En el área de Salud de la Municipalidad hay 80 facturantes que cobran entre $160 y $200 la hora, según denunció UTEM-CTA, uno de los gremios de trabajadores municipales de Villa María.
En medio de la pandemia, una de las áreas más críticas del Estado Municipal es sin lugar a dudas la de salud, por el rol central que ocupan sus trabajadores. El sistema local promueve una activa participación de los agentes tanto en los dispensarios, la Asistencia Pública como en la calle, donde salen a vacunar y a realizar prevención.
Dos acontecimientos ocurrieron en las últimas horas que causaron preocupación en el sector: uno es la renuncia de profesionales, especialmente médicos. Concretamente se conoció la dimisión (en realidad es informal porque son facturantes) de las profesionales de los dispensarios del barrio San Justo y Rivadavia. En ambos casos, por los bajos sueldos.
Otro hecho que motivó preocupación fue el de la falta de elementos de bioseguridad, tal como fue denunciado por la Unión de Trabajadores de Estados Municipales (UTEM-CTA).
“La crisis generada por la pandemia no solo expone el retiro del Estado de algunos ámbitos, sino también las condiciones precarias en las cuales el mismo muchas veces mantiene las relaciones laborales con quienes desarrollan tareas de gran importancia y que no son ocasionales sino que, se supone, forman parte de un sistema de salud integral. La valoración de ese sistema es algo que no podemos dejar de lado en este momento y por ello desde la UTEM solicitamos que el municipio redoble su trabajo con el fin de normalizar las relaciones laborales de quienes trabajan en salud bajo su órbita. Si el sistema local mantiene relaciones laborales precarias con unos 80 facturantes (como lo hace), el sistema de salud municipal es precario”, indicó el gremio que lidera Jesús Chirino.
“No resulta serio hablar de un sistema de salud, a nivel municipal, bien constituido y eficazmente gestionado si el mismo mantiene una relación laboral precaria con tantos agentes. Esa desvalorización de los recursos humanos han sido la razón de algunas renuncias en los equipo de salud”, dijo.
“Por otra parte existe una real preocupación por la no entrega de elementos de seguridad suficientes, barbijos adecuados, alcohol, batas y demás ropa de trabajo. Esto lleva a que los equipo de salud que salen a la calle, circulando por los barrios, deben enfrentar este tipo de acciones con temor, pues ellos deben comprarse elementos de seguridad que si o si deberían ser proporcionados por el municipio. También vemos con preocupación la modificación de esquemas de trabajo, no necesariamente para mejor, pues se retiraron a quienes ejercían el rol de facilitadoras, un nexo entre cada Centro de Atención Primaria de Salud y no se organizan esquemas de tomas de decisiones que aproveche la experiencia de los profesionales que trabajan en terreno” agregó Chirino.
“Otro punto son los sueldos del personal de salud, en el caso de los precarizados facturantes son de tan bajo valor que hablan de una falta de reconocimiento de su trabajo. Lo que se les paga por hora laboral realmente debe ser mejorado, en promedio los facturantes Trabajadoras Sociales cobran $175 por hora; las Enfermeras $175; Agentes Sanitarios $160; Psicólogos $200; Nutricionistas $200; Odontólogos $187”, aseveró el dirigente, Secretario Gremial de la CTA Autónoma Villa María.
Finalmente, indicaron que hay preocupación porque no cobraron el bono prometido por la Nación y que, según les dijeron los superiores a trabajadores facturantes, la condición precaria de algunos haría que no puedan estar incluidos en ese beneficio.
Fuente: www.eldiariocba.com.ar