En el Complejo Esperanza, las y los trabajadores sostenemos una tarea fundamental todos los días, muchas veces en condiciones cada vez más difíciles.


Mientras las respuestas no llegan, son las y los trabajadores quienes seguimos garantizando la atención de niñas, niños y adolescentes.
Porque defender los derechos de quienes trabajamos también es defender los derechos de los jóvenes alojados en el Complejo Esperanza.