Por Jesús Chirino*
El 24 de junio se conmemora el “Día del Cantor Nacional”. Esta fecha fue instituida el 14 de agosto de 1991 mediante la Ley 23.976 y coincide con el aniversario del fallecimiento del reconocido cantante, compositor y actor de cine, Carlos Gardel.
El recordado “Zorzal Criollo” fue iniciador y máxima figura del “tango canción”. Por la calidad de su voz, cantidad de discos vendidos, por sus numerosas películas donde interpretó temas musicales y por su repercusión mundial, Gardel fue uno de los intérpretes más importantes de la música popular en el mundo occidental durante la primera mitad del siglo XX.
Cantando en Villa María
Este cantor de fama internacional actuó en el Teatro Capitol de Villa María el 12 de agosto de 1933. Por entonces, el músico venía de desarrollar una gira por localidades de las sierras cordobesas y, luego del paso por Villa María, tenía previsto presentarse en la localidad de Marcos Juárez. A las 21 horas de aquella noche, en la sala del Teatro Capitol, el popular artista pisó el escenario y deleitó a la concurrencia local con su voz.
La idolatría por “El Morocho del Abasto” no reconoció distancias ni fronteras. También en Villa María despertó genuina admiración entre los locales amantes de la música. En esta ciudad contó con amigos, como el caso de Lucas Andrada, comerciante que poseía la representación de los pianos “Breyer”.
Charla con Deiver y asado en Villa Nueva
Años atrás, Rosalía Angaroni de Hidalgo, “Beba”, contó que en su familia siempre se repitió una historia que había ocurrido cinco años antes de que ella naciera. Sus mayores recordaban que cuando “El Mudo” vino para actuar en el local de la calle Yrigoyen, fue hasta la casa familiar ubicada en Catamarca 1066, entre las calles Gral. Paz y Leandro Alem, a media cuadra de las vías ferroviarias. Según el relato de Rosalía, el hombre bajó del tren y caminó por “el veredón” del ferrocarril, llegando a la altura de la calle Catamarca, y cruzó la calle Alem. Sus pasos recorrieron media cuadra por la vereda. Hizo sonar el llamador de la puerta y salió a recibirlo Salomón Deiver, director de Tercero Abajo, el periódico más importante de la ciudad de entonces.
Ya no existe la casa donde se produjo aquel encuentro entre el fotógrafo, periodista y luego intendente de la ciudad y el popular cantante, pero sí perdura el recuerdo de los dos hombres sentados a la mesa, tomando mate y dialogando acerca de diversos temas. Beba manifestó que ese acontecimiento era contado por Raúl Cuello, emparentado con la familia Neyra, a la que pertenecía la esposa de Deiver. Esa misma historia está narrada en un libro de Rubén Rüedi, pero sin mencionar fuente. Rosalía no solo menciona que la historia siempre se repitió, con orgullo, en su familia, sino que proporciona nombre de aquellos que la transmitieron de manera oral.
Por su parte, la reconocida villanovense Carlota Moreno cuenta que Carlos Gardel visitó el campo de los Moreno, donde compartió un asado criollo. Para la ocasión faenaron un novillo de pedigrí que había sido premiado, algo que no le cayó en gracia al padre de Manuel Modesto Moreno cuando este, días después, le informó lo que había sucedido.
Intentos de suicidios
El 24 de junio de 1935, desde Medellín, Colombia, se esparció el desasosiego que produjo la noticia de la muerte del ídolo. Ante la información del accidente aéreo que le quitó la vida a Gardel y a otras 16 personas, las manifestaciones de dolor se multiplicaron en distintos puntos geográficos del país. También hubo quienes reaccionaron con incredulidad y, por años, esperaron el regreso del cantor. Los sectores populares manejaron las más diversas teorías con el afán de explicar que solo se trataba de una equivocación. La admiración por el artista llegaba a niveles paroxísticos y despertó increíbles reacciones entre sus admiradores y admiradoras. En varias ciudades se produjeron intentos de suicidios. También en Villa María. El diario Heraldo, en la página 6 de su edición del 10 de julio de 1935, publicó una nota titulada “Por él quiso matarse”. La nota periodística menciona que, gracias a la oportuna intervención de un vecino y del médico policial Dr. Luis Loto, pudo salvarse a una mujer que intentó acabar con su vida. Se trataba de alguien que profesaba admiración por el “astro de la canción popular” que había llegado a ingerir veneno como supuesto método para mitigar el dolor producido por la partida del cantor.
Poco tiempo después de la muerte de Gardel, el 3 de agosto del mismo año, la prensa local publicó que en el entonces flamante Cine Teatro Alhambra se desarrolló un “Gran homenaje a Carlos Gardel”, con la actuación del destacado cantor Carlos Galán, quien abordó el repertorio del artista recientemente fallecido. En mayo de 1937, una nota periodística local tituló “Gardel reaparece en el Astral”. Se trataba de la proyección de la película “El tango en Broadway”.
Las noches para recordar su visita
Cuando, en 1933, Gardel visitó Villa María, ya era un artista de fama internacional y se iba convirtiendo en un mito de la cultura argentina. Luego de su muerte, Gardel continuó cosechando admiración y su figura como artista fue creciendo aún más.
En Villa María han existido y existen muchas personas admiradoras del “Zorzal Criollo”, pero, a la hora de rescatar uno, quizás quien más se destaca es Renato Sansinanea, alguien que durante décadas trabajó para la difusión y el recuerdo de la obra gardeliana. Es así que el 12 de agosto de 2008 participó de la inauguración del “Monumento al Zorzal”, escultura que diseñó en honor a Carlos Gardel y fue colocada en la plazoleta que lleva el nombre del cantor. Ese paseo público fue creado en 1985 y está ubicado en la esquina de Bulevar España y Bulevar Argentino, en el barrio Trinitarios.
En junio del 2022, en la jornada posterior al “Día del Cantor Nacional”, Sansinanea falleció. Ese 25 de junio cerró sus ojos este trabajador de la cultura que por décadas organizó el recordado festival “La Noche de Carlos Gardel”, en conmemoración de aquella velada de agosto de 1933, cuando “El Morocho del Abasto” cantó en la ciudad. En esas populosas veladas que organizaba Renato se encontraban cultores del tango y no solo recordaban la actuación de la figura mayor de ese género, sino también se gozaba de grandes presentaciones de cultores del tango.
*Docente. Periodista. Secretario General de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTAA). Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María
Ilustración y collage digital: R. Olcelli
Fuente: www.eldiariocba.com.ar