por Alberto y su hijo Enrique Breccia. Apenas publicada se produjeron reacciones como un editorial en el diario La Nación titulado “Confusión”  donde se dijo que la historia “ha sido realizada con los tintes más sombríos y toscos, propios de posturas revolucionarias que hasta en sus concepciones estéticas están ya superadas por nuestro tiempo, pero cuyo poder de penetración no puede, sin embargo, subestimarse”.

Desde la SIDE realizaron algunas llamadas a la casa de los Oesterheld y le hicieron muchas preguntas al autor. Desde la embajada de los Estados Unidos se comunicaron, pero con otra estrategia. Por intermedio de un periodista le ofrecieron  hacer una serie sobre personajes norteamericanos para distribuir en América Latina. Comenzarían por Kennedy. Pero debía viajar, por un año, a Estados Unidos para documentarse. Nada de eso sucedió.

Oesterheld realizó muchas obras con compromiso social y pensando en el bienestar general. Según contó su esposa, poco antes de ser secuestrado, en un reportaje señaló que el Che era uno de sus intelectuales de cabecera.

Héctor y 9 familiares desaparecidos por la dictadura

Con su esposa Elsa tuvieron cuatro hijas, Estela nacida en el 52, Diana en el 53, Beatriz en el 55 y Marina en el 57. Una familia que sufrió el terrible golpe del horror que sembró la dictadura desaparecedora de personas. Describiendo su familia, Elsa escribió “…soy la mujer de Héctor Germán Oesterheld. En la época trágica de este país desaparecieron a mis cuatro hijas, mi marido, mis dos yernos, otro yerno que no conocí, y dos nietitos que estaban en la panza. Diez personas desaparecidas en mi familia. Pero prefiero recordar los años en los que fui feliz”.

Se habrían conocido en el bar del club Arquitectura de Núñez, ella tenía 17 y él 24 años de edad donde a él lo llamaban Sócrates por conocer de muchos temas. Elsa, que falleció el 20 de junio de 2015, decía que “era un tipo muy original, de una familia alemana que había sido muy paqueta; él nada que ver, eso no le interesaba, tenía amigos de cualquier lado, los del club, en donde jugaba muy bien tenis, y los de la universidad”. En otra parte señala, “cuando nos pusimos de novios, en mi primer cumpleaños me regaló este anillito con un brillantito, es lo único que me queda de aquella época, lo tengo siempre puesto, aunque no soy amiga de las joyas y esas cosas, y nunca las tuve porque con Héctor jamás tuvimos plata, él nunca tenía nada”.

En uno de los últimos reportajes que le realizaron antes de ser secuestrado por la dictadura cívico-militar y eclesiástica, el autor del guión que ahora se adaptó para una producción de Netflix dijo que la obra  “…comenzó siendo un cuento corto, de apenas 70 cuadros. Luego se transformó en una larga historia, una suerte de adaptación del tema de Robinson Crusoe. Me fascinaba la idea de una familia que quedaba sola en el mundo, rodeada de muerte y de un enemigo ignorado e inalcanzable. Pensé en mí mismo, en mi familia, aislados en nuestro chalet y comencé a plantearme preguntas”.

El 27 de abril de 1977, Héctor, que ya militaba en Montoneros, fue secuestrado en La Plata. Sus hijas también fueron víctimas del terrorismo de Estado.  Beatriz fue secuestrada en junio de 1976, estaba en pareja con Carlos “Juan sin Tierra” Della Nave, a quien también se lo llevaron tres meses más tarde. Diana, embarazada, fue raptada en agosto en Tucumán, donde también asesinaron a su compañero, Raúl Araldi. Ambos ya eran padres de Fernando de un año.

Estela, la hija mayor del matrimonio, cuando se dio cuenta que estaban a punto de secuestrarla trato de huir y la balearon, el primero de julio del ´77. Su pareja, Raúl “el Vasco” Mórtola, fue ultimado a balazos. Por último, Marina, embarazada de ocho meses, fue presa de los genocidas en noviembre de 1977 junto a su esposo, Alberto Seindlis.

Oesterheld nos dejó una obra que el terrorismo de Estado no pudo silenciar. Una obra que nos interroga acerca de cómo nos organizamos y buscamos el bienestar general y resistimos ante quienes sólo pretenden crear privilegios para unos pocos.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar