La realidad laboral de la industria de la construcción muestra una situación que no puede ser ignorada. Sobre un universo estimado de 1.807.000 trabajadores vinculados a la construcción, una parte minoritaria se encuentra dentro del empleo asalariado registrado.
Según los datos relevados a partir de estadísticas del INDEC y del IERIC, la informalidad alcanza aproximadamente al 73,8% de los trabajadores del sector.
Los números de la construcción
Indicador Dato
Puestos de trabajo totales en la construcción 1.807.000.
Asalariados registrados 378.000.
Informalidad laboral estimada 73,8%.
Formalidad estimada 26,2%.
Empleo registrado IERIC – junio 2026 355.569.
Tres de cada cuatro trabajadores de la construcción se encuentran en la informalidad.
A esta situación se suma la pérdida de empleo registrado. En junio de 2026, el sector contabilizaba 355.569 puestos de trabajo registrados según el IERIC, una cifra que refleja el deterioro que viene atravesando el empleo formal en nuestra industria.
La discusión sobre el trabajo en la Argentina no puede limitarse solamente a determinar cuántas personas tienen una ocupación. Debemos discutir también qué clase de trabajo estamos generando.
Porque sin trabajo registrado no hay derechos laborales plenos: no hay estabilidad, aportes previsionales, cobertura adecuada frente a accidentes, obra social ni las mismas herramientas para defender colectivamente las condiciones de trabajo.
Informalidad y desindicalización
Para el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (SITRAIC-CTAA), estos números obligan además a discutir qué ocurrió con la organización sindical dentro de la industria de la construcción.
Cuando una actividad presenta niveles de informalidad cercanos al 74%, resulta necesario preguntarse qué responsabilidad tienen quienes durante décadas han ejercido la representación sindical predominante del sector.
Desde el SITRAIC sostenemos que este proceso estuvo acompañado por una profunda desindicalización de los trabajadores, por la naturalización de la informalidad y por la falta de una política sindical capaz de organizar a miles de trabajadores que permanecen fuera del empleo registrado.
Consideramos que la conducción de la UOCRA debe dar respuestas frente a esta realidad. Un sindicalismo fuerte no puede conformarse con administrar únicamente a quienes permanecen dentro del sistema formal mientras una enorme cantidad de trabajadores queda afuera.
La misión de una organización sindical debe ser precisamente la contraria: organizar al trabajador que está desorganizado, defender al que está desprotegido y luchar para transformar el trabajo informal en trabajo registrado y con derechos.
Democracia y libertad sindical
Desde el SITRAIC sostenemos que para cambiar esta realidad es indispensable garantizar la democracia y la libertad sindical.
Donde no existe democracia sindical, donde se pretende imponer una única representación y donde las diferencias se intentan resolver mediante prácticas autoritarias o violentas, quienes terminan perjudicados son los trabajadores.
La construcción necesita sindicatos que vuelvan a las obras, que escuchen a los trabajadores, que organicen desde cada lugar de trabajo y que permitan que sean los propios trabajadores quienes decidan libremente quiénes quieren que los representen.
El sindicalismo debe reconstruirse de abajo hacia arriba.
No alcanza con estructuras burocráticas alejadas de las obras. No alcanza con discursos. Los números de informalidad laboral muestran que existe una enorme deuda con los trabajadores de nuestra industria.
Solamente la organización de los trabajadores puede modificar esta situación.