La familia Vaca Narvaja fue uno de los objetivos centrales de la dictadura militar durante el último Golpe de Estado.
En Córdoba, Luciano Benjamín Menéndez había dado la orden expresa de desaparecer a toda la familia, que vivió en carne propia el horror y el dolor del terrorismo de Estado.
“El apellido fue una mochila muy difícil de llevar, siempre éramos los terroristas. Yo siempre estuve orgulloso de ser Vaca Narvaja”, dijo en “Así Son Las Cosas” Hernán Vaca Narvaja, nieto e hijo de desaparecidos y asesinados en dictadura.
Hernán contó la historia de su abuelo Miguel y de su padre Hugo, ambos perseguidos y detenidos en los días previos al Golpe y también detalló como fue vivir el exilio. “Logramos zafar de casualidad, tuvimos que diseñar un plan de escape para irnos a México”.
El también periodista y docente habló de cómo fue afrontar la pérdida y el dolor de saber de la muerte de su padre cuando tan solo era un niño. “Mi abuela y mi madre me enseñaron que el odio no era la respuesta, sino que bregaron siempre por la Memoria y la Justicia”.
“Dentro del plan de exterminio, en Córdoba estaba Menéndez y le dijo a los suyos que había familias que tenían que desaparecer y una de ellas eran los Vaca Narvaja. Hoy, a 50 años, los Vaca Narvaja están haciendo aparecer a los desaparecidos. El apellido fue una mochila difícil de llevar. Era mala palabra, éramos los terroristas porque primaba la Teoría de los Dos Demonios. Siempre estuve orgulloso de ser Vaca Narvaja”.
“Fue un proceso arduo. El ejemplo de las Madres y las Abuelas es el mejor antídoto contra el sentimiento legítimo de odio y revancha por lo que le hicieron a mi familia y a mí, que con 7 años me mataron a mi padre. Mi abuela y mi mamá nos enseñaron a no olvidar”.
“La represión en Córdoba tuvo un nivel de ensañamiento brutal y nosotros logramos zafar. Yo tenía 7 años y lo viví como una aventura. No podía hablar con mis primos, tenía dos mudas de ropa. Tuvimos que diseñar un plan de escape porque a mi abuelo lo secuestraron días previos al Golpe. En donde hoy funciona la Embajada mexicana convivimos 26 personas. La dictadura estaba interesada en que no nos fuéramos del país, pero la familia decidió preservar la vida”.
“A mi siempre me dijeron la verdad sobre mi papá y lo que le había pasado. De chico me enseñaron que no había que buscar represalia, pero yo tenía mucha bronca, me habían arrancado a mi padre. Mi familia siempre bregó por la Memoria y la Justicia, nunca por la venganza. Hoy convivo con los fantasmas del “odio”, desde mi profesión trato de contribuir a la búsqueda de la verdad. Tengo un enorme desencanto con el Poder Judicial”.
Fuente: Programa periodístico “Así Son Las Cosas” que se difunde por FM Gospel de Río Cuarto