“La motosierra hace que se le salga la cadena al que no le alcanza para comer. La pérdida de poder adquisitivo de los sueldos hace que no se aguante más”, resumió Jesús Chirino, de la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTAA) y la CTA Autónoma Villa María, al dialogar con elDiario.
Destacó que “el reclamo nace desde abajo y obliga a las dirigencias a ponerse al frente”.
“Se reclama algo justo. Todos sabemos que el municipio tiene 2 mil empleados. En el primer trimestre tuvo un superávit de 3.800 millones de pesos, más allá de que existe una ordenanza de emergencia económica”, contextualizó.
Advirtió sobre la precarización laboral e hizo foco en las “escenas dramáticas de gente contando lo que vive; por ejemplo, un compañero contaba que su esposa no había podido acompañar a su hija a la escuela por no poder pagar el boleto, otro no tenía para comprar remedios”.
“Los sueldos son muy bajos, con áreas como Salud, con facturantes a 170 mil pesos, y contratados y de planta ganando 230 mil pesos. Pensemos en alguien que tiene que pagar alquiler o ir al supermercado. La situación es insostenible. Esperamos una actitud seria y una mesa de diálogo, porque se trata de los derechos básicos de los trabajadores”, manifestó el dirigente gremial.
Contó que “no solo se está pidiendo una recomposición salarial, sino también la regularización de la relación laboral; hay más de 900 facturantes, contradiciendo toda la legislación que aún está vigente, por más que a algunos no les guste”.
“Entre contratados y facturantes hay cerca de 1.500 personas bajo una relación laboral totalmente precaria”, destacó.
Y añadió que “el conflicto es por las tres categorías”.
“Con mucho aprecio, le preguntaría a (Marcos) Bovo qué se puede firmar sobre el hambre de los trabajadores, que también tienen niños que tienen hambre”, analizó.
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