La verdad con filtro

Por Jesús Chirino*

En pleno auge de las redes informáticas vemos que muchas personas publican sus fotos con filtros o editadas de tal manera que ya no reflejan la realidad sino algo más cercano a sus deseos. Ese retiro de la “verdad” que puede reflejar la fotografía parece ser un mecanismo presente en diferentes cuestiones, una de ella es la manera de designar actividades o de asumir identidades.

Para ejemplificar y poder explicarme voy a usar referencias a casos concretos, cambiando los nombres. Si bien estos casos no abarcan la totalidad del fenómeno, creo que pueden servir para disparar algunas reflexiones acerca del mismo.

Un caso es Mauro, cuyo padre era changarín, así ponía en los formularios que le pedían declarar su ocupación. Trabajaba en diferentes actividades pero no tenía continuidad, a veces agarraba un trabajo de pintura de casas y unos mese después andaba arreglando una vereda, nivelando un terreno o, como hizo por un tiempo, vendiendo planes de ahorro de artículos para el hogar. El tío de Mauro, hermano de su padre el changarín, realizaba más o menos los mismos trabajos, lo que diríamos un buscavida que ponía su esfuerzo en cualquier oportunidad laboral que se le presentaba.

En los años ‘90, del siglo pasado, el tío de Mauro se “convirtió” en microemprendedor, tomó cursos acerca de la temática y primero tuvo un microemprendimiento donde hacía trapos de piso, por un tiempo anduvo bien luego declinó el negocio. Su microempresa se enfrentó a otras más grandes que lograban mejor precio. Al inicio él se superexplotaba y con eso podía bajar los precios pero luego ni eso alcanzó. Volvió a la venta de diferentes artículos, hasta que hizo una nueva capacitación para quienes querían ser microemprendedores, le ayudaron a comprar unas máquinas y volvió a ser microemprendedor. Hizo otros cursos donde le hablaron de la microempresa de la familia Benetton y su crecimiento y cosas por el estilo.

Parecía ser que todo dependía de como él llevara adelante su emprendimiento. Pero la cosa volvió a tener el mismo resultado, la apertura de las importaciones y otras políticas económicas terminaron generando un clima que volteó su esfuerzo y debió cerrar.

Mauro trabajó en una fábrica de pastas. Un día se quedó sin trabajo y anduvo haciendo changas, trabajos informales, cuatro cinco meses en una cosa, luego otra ocupación por algunos meses más. Desde hace un tiempo es emprendedor, asistió a capacitaciones para eso y se siente un pequeño empresario y habla como tal. Tiene sus espacios en distintas redes como Instagram. En el perfil de su emprendimiento todas las imágenes aparecen con filtro.

Los productos se ven hermosos, incluso un par de videos, en los cuales él muestra los mismos, está editado con filtros que acercan todo, incluso su figura, a lo que parece ser el sueño de Mauro quien cree que ya no es trabajador sino un emprendedor, casi empresario.

El filtro que se ha puesto es fuerte y se nota en todo su discurso, ya no piensa en los derechos de los trabajadores sino en cuestiones propias de los empresarios, aunque aún depende de su propio trabajo. Si se viera sin filtro se daría cuenta que aún íntegra la clase trabajadora.

*Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María