El Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria del Vidrio y Afines (SATIVA-CTAA) difundió la siguiente declaración: “Mientras en Bolivia el movimiento popular y sindical vuelve a ocupar las calles frente al ajuste, la persecución política y el avance de sectores que históricamente gobernaron para unos pocos, en Argentina la realidad golpea con fuerza a millones de trabajadores que ven cómo se destruyen derechos conquistados durante décadas.
“Pero hay una diferencia que duele y que no puede seguir ocultándose: la actitud de las conducciones sindicales. En Bolivia, con todas sus contradicciones y debates internos, amplios sectores sindicales mantienen viva la idea de organización y resistencia. Saben que cuando avanza el poder económico, el primer objetivo siempre es el trabajador.
Por eso salen, discuten, enfrentan y se movilizan.
“En Argentina, en cambio, gran parte de la conducción de la Confederación General del Trabajo decidió transformarse en administradora de la derrota obrera. Mientras miles de familias pierden el empleo, cierran fábricas, caen salarios y crece la pobreza, la CGT responde con silencios, negociaciones a espaldas de los trabajadores y medidas tibias que sólo buscan descomprimir la bronca.
“La burocracia sindical argentina ya no representa el espíritu histórico de lucha de la clase trabajadora. Se acostumbró a convivir con el poder político y empresarial, a garantizar gobernabilidad mientras el pueblo trabajador paga el costo del ajuste. Muchos dirigentes viven como empresarios mientras los obreros no llegan a fin de mes.
“La historia demuestra que ningún derecho fue regalado. Todo se conquistó con organización, lucha y trabajadores dispuestos a enfrentar la injusticia. Y también demuestra que cuando las dirigencias sindicales se alejan de las bases, terminan convirtiéndose en enemigas de aquellos que dicen representar.
“Hoy más que nunca hace falta recuperar sindicatos combativos, democráticos y presentes en cada conflicto. Sindicatos que no le tengan miedo al poder político ni económico. Sindicatos que vuelvan a poner en el centro la dignidad obrera y no los privilegios de unos pocos dirigentes eternizados en sus cargos.
“Porque cuando la CGT calla frente al hambre, los despidos y la entrega, deja de ser herramienta de defensa y pasa a ser parte del problema. Y porque ningún pueblo se salva con dirigentes arrodillados. La única salida para los trabajadores seguirá siendo la unidad, la conciencia y la lucha organizada”, concluye la nota del SATIVA-CTAA.