El fatídico 17 de junio de 1976, “Paco” Urondo fue emboscado en Mendoza junto con su pareja Alicia Raboy, también periodista del diario Noticias, su hija Ángela (de tan solo 11 meses) y una compañera de militancia, Renée “la Turca” Ahualli.
“‘Poética’, en griego, quiere decir ‘acción’, y en ese sentido no creo que haya demasiadas diferencias entre la poesía y la política….Por la poesía, por la necesidad de usar las palabras en toda su precisión y significación he llegado al tipo de militancia que ahora tengo. Los compromisos con las palabras llevan o son las mismas cosas que los compromisos con las gentes…”, decía en 1973 Francisco “Paco” Urondo, poeta y militante montonero asesinado durante última dictadura cívico-militar el 17 de junio de 1976.
Urondo había nacido el 10 de enero de 1930 en la ciudad de Santa Fe y cuando lo mataron de un culatazo en la cabeza ya era un escritor, periodista y guionista de televisión reconocido.
Escribió nueve poemarios, entre ellos, La Perichole (1954), Breves (1959), Adolece/r (1968), Poemas póstumos (1972) y el reconocido Del otro lado (1967). Además, produjo dos libros de cuentos (Todo eso (1966) y Al tacto (1967), varias obras de teatro, la novela Los pasos previos (1972) y los guiones de cuatro películas, entre ellos, Pajarito Gómez, El ABC del amor y Turismo de carretera, todas de Rodolfo Kuhn.
Su atractiva pluma condensa las influencias de la época: escueta, simple, coloquial, con temas ligados a lo cotidiano y un creciente interés por la política. Paco Urondo es sin duda una de las figuras más relevantes de la cultura argentina del siglo XX, vinculado a la vanguardia poética de la década de 1950 y al nuevo periodismo de los años 60, del que fue un referente. Escribió en los diarios y semanarios Primera Plana, Confirmado, La Opinión y fue secretario de Noticias, vinculado a la agrupación Montoneros de la que también era miembro.
En 1973 fue apresado por la dictadura comandada por Alejandro Agustín Lanusse y allí compartió cárcel con los sobrevivientes de la Masacre de Trelew: María Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo Haidar. Un día antes de ser liberados gracias a una movilización, el 24 de mayo de 1973, grabó en una celda de la prisión de Villa Devoto una meticulosa entrevista que se convirtió en La Patria fusilada, un libro urgente donde el entrevistador comprometido no descuida el valor testimonial.

“Recuérdenme siempre en nombre de la alegría”

A 47 años de su asesinato reproducimos la semblanza escrita por el imprescindible Rodolfo Walsh.