Gustavo Vílches es una de las caras visibles del movimiento obrero de Villa María. Actualmente, está desempeñando un rol central en el área de Ventas del Polvorín. Nos habla en esta entrevista de la importancia de que ese puesto esté ocupado por un trabajador y dirigente gremial.
La inevitable referencia del destino de la Fábrica Militar Villa María durante la gestión de Mauricio Macri como presidente, sobrevuela toda la charla que mantuvo Gustavo Vílches con El Diario. No es para menos: En ese tiempo despidieron a 78 trabajadores del lugar. “Habían cerrado la Fábrica Militar de Azul y la próxima, según lo que pudimos conocer, era la nuestra”, dijo Vílchez.
En ese contexto, como empleado del Polvorín y dirigente de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-CTA), quiso conocer datos sobre las ventas y saber por qué se “caían” los clientes de la Fábrica, lo que provocaba que cada vez hubiera menos producción. “En ese entonces, fui uno de los más críticos de ese sector porque quería que se aclarara la situación sobre costos, ventas y las razones que hacían que fuéramos camino al cierre. No tuvimos respuesta, pero seguimos con el gremio haciendo todo para que siga la planta abierta”, dijo
Ya durante el Gobierno de Alberto Fernández, Vílches participó de una reunión con el titular de Fabricaciones Militares, Iván Durigón, el 10 de marzo de 2020, antes de la pandemia. “En ese encuentro, le planteo que uno de los sectores más golpeados era el área comercial, porque la gestión anterior había blindado toda la información. Es un dato central, porque si no hay ventas, no va a haber producción y entonces, se complicaba la reincorporación de los despedidos”, planteó.
En noviembre de ese año, cuando ya hubo posibilidad de circular, Durigón llega a Villa María: “Volví a decirle que había que reforzar ventas y me preguntó si me sentía capacitado para estar en el lugar”, recordó. A partir de allí, y con el aval del director de la Fábrica, Miguel Toselli, se integró al equipo comercial del Polvorín.
“La propuesta era ir a ver a los clientes cara a cara y también abrir un canal con el Ministerio de Industria, que tiene al frente a Eduardo Accastello, para recuperar al sector minero de Córdoba”, dijo.
Así fue que este año se realizó una visita de potenciales clientes que pudieron conocer cómo se elabora el explosivo utilizado para esa industria. “Les decimos siempre que nuestros productos son prácticamente artesanales, porque partimos de maquinaria vieja, pero al tener personal altamente capacitado, el resultado es un explosivo de mayor calidad”, señaló Vílches.
Con el acuerdo realizado entre la Fábrica y la Cámara Minera de Córdoba se generó un mayor flujo comercial de explosivos producidos en Villa María. Pero faltaba más: Recuperar clientes extranjeros.
“El Ministro de Defensa, Agustín Rossi, coincide en que es necesario vender para producir más y recuperar las fábricas. Así que me pidieron que hiciera de nexo entre Villa María y la sede central, dado que el área comercial para todas las fábricas está liderada por Eugenio Varas, otro empleado de la Fábrica con más de 10 años de historia como trabajador”, indicó Vílches.
Con él fue que trabajaron para celebrar acuerdos comerciales con una empresa peruana y otra española con sede en Bolivia. “En este semestre tenemos que entregarles 400 toneladas de Mastermix, que es un explosivo. Esto representa un negocio de 1,5 millón de dólares”, informó.
“Cuando propuse que en lugar de contratar a una empresa tercerizada para las tareas de mantenimiento de la Fábrica, se contratara a la cooperativa que habíamos creado en ATE con el apoyo de la Municipalidad, parecía una locura. Hoy, gracias a esa herramienta y al aumento de la producción podemos celebrar la reincorporación de 34 trabajadores de los 78 que habían sido despedidos. Sabemos que viene lento el tema, pero se está despertando el musculo obrero para mover al gigante dormido, como decimos siempre”, indicó.
-¿Cuál es tu historia dentro del Polvorín?
-Ingresé a la Fábrica en el año 2005. Realicé en un principio tareas de producción, en el área de nitrocelulosa, que es la materia prima de lo que se produce acá: pólvoras y explosivos. Pasé por otras áreas productivas y un tiempo estuve en el sector mecánico.
-¿Es usual que un dirigente gremial esté en el área comercial?
-En Buenos Aires dicen que es histórico, en general es un área ocupada por personas que no fueron operarios. Creo que me puedo desempeñar bien porque antes de entrar a la Fábrica fui empleado en el sector privado y me desempeñé en ventas. Además, porque sé cómo es el producto y lo puedo vender.
-¿Tuviste oposición para ocupar el cargo?
-Sí, fui criticado por algunos miembros de las comisiones directivas del sindicato (ATE), pero por suerte pude hablar con los trabajadores de la planta para dejarles la tranquilidad de que uno no estaba buscando este cargo para llegar a una jefatura, lo único que quiero es el bienestar para la Fábrica Militar, para poner lo que pueda aportar con el fin de que haya más producción y más trabajo, y así devolver todos los puestos que el macrismo se llevó.
Igual, debo señalar que pedí una licencia como Secretario de Organización de ATE para evitar cualquier malestar, aunque sigo en la actividad sindical como Secretario General de la CTA Regional Villa María, desde donde trabajamos no solo en lo que hace a la defensa de los trabajadores, sino también en el área social, ayudando a comedores y actividades barriales, porque hay mucha gente muy golpeada por la pandemia.
Fuente: www.eldiariocba.com.ar