Encuentro de FeNaT-CTA: Proyecto Esperanza, un faro en la frontera

Por Verónica Franco

Proyecto Esperanza es una ONG orientada a paliar las necesidades del Barrio Acapulco, en San Francisco, lindero a Frontera, una localidad de la provincia de Santa Fe, de la que está separado por una calle. Cuenta con un merendero-comedor que contiene a 50 niños y niñas, en un salón prestado, y se sostiene con el trabajo voluntario y las donaciones de los vecinos.

Gladys Medina es la encargada del merendero y comedor Proyecto Esperanza, y este año asumió la conducción, como Secretaria Adjunta, de la CTA Autónoma Regional San Francisco.

El Proyecto Esperanza es una ONG que tiene un merendero donde brindan merienda y cena a unos 50 niños y niñas en esta ciudad de la provincia de Córdoba. Inició su labor hace más de 4 años siendo solo un merendero y fue una iniciativa impulsada por la iglesia evangélica a la cual Gladys pertenece. Con los años el Proyecto creció hasta conformarse en una ONG con el fin de paliar otras necesidades que exceden el alimento, como la recreación y la contención social a través de talleres de arte, actividades deportivas y clases de baile. Hace un año el merendero sito en el Barrio Acapulco comenzó a trabajar en conjunto con la CTA Autónoma y es parte de la Federación Nacional Territorial (FeNaT-CTA) junto a otras iniciativas de trabajo y organización territorial en el país.

“Se comenzó con muchas dificultades porque no se consiguen donaciones hasta que pudimos hacernos conocer y mostrar lo que hacíamos. Y de allí, se abrieron muchas puertas que permitieron contar con la mercadería para dar a merienda todos los días”, recuerda Gladys sobre los inicios del Proyecto Esperanza. El salón donde dan la merienda y cena lo presta un señor que asiste a la Iglesia. Es un humilde galpón de paredes blancas y naranjas, con dos mesas largas y tiene unos banderines de colores que adornan el techo.

La ONG ha logrado, gracias a donaciones y el trabajo voluntario de las vecinas, que los niños del barrio tengan asegurada la merienda de lunes a sábado, y la cena los miércoles y viernes. Las voluntarias expresan que dan la cena también porque la escuela del barrio no tiene comedor, y que para ello no reciben ayuda del Gobierno.

“Hay gente que dona leche, cacao, azúcar, todas las semanas. Y para la cena hay dos carnicerías, dos pollerías que donan, un señor que tiene una verdulería al por mayor y el gas lo dona un estudio jurídico” expresa Medina, y cuenta que las tareas de autogestión, como venta de pastelitos y empanadas, las hacen para pagar la luz y el mantenimiento del salón.

La Secretaria Adjunta de la CTA-A San Francisco dice que el barrio donde está el merendero se encuentra muy convulsionado por las drogas y que todos los días hay tiroteos: “La mayor parte de la gente es gente trabajadora y buena, pero hay muchos grupos narcos que venden al menudeo, droga, y los tiros son porque se disputan el liderazgo en el barrio. Hay muchas familias numerosas, hay mucha violencia, niños con papas adictos, alcohólicos”, expresa Medina sobre la situación del barrio fronterizo de Acapulco.

Gladys dice que trata de generar en el merendero el mejor ambiente de contención y paz posible, ya que los niños y niñas del barrio están expuestos a una violencia constante: “Los niños han encontrado en el merendero un lugar donde poder sentirse bien, ser ellos y que alguien los ame tan cual son. Que no les griten, porque esa es la consigna que yo impuse con las chicas que ahora me ayudan”, expresa.