Histórica Marcha Federal contra el “Menemismo”

Un 6 de julio, pero de 1994, llegaba a Buenos Aires la Marcha Federal, una movilización que unió a miles de trabajadoras y trabajadores de todo el país para decir basta al ajuste, las privatizaciones y la destrucción del Estado impulsadas por el Gobierno de Menem.
Desde los cuatro puntos cardinales, el pueblo caminó hacia Plaza de Mayo en defensa del trabajo, la soberanía y los derechos sociales.
 Hoy, con un gobierno que busca repetir aquellas recetas de hambre y entrega, levantamos la memoria de esa lucha y seguimos organizándonos.

A principios de julio de 1994, un colectivo integrado por trabajadores, estudiantes, productores agropecuarios, pequeños y medianos empresarios, cooperativistas, jubilados y comerciantes organizaron un histórico hecho de resistencia a las políticas económicas del gobierno de Carlos Saúl Menem: La Marcha Federal.

Bajo la consigna “Por una Argentina para todos”, decidieron marchar desde todo el país para confluir en Plaza de Mayo: la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), el Movimiento de Trabajadores de la Argentina (MTA), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Federación Universitaria Argentina (FUA), APyME, FEDECAMARAS, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, el Plenario Permanente de Jubilados, la Federación Agraria Argentina, y el Congreso del Trabajo y de la Producción, fueron las organizaciones que impulsaron la masiva movilización.

El 3 de julio, el referente histórico de la CTA, Víctor De Gennaro, junto a Carlos “Perro” Santillán de la CCC y Hebe de Bonafini de Madres de Plaza de Mayo, lideraron la columna del NOA desde La Quiaca. Al mismo tiempo, desde Ushuaia partía la columna de la Patagonia, mientras que al día siguiente se sumarían la del NEA desde Puerto Iguazú y la de Cuyo desde Mendoza, lo que conformó una caravana interminable de micros y autos repletos que cruzaron el país hacia Buenos Aires al grito de “¡queremos ser Nación!”.

Mientras tanto en la provincia de Santa Fe sesionaba la Convención Constituyente que reformaría la Carta Magna tras el “Pacto de Olivos” firmado por el Presidente Menem y su antecesor, Raúl Alfonsín.

Ya durante el 6 de julio, más de 70.000 personas colmaron la Plaza de Mayo, el corazón simbólico de la resistencia popular en Argentina, para expresar la bronca por ese presente y la esperanza por otro futuro. Y fue allí donde los principales referentes de las organizaciones convocantes llamaron al Paro General por 24 horas para el 2 de agosto siguiente que le daría continuidad a la lucha iniciada con la Marcha Federal.

Como en aquella plaza, seguimos diciendo que nuestro objetivo es cambiar este sistema económico, político, social y cultural –hoy explicitaríamos patriarcal- para transformarnos en un pueblo verdaderamente feliz.

Así recordaba esos días el dirigente sindical, político e integrante de la Comisión Provincial de la Memoria (CPM) Víctor De Gennaro en 2014, al cumplirse 20 años de la marcha:

“Hace 20 años salíamos desde La Quiaca, bendecidos por el cura Olmedo y protegidos por la ceremonia de la Pachamama. Comenzábamos la Marcha Federal. Nuestros hermanos nos llevaron para arrancar desde esa estación de trenes recientemente cerrada, y comenzaron, sin mediar palabra, a cantar “Cavallo no sabía/ La Quiaca es Argentina”. Al mismo tiempo, en la lejana Ushuaia, desde la plaza de los Héroes de Malvinas, la Marcha empezaba a transitar la Patagonia encontrándose después con los compañeros de Río Turbio o de Neuquén. Durante los días siguientes, confluirían las columnas que partieron desde Puerto Iguazú o Mendoza, todas con un objetivo: estallar en un solo grito “¡Queremos ser Nación!”, en la histórica Plaza de Mayo (…).

“Marchábamos mientras en Santa Fe sesionaba la Constituyente del Pacto de Olivos de Menem y Alfonsín, que no sólo iba a lograr la reelección del presidente, sino entregar a los gobernadores el destino de los recursos naturales, convirtiéndolos en los nuevos emires de nuestra patria. Lejos estaba el artículo 40 aprobado en la Constitución del ‘49, donde se consagraba la propiedad inalienable de los recursos de nuestra tierra”; finalizó el “Tano” De Gennaro.