La CTA Autónoma Regional Río Cuarto participa este martes de una reunión de la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante donde se volverá a tratar la solicitud de otro aumento del precio del boleto urbano por parte de la Sociedad Anónima de Transporte (SAT), empresa que detenta el monopolio del servicio. Hace 8 años que la CTA-A participa de esta Comisión, y en todo ese tiempo la SAT nunca cumplió con las obligaciones que le corresponden como única empresa prestataria del servicio en la ciudad. La desmonopolización del servicio es clave para encontrar soluciones de fondo a un problema recurrente que afecta a gran parte de la población.
En este contexto de pandemia, agudizado en esta segunda ola, la situación del transporte público de pasajeros se modificó en cuanto a su contexto. El 85% de los subsidios concentrados en el Área Metropolitana de Buenos (AMBA) ha golpeado con fuerza al sistema de transporte en el interior del país: El servicio se ha pauperizado y las condiciones de precariedad de los trabajadores de esta actividad se ha afectado, de la misma manera que el servicio se resintió y el conjunto de trabajadores y trabajadoras se ha quedado sin la posibilidad de frecuencias razonables en sus barriadas.
Para decirlo en criollo: La mayoría de la gente que habita en la periferia de la ciudad se ha quedado a pata y tiene que recurrir a la bici, moto, carro o ir caminando al centro o cumplir sus labores diarias. Esta situación de carencia de un servicio de transporte apropiado profundiza la desigualdad social.
Este cuadro de situación coloca, como en ningún otro momento, otro eje de discusión. ¿Qué transporte queremos? ¿Qué transporte necesitamos? ¿Cuál es el importe que pueden oblar los vecinos? El diseño de recorridos vigentes en la etapa previa a la pandemia ¿es el que necesita la ciudad? ¿Se debe readecuar con la imbricada situación sanitaria el normal recorrido, o reconfigurar aquel perfil universitario a uno que priorice momentáneamente el polo sanitario de la ciudad desde las barriadas más alejadas de la ciudad?
La población económicamente activa en Río Cuarto es de más de 80 mil personas que deben movilizarse a sus lugares de trabajo y, para ello, necesitan de un transporte seguro y accesible. Tendría que reconfigurarse el servicio actual que está enfocado principalmente en atender la demanda de la comunidad universitaria.
Es menester que quienes aún no han podido retornar a sus tareas vuelvan a hacerlo y que a futuro se contemple la necesaria reestructuración de políticas de género y la posibilidad de incorporación de trabajadores y trabajadoras de la mayor diversidad. Todas esas inquietudes requieren de una mesa ampliada y de voces que conformen un abanico de propuestas más allá de un análisis pormenorizado de los costos de la empresa.
La CTA-A sigue planteando que hace falta abrir el debate sobre la desmonopolización del Servicio de Transporte Público de Pasajeros en la Capital Alterna de la Provincia y una de las 24 capitales nacionales alternas.
El transporte es un derecho, un servicio público que tiene que ser accesible al bolsillo de sus usuarios que, mayoritariamente, son los que menos tienen, los eternos olvidados del sistema, los convidados de piedra.