¿Dónde está Lian? ¿Por qué no hay resultados?

Por Jesús Chirino*

Hace ocho décadas secuestraron a una niña en Córdoba, nunca se esclareció del todo lo sucedido. En el caso de Lian se necesitan respuestas claras: ¿Qué está pasando que no hay resultados concretos en la investigación? ¿Por qué las autoridades provinciales no pueden resolver este caso? ¿Fallas en el Poder Ejecutivo o en la Justicia provincial? ¿Los delincuentes son más capaces que las autoridades? ¿Qué seguridad podemos sentir si en Córdoba pueden robarse un niño y luego no pasa nada?

Martita y Lian

Hace más de 87 años, el 19 de noviembre de 1938, en el barrio San Martín de la ciudad de Córdoba, una niña de tan solo 9 años salió a comprar una revista y nunca más volvió. Era el último día de clase, en la zona había más gente que de costumbre, pues en las inmediaciones inauguraría obra el entonces gobernador de la provincia de Córdoba, Amadeo Sabattini. Al filo de la mañana que terminaba, la niña llegó a su casa, se sacó el delantal escolar y le pidió permiso a su madre para ir a comprar un ejemplar de Billiken, su revista preferida.

El 22 de febrero de 2025, hace 14 meses, en la zona rural de Ballesteros Sud a poco más de 30 kilómetros de Villa María, en “el campo de Bollo”, donde hay varios cortaderos de ladrillos, la familia que vive en el sector más alejado de la puerta de ingreso al predio, dormía la siesta. El niño de tres años, junto a algunos de sus hermanos, salió de la casa para jugar y enfrentaron el calor de la siesta.

Llevando el dinero en sus manos, la niña cordobesa caminó las cuadras que separaban su casa del puesto de diarios y revistas en el boulevard Castro Barros. Con el Billiken en su mano, cruzó la calle y se perdió en el gentío, el quiosquero ya no la pudo seguir con la mirada.

El niño se llama Lian Gael Flores Soraide y desde aquella calurosa siesta del mes de febrero de 2025 no volvió a ser visto por su familia. La niña se llamaba Marta Ofelia Stutz y, desde aquel día, nunca más se volvió a tener noticias de ella. Los medios de la época la nombraron como “Martha” o “Martita Stutz”, este último nombre es el que más se popularizó.

Las desapariciones de estos dos pequeños cordobeses dejaron  profundas heridas en sus familias, conocidos y comunidades. En el caso de Martita se abrió una importante investigación, hubo sospechas, detenidos, juicio con más de doscientos testigos, abogados de renombre, conexiones con la vida política y repercusión del caso a nivel nacional. Lo que nunca tuvo el caso de la niña de nueve años de edad es un cierre. Las personas mayores, que entonces eran jóvenes, aún recuerdan la repercusión social del caso. No hubo familia que no hablara acerca del tema. El caso atravesó todas las clases sociales y se mantuvo en la discusión pública por mucho tiempo. La familia de Martita la buscó con afán, existió acompañamiento de la comunidad cordobesa. El diario capitalino de la provincia, La Voz del Interior, a una foto publicada durante esos días le puso un epígrafe que decía “Con la madre de Marta lloran todas las madres”. La imagen mostraba una multitud agolpada en la puerta de la casa de la familia Stutz.

En el caso judicial de la desaparición de Lian Gael hubo una rápida denuncia de la familia, intervinieron varias fuerzas de seguridad, se realizaron búsquedas utilizando diferentes metodologías y diversos elementos técnicos, intervinieron autoridades, tanto nacionales como provinciales, pero no encontraron al niño. Las más altas autoridades de la Fiscalía provincial sostuvieron que resultaba claro que alguien se lo había llevado. El caso tuvo una buena repercusión en los medios nacionales, pero al poco tiempo el tema fue abandonado. No hubo muchos pronunciamientos de organizaciones sociales, políticas o de derechos humanos de la zona que se pronunciaran acerca del caso. La causa no pareció atravesar todo el cuerpo social. El 22 de cada mes, los integrantes de la familia y algunos amigos marchan pidiendo por la aparición del niño, pero no tienen el acompañamiento de la comunidad ni de organizaciones que se suponen relacionadas con estos temas. Eso plantea el interrogante de por qué dejan sola a la familia.

Cuando se los llevaron

A la niña, el quiosquero la vio perderse en la muchedumbre que esperaba al gobernador frente al edificio en construcción de la escuela “Hipólito Yrigoyen”, en medio del barrio San Martín. Según datos posteriores, la pequeña habría sido secuestrada por una mujer rubia, que nunca pudo ser identificada, para entregarla a un perito agrónomo que se hacía llamar ingeniero. Según la investigación, la menor, por la fuerza o engañada, habría subido al auto de este hombre de 48 años. Allí comenzó un sendero de horror: violación, muerte, entierro, quema del cuerpo.

En algún momento de aquella siesta de sábado, en 2025, Lian no estuvo más en su casa. Lo buscaron, pero no pudieron encontrarlo. Uno de los perros de las fuerzas de seguridad marcó un lugar dentro del mismo predio, quizás el último que pisó el niño antes que se lo llevaran. Sus padres sienten que él está vivo. La madre todos los días se pregunta si su hijo habrá comido, si está bien. La sociedad le debe una respuesta clara acerca del paradero de su hijo.

El 19 de abril de 1939 terminó la etapa sumarial del caso de la desaparición de Martita y el principal sospechoso fue llevado a juicio. Era el falso ingeniero, Antonio Suárez Zabala, quien trabajaba de visitador médico. Terminó siendo condenado a 17 años de prisión. Dos años después, en 1943, el Tribunal de Casación revisó la causa y lo liberó por “falta de mérito”. El caso quedó impune.

Martita  había nacido en la ciudad de Córdoba el 29 de abril de 1929. Su padre, Arnoldo Stutz, era uruguayo, recibido de contador en 1925, se casó con Eudora Ofelia Ceballos, con familiares en Villa María.

Lian nació en Villa María hace cuatro años. Sus padres son de origen boliviano y hace varios años  residen en la Argentina. Plácida Soraide y  Elias Flores necesitan respuestas concretas, las autoridades aún no les dan lo que deberían. ­­­

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar