Por Silvina Yanover y Milena González *
El economista y docente Mario Oyola cuestiona el plan oficial, orientado a “transferir ingresos del sector nacional al transnacional y del sector asalariado al capital”, y analiza su impacto en la economía familiar. El costo de alinearse con Estados Unidos, la paradoja de éxito electoral con crisis social y el rol de los medios.
Economista y profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Mario Oyola descree de la efectividad de las políticas del presidente Javier Milei y su ministro Luis Caputo: “Con la economía planchada como la tienen y sin actividad, es muy difícil que haya empleo”, plantea. Desde su experiencia en el área de Formación Profesional del Ministerio de Desarrollo Social y Empleo de la provincia de Córdoba, describe el impacto de las políticas oficiales en los sectores populares y expone las limitaciones de los planes de empleo como paliativo social en el contexto actual. Para una entrevista con el portal Qué, Oyola nos recibió en un aula de su facultad, donde dicta la materia Historia Económica y Social.
-¿Las actuales políticas sociales son una herramienta real de inclusión? Tanto a nivel nacional como aquí en Córdoba.
–No, todo lo contrario. Las políticas son totalmente de exclusión. Hay un plan económico basado en un brutal ajuste sobre los salarios y en la transferencia de los salarios al capital concentrado. El ejemplo más claro es el sector que se denomina de servicios, que es agua, luz, teléfono, y los servicios del siglo XXI, que no están contemplados en el índice de inflación actual, eso no se mide. Pero vos tomás en conjunto todos los servicios y tienen dos características: una, que se pagan de contado, no se pueden pagar en cuotas. Entonces, no tenés forma de diferir eso. Y si no pagas, te lo cortan, te quedas sin el servicio y son servicios básicos, elementales y hasta de derechos humanos para la vida. Hoy si no tenés un teléfono celular, estás fuera de todo circuito, no podés ir a un hospital público, operar ni sacar plata. No podés hacer nada. En los últimos dos años, mientras la inflación acumulada no llegó al 180%, los servicios subieron un 553%, es decir, se multiplicó casi por tres.

-¿Qué efectos tiene ese incremento en la economía familiar?
-Eso antes de este Gobierno representaba, dentro de los gastos de una familia tipo, entre el 8 y el 12%. Hoy llega a representar casi el 40% de sus ingresos. Si a esto se le suma la desregulación que se dio mediante la derogación de la ley de alquiler, una familia con un salario promedio, gasta el 90% de sus ingresos en alquiler y éstos servicios, les queda un 10%. Entonces, esto ha llevado al endeudamiento en la familia, el tarjeteo, que es una nueva herramienta del siglo XXI que te permite mantener niveles de consumo, de subsistencia mediante el endeudamiento. Pero esto tiene un límite, aproximadamente es entre tres y cuatro salarios que puede soportar de deuda una tarjeta, en un núcleo familiar con ingresos fijos como tenemos ahora, porque los ajustes salariales van por debajo de la inflación. Eso produce un gran desfasaje. La deuda morosa de la tarjeta de crédito, el año pasado en octubre era aproximadamente del 23%. En el mismo mes este año, en la medición que hizo el INDEC es más del 55%. Y esto no lo podés parar, salvo que hubiera ajuste salarial y un congelamiento de las tarifas. Todo esto se ve en un contexto donde se descongelaron las tarifas.
En conversación con el portal QUÉ, el economista Mario Oyola nos ayuda a resolver preguntas de la economía familiar cotidiana que todos nos hacemos. Por ejemplo, entender ¿por qué, a pesar de que no hay grandes aumentos en la mercadería de consumo diario, parece que el ingreso del hogar rinde menos cada mes? Sus aportes nos brindan un panorama de las restricciones que se dan en los distintos sectores sociales, ajustándose de acuerdo a lo que le queda después de pagar los servicios a los que “le sacaron todo tipo de regulación” y que la gente no puede dejar de pagar para que no se los corten. Esto impacta directamente en las costumbres que muchas familias tenían, por ejemplo si hablamos de la clase media alta, en algunos casos se suspenden vacaciones o buscan alternativas más económicas. Otro fenómeno que se está dando en la economía actual es el de la precarización laboral. El docente universitario nos explica el crecimiento del pago de monotributo como consecuencia del empleo friccional.
-¿Cómo impacta eso en los consumos básicos, como los alimentos?
-Los alimentos son los que menos han aumentado. ¿Por qué? Eso se llama la propensión marginal del consumo en economía. Lo que te queda para consumir es una cosa muy chiquita. Entonces, ¿dónde ajustas? En las tarifas que nombramos: la luz, el gas, internet, el celular, si vos no lo pagas van y te lo cortan. La gente va y lo paga rigurosamente. A eso le sacaron todo tipo de regulación, todos los meses, aumenta. Si aumenta y se quitan los subsidios en muchos de los servicios, eso hace que lo que te queda para consumir sea muy poquito. Por lo tanto, lo que ha restringido la gente es el consumo, por ejemplo, en bebidas, en alimentos, en salidas a restaurantes. Digamos, en otro segmento más alto que puede ser la clase media acomodada, clase media alta, las vacaciones, no cambiar el auto, todos los segmentos se van acomodando en función de sus ingresos estancados. Por ese hecho la actividad está paralizada. Porque lo que te muestran como incremento de la actividad económica es comparado con el año anterior que fue brutal el ajuste. Ni bien asumió Milei, devaluó el dólar 180%, casi. Después un crawl space del 1%, etcétera, que hizo que el dólar, que estaba en 600 pesos se disparara, hoy está cerca de los 1.500, está rondando ahí dentro de un marco de fuerte ajuste público que disminuyó también la oferta laboral. Hoy tenés una gran masa de trabajadores y si ves la composición impositiva, uno de los impuestos que más creció es el pago de monotributos. Eso demuestra la precarización laboral. Estas 170.000 personas que salieron del tejido de la economía real formal, que tenían obra social, vacaciones, aguinaldo, han sido recontratados. Esto se llama empleo friccional, han sido contratados con otra modalidad. Te dicen: “Te echo, te indemnizo y te tomo como monotributo a la mitad del salario que tenías”. Como no hay oportunidades, vos aceptás.
-Sí, ese es uno de los principales desafíos: generar el trabajo formal y de calidad ¿Vos cómo lo evalúas?¿Qué se puede hacer para crear salario de calidad?
–En un tipo de modelo como este de Milei, hay que hacer que la economía crezca en primer lugar. Con la economía planchada como la tienen y sin actividad económica, es muy difícil que haya empleo. Hoy el sector más dinámico de la economía es el sector importador. Importamos cosas que se podrían fabricar acá. Hoy trascendieron una serie de noticias de un acuerdo de comercio exterior que estaría por firmar el Gobierno y que pareciera que son parte de los condicionamientos del SWAP con Estados Unidos por estos 20.000 millones que le dieron de salvataje. Vamos a importar, por ejemplo, carne. O sea, nosotros le estamos exportando carne de calidad y vamos a importar carne de menor calidad, por poner algunas cosas absurdas.
El panorama internacional
Oyola describe las limitaciones de un plan económico dictado por el capital concentrado y un Gobierno alineado en forma incondicional con la política estadounidense: “Lo que se está buscando es que rompamos el eje con Oriente y nos alineemos firmemente con Estados Unidos”, señala Oyola y expone el impacto en la política económica argentina. “Este plan económico no tiene coherencia -cuestiona-, es un plan financiero básicamente, de transferencia de ingresos del sector nacional al transnacional y del sector asalariado al capital. Esto que hablábamos de las tarifas: las empresas que tienen estos segmentos, por ejemplo, la luz, el teléfono, internet, son empresas monopólicas o cuasi monopólicas, no tienen competencia…
-Están sectorizadas…
–Entonces termino con el Personal Flow cautivo. Eso se llama monopolio natural. Cualquier economista y cualquier literatura dice que los monopolios naturales tienen que estar en manos del Estado. O al menos, tiene que ser regulado por el Estado. Uno no los puede dejar libremente porque son monopolios. En Estados Unidos existen leyes antitrust, antimonopolio. Todos los países del mundo las tienen. Y acá lo que ha hecho este Gobierno es todo lo contrario.

-A pesar de su simpatía con los Estados Unidos, digamos.
–Sí, pero una simpatía que no copian nada. Es una transferencia de recursos únicamente hacia Estados Unidos, dentro de la geopolítica internacional. Básicamente, el objetivo es sacar a China del mercado. Dentro de estos anuncios que aparecen hoy sobre comercio exterior, aparece un punto que dice que no se va a poder importar de países que tengan mano de obra en condiciones de semiesclavitud. Eso apunta directamente a países asiáticos, considerados el comunismo del siglo XXI, y que los demonizan de esta forma. Lo que se está buscando es que rompamos el eje con Oriente y nos alineemos firmemente con Estados Unidos.
La situación en Córdoba
Con experiencia en políticas de empleo en la provincia, Oyola analiza los distintos planes que se implementaron desde el Gobierno provincial en los últimos años. Aunque tienen la finalidad de generar trabajo digno con salarios de calidad, considera que “no son suficientes y no llegan a satisfacer la demanda de trabajo que hay en la sociedad”.
-Acá en Córdoba, hay planes que da el Gobierno como el conocido Plan Primer Paso o el +26. ¿Qué visión tiene de eso? ¿Es sólo para hacer política o sirven realmente para que quien está desocupado pueda formar parte del sector trabajador?
–Yo trabajo en esa área hace como 30 años y he sido parte del diseño de esas políticas, me parece que son una herramienta y que ayuda, pero no satisface todo lo que hay. En su momento hubo un programa que era el VAT 45, volver al trabajo a los 45. Estaba diseñado para que la gente completara los aportes y pudiera jubilarse, antes de que se aprobara la ley de amas de casa. Fue un plan exitoso, pero son planes que llegan con la emergencia económica y de desempleo que tiene la provincia y no son suficientes, no llegan a satisfacer la demanda de trabajo que hay en la sociedad, tendrían que haber muchísimos planes. En un contexto donde la economía está paralizada, vos le llevás a la Cámara de Supermercados, a la Cámara de Comercio, le ofreces estas oportunidades que le bajen el costo laboral. Por eso digo que son buenas, pero son insuficientes y en un marco de recesión no alcanza e incluso no se llegan a cubrir los cupos porque no hay demanda laboral, por más que vos le digas mira le vamos a pagar la mitad del sueldo, le das incentivo con crédito fiscal, y no, no hay.

Una de las evidencias de la recepción económica es la cantidad creciente de locales cerrados en galerías del centro de Córdoba y en grandes superficies comerciales. Para el economista, este cierre masivo de comercios es un escenario inédito: “Yo he vivido todas las crisis desde que soy chiquito desde el año 75, el Rodrigazo, la primera gran crisis, y la primera mega devaluación que tuvo Argentina, pero nunca he visto un párate como este, inducido por el Gobierno. Toma la decisión de parar la economía, ese es el problema y no se ve el vestigio de que vaya a cambiar de plan, su programa está basado en esas tres anclas: ancla fiscal, ancla monetaria y el ancla de tipo cambio. Y la sociedad validó eso, porque ve que la inflación baja, que el dólar se mantiene, aunque sufra todas las penurias, están dispuestos a darle dos años más para ver ese cambio”.
-Sí, en estas elecciones le fue bien y muchas personas quedaron sorprendidas.
–A mi entender, el Gobierno ha sabido interpretar a la sociedad en dos variables muy traumáticas que tenemos los argentinos que son la dolarización y la inflación. Todas las generaciones han sido atravesadas por la inflación y por el dólar como moneda, entonces de esa manera mantiene cierta ilusión o expectativa. Lo que no ha logrado domar es la cambiaria, para mantener el tipo de cambio con el dólar bajo el Gobierno sigue recurriendo al crédito y estamos cada vez más endeudados, van tomando deuda y pateando la pelota hacia adelante, hasta que digan “se acabó, hasta acá llegamos”, y a eso lo vamos a pagar todos.
La deuda social
Más allá de la crisis económica y la conflictividad social latente, Oyola no avizora un fin de ciclo del Gobierno libertario, porque “mientras Donald Trump esté en el Gobierno, va a mantener esta política” aplicada por Milei en la Argentina. “Por eso son alentadores los últimos resultados de las elecciones, en Nueva York ganaron los demócratas, bueno eso te muestra que la sociedad estadounidense no se banca el modelo Trump”, añade.
-Entonces, ¿en qué puede derivar esta crisis social?
-Me parece que ahí nosotros tenemos ese condicionante, si lo vemos por el lado económico. Y por lo social, no sé hasta cuándo la gente va a darle crédito a esto. Creo que después de las elecciones se ha agudizado la situación social y cada vez escucho más quejas: que estoy endeudado, que no puedo pagar la tarjeta, que no me puedo ir de vacaciones.
-Si, como decías, el uso de la tarjeta se ve ahora más, vas al supermercado a hacer la compra que antes la hacías con tu dinero y a la tarjeta la dejabas para algo más caro o una emergencia. Ahora vas a hacer la compra del mes con la tarjeta al súper y lo vas financiando y se va haciendo como una bola…
–Sí, no sé si vos usás la Cordobesa, por ejemplo: son cuatro pagos, si la usas todos los meses, al cuarto mes tenés todo acumulado y comprometidos todos tus ingresos. Ese es el problema y por eso se va agudizando la situación y sin perspectivas de cambio, porque no escuchamos una medida para lo que se llama la microeconomía. Estuvo Caputto en la UIA (Unión Industrial Argentina) y ratificó el rumbo, ratificó las bandas, ratificó todo y nada, cuando uno lo escucha es: “Vamos a mantener el tipo de cambio”. Es lo único que les preocupa, si ellos sinceran el tipo de cambio, se les dispara la inflación.

Periodismo y algo más
Consultado con frecuencia por distintos medios, Oyola advierte que la concentración y el interés lucrativo condicionan la independencia de los medios empresariales y destaca el rol de los alternativos y comunitarios, que producen una información “más crítica y abierta”. En este sentido, plantea la necesidad de una efectiva vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26522 que democratice el escenario de la comunicación social.
-Por último, llevarte más a nuestro terreno: ¿Cuál es tu visión sobre la forma de comunicar en los medios sobre los procesos económicos?
–En mi experiencia, yo llego a determinados medios, los underground diría yo. En los grandes medios te invitan, una vez y planteás este tipo de discurso y no te invitan más. Yo he estado en Canal 8, en Canal 12, te invitan una o dos veces y te borran de la agenda. Es como que hay dos agendas. Me parece que la grieta también atravesó a los medios de comunicación, entonces vos tenés medios de comunicación que no son medios de comunicación sino grandes empresas. Responden a intereses económicos, eso debería ser incompatible, por ejemplo que el grupo Clarín sea dueño de Internet, de Flow… No entiendo: o te dedicas a los medios y nada más. Pero no, vos tenés todos los medios que tienen actividades diversificadas y mezcladas, entonces eso quita independencia. Y los medios que son independientes, estos undergrounds que yo les digo, no tienen intereses económicos, viven de la pauta únicamente, no tienen otros negocios colaterales y hacen una información más crítica, más abierta, hay más voces que se escuchan y me parece que eso es el gran trabajo. La ley de medios buscaba eso en su momento, me parece que tendría que haber ido más profundo. Como decía, o te dedicas a los medios, o manejas los medios.
* Estudiantes de la Licenciatura en Comunicación Social en prácticas de trabajo final en el portal Qué de la FCC-UNC.
Fuente: www.que.fcc.unc.edu.ar