Del 20 al 26 de junio la población cortó las rutas 22 y 17 en reclamo de trabajo. Cuando llegó Gendarmería Nacional había 20.000 personas en el piquete. El recuerdo de Rioseco y Larraza.
Por Andrea Vázquez
Hace 30 años Cutral Co y Plaza Huincul se convirtieron en el centro de una convulsión social que rápidamente trascendió las fronteras de la provincia y el país por los cortes de ruta. La eclosión de la protesta fue la tarde de un 20 de junio de 1996, en la Ruta 22, frente a la torre de la empresa YPF, en Huincul. Hoy, la comarca petrolera se encuentra ante un nuevo horizonte en la actividad económica proyectada a través del GNL y con la memoria viva de lo ocurrido.

Las necesidades básicas de las familias vulnerables fueron respondidas con la entrega de cajas de alimentos y las reconexiones de los servicios de gas y electricidad. Las áreas sociales de los estados municipales y provincial aceitaron los mecanismos para responder a las demandas.
Hoy, ambas intendencias cuentan con un capital que son los ingresos del dinero que genera la explotación del yacimiento El Mangrullo, operado por Pampa Energía, con seis millones de metros cúbicos de producción. La administración de esos fondos que son volcados a las ciudades, marca la diferencia con el resto de las ciudades de Neuquén.

“No fue en vano”
Ramón Rioseco, intendente de Cutral Co, era concejal de la oposición en 1996 cuando se desató la pueblada. “Pido que no nos olvidemos porque muchos de quienes estaban al frente, hoy no están. Hay que honrar a los luchadores de esa época”, sostuvo Rioseco.
El jefe comunal mencionó que, gracias a “la fortaleza y a ese pueblo fuerte de espíritu y de carácter hoy tenemos el pueblo que tenemos”. “Un pueblo de carácter muy fuerte, pero también del que dijo no tengo nada que perder porque nos sacaron todo cuando nos privatizaron y nos dejaron sin empleo”, reflexionó.
Rioseco explicó que todos quienes transitaron estos 30 años, “sabemos lo complejo y lo difícil que fue salir adelante”. Detalló que existen ciclos en la historia y “donde hay que ser fuerte y tener carácter. Hay ciclos donde hay que trabajar, estudiar, planificar, ser inteligente y creo que esa es la etapa que estamos viviendo hoy”, concluyó.

“Un hecho bisagra”
En Plaza Huincul, el intendente Claudio Larraza estaba en Acción Social del municipio que dirigía su tío, Alberto “Tucho” Pérez, en 1996. “Fue un hecho bisagra para la historia”, analizó. Recordó que, gracias a esa “gesta es que tenemos El Mangrullo. Sirvió para hacernos escuchar y si bien estábamos del otro lado del mostrador, circunstancialmente, defendíamos esa causa porque era legítima”.
Como consecuencia de esas regalías que ingresan a las arcas municipales se puede tener acceso al trabajo y a hacer obras, manifestó. Para su visión, ese cambio de paradigma que hubo, permite ahora tener otras expectativas. “Tenemos herramientas como la capacitación, y la nueva ventana que se abre como el GNL, eso lo celebro”, subrayó.
El levantamiento de esa primera protesta que incluyó un petitorio escrito a mano y firmado entre el gobernador Sapag y la representante Laura Padilla, tien hoy una seriede puntos cumplidos. Además de la cesión El Mangrullo, la planta de metanol, un nuevo hospital, un jardín de infantes y una escuela primaria, entre otros.
