Por Jesús Chirino*
Si bien, en esta zona de Villa María, agosto es conocido como el mes de los vientos, ha sido en otros meses que las dos Villas a la orilla del río Ctalamochita sufrieron los más fuertes azotes de este tipo de fenómenos climáticos. Como ejemplo podemos decir que aún se nombra el ciclón del 12 de noviembre de 1928. En esta nota recupero datos de lo sucedido en 1999.
Fin de semana con lluvia, lunes con viento
Nada anunció que llegaría tan fuerte tormenta, pero sin que mediara alerta alguna del Servicio Meteorológico, en el mediodía del primer día del mes de noviembre de 1999, un muy fuerte viento azotó la región. Tanto en Villa María como en Villa Nueva todo fue sacudido y al crujir de las estructuras se fue sumando el derribo de carteles, caídas de árboles y daños de techos. No quedó ningún sector de las dos ciudades sin ser afectado por el viento.
Por la tarde pudo verse, por ejemplo, el acceso a la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos totalmente obstruido por ramas y árboles caídos. El propio personal del establecimiento calculaba que alrededor de 400 árboles habían sido arrancados por la furia de la tormenta. El fin de semana anterior había llovido, cuestión que colaboró para que el terreno estuviera más blando y las raíces ofrecieran menor resistencia a la fuerza del ciclón.
El trazado de la ruta 2, en lo que va desde el cruce con la 158 hasta la 9, quedó plagado de restos arbóreos. Algunos grandes especímenes arrancados de cuajo por el viento cruzaban la capa asfáltica impidiendo el paso de los vehículos. En cercanía de la usina se produjeron las más complejas situaciones de corte de cables, que provocaron la suspensión del suministro de energía eléctrica a las ciudades.
Problemas en los medios de comunicación
A partir del corte del servicio de la empresa provincial de energía eléctrica, las radios locales no pudieron continuar sus transmisiones. Poniendo grupos electrógenos, la “FM Récord”, de “Radio Villa María”, y “FM Centro”, pudieron reanudar sus emisiones y, según se escribió en El Diario, “fueron muy útiles porque a través de ellas se produjeron cientos de llamados de la gente y se pudo anunciar el asueto escolar…, en todos los niveles”.
Entre los daños que sufrieron los medios de comunicación debe recordarse que una de las antenas de Radio LV 28 fue desprendida y cayó sobre el bulevar España. Otras radios también sufrieron la pérdida de sus antenas.
El martes, por falta de energía eléctrica, no se pudo imprimir la edición de El Diario en el horario habitual. Ante esa situación, los integrantes de este medio gráfico decidieron trabajar a partir de las primeras horas del día y lograron sacar el diario a la calle recién al mediodía. A pesar del horario en que la edición salió a buscar sus lectores, cada ejemplar fue recibido con entusiasmo por la ciudadanía, que se encontraba ávida de información.
Voló el globo terráqueo
Aquel lunes, los Bomberos Voluntarios de Villa María registraron alrededor de 400 salidas para aportar soluciones a situaciones producidas por la tormenta. Es destacable el trabajo y esfuerzo puesto al servicio de la ciudad por parte de cientos de bomberos que trabajaron durante esa jornada. La crónica de El Diario dice que el fenómeno afectó cada rincón de la ciudad: “Todos los barrios villamarienses sufrieron la furia del viento desde el mediodía del lunes y durante casi toda la jornada”. Villa Nueva no vivió una realidad distinta, el viento la castigó hasta que comenzó a apagarse la luz del día.
Los restos de lo destruido por la tormenta quedaron sobre las calles, dificultando el tránsito. De inmediato comenzaron las tareas para restablecer los servicios cortados y facilitar la circulación vial, trabajos que llevarían varios días. Las páginas de este medio recuerdan que “uno de los fenómenos que causó el vendaval y que llamó la atención de muchos pobladores que recorrieron la ciudad fue la voladura del globo de la Plaza de las Américas, cuyos pedazos rotos llegaron hasta dos cuadras del lugar”. Se trataba de medio globo terráqueo que tenía pintado el continente americano y luego sería reemplazado por la media esfera realizada con caños, que actualmente se ubica en esa plazoleta.
Plaza Ocampo y demás espacios públicos
Una entidad local relacionada con lo ecológico, Funeca, calculó que más de dos mil árboles fueron arrancados por el viento en Villa María, muchos de ellos con varias décadas de edad. La costanera y el Parque de Villa Nueva fueron escenario de muchas especies arbóreas derribadas o con ramas quebradas.
También muchos techos fueron dañados. Varios en casas particulares y algunos en edificios públicos, como el caso del que fue volado en la ciudad universitaria. En el popular Anfiteatro fueron derribados varios carteles, algunos, retorcidos, quedaron suspendidos en las alturas. En la Plaza Manuel Anselmo Ocampo, el viento produjo daños al voltear un par de tramos de la reja perimetral. Otros espacios destinados a la práctica de fútbol también fueron afectados, como las canchas de All Boys y del San Martín, en la calle 17 de agosto. En este último predio, el viento derribó paredes, en tanto que en la cancha de Sabattini y Salta volteó las torres de iluminación.
Después, la inundación
Luego de que cesó el viento, que tuvo ráfagas de más de cien kilómetros por hora, la noche fue tomando la ciudad. Por el corte de energía eléctrica, la oscuridad reinó en las calles de Villa María. En los espacios públicos céntricos descansaban árboles caídos. La plaza más dañada fue la Independencia, al igual que la explanada del monumento ecuestre a San Martín. En la plaza Centenario se produjeron menos daños.
Bien entrada la noche regresó la energía eléctrica en algunos sectores céntricos. Para volver a conectar el servicio, en algunas zonas de la ciudad se demoró días. Lo mismo pasó con la limpieza. A pesar de que el municipio puso todo su personal y equipamiento a disposición, se generaron grupos de voluntarios y el trabajo de los bomberos, fue tanta la tarea a realizar que la misma llevó semanas. También fue intensa la actividad de apoyo a hogares pobres afectados por la tormenta. El municipio hizo lo suyo y el Gobierno provincial mandó alimentos.
La tormenta había sido de gran impacto en la provincia, lo que hizo que, días después, desde los diques, se liberaran grandes volúmenes de agua. Eso incrementó el cauce del río Ctalamochita hasta producir inundaciones en sus costas. Aquel viento de noviembre del 99 produjo daños, hizo que se pusiera en escena la solidaridad entre los vecinos y el trabajo para que las ciudades prosiguieran su crecimiento.
*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTAA). Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Fuente: www.eldiariocba.com.ar