Este 2026 se cumplen 10 años desde que las y los trabajadores de La Mañana de Córdoba fueron despedidos y decidieron crear la cooperativa La Nueva Mañana, que sigue en pie y con esperanza de crecer.
El 26 de septiembre de 2016, las y los trabajadores de La Mañana de Córdoba fueron despedidos por el cierre del medio. Alrededor de 60 empleados trabajaban en este diario, que salía impreso en papel: Desde periodistas hasta diseñadores, administrativos, fotógrafos y editores. 60 trabajadores quedaron en la calle sin indemnización y los empresarios dueños no se hicieron cargo.
Lejos de quedarse de brazos cruzados y con la urgente necesidad de recuperar sus fuentes de trabajo, decidieron fundar La Nueva Mañana: Un medio de comunicación digital, cooperativo y autogestionado, que 10 años más tarde sigue en plena vigencia.
El Resaltador conversó con Miguel Apontes, parte del equipo periodístico que sostiene La Nueva Mañana, sobre por qué eligieron conformarse como cooperativa, qué desafíos tuvieron que sortear en el proceso y de qué se trata sostener un medio de comunicación en un clima político que fijó a la prensa como uno de sus principales enemigos.
El camino de la autogestión: Dificultades pero enormes recompensas
Cuando quienes conformaban La Mañana de Córdoba fueron despedidos, empezaron a buscar soluciones a su situación. Surgió en ese momento de crisis e injusticia la posibilidad de elegir crear un nuevo espacio, repensar la línea editorial y los valores que realmente movilizaban a sus trabajadores.
Entre esas ideas aparecieron lineamientos claros: ejercer la comunicación desde un lugar solidario, comprometido y con fuerte impronta social, con los derechos humanos como bandera.
Bajo esa visión este grupo de personas entendió que el cooperativismo podía volverse una respuesta, no solo como fuente de trabajo sino también como un modo de concretar ese sueño: «Fue la alternativa escogida a la hora de sostener el proyecto periodístico y la continuidad de la fuente laboral», explica Miguel.
Asi nació La Nueva Mañana, que no solo rescató empleos perdidos sino que creó puestos de trabajo, sumando a lo largo de los años nuevas socias y socios a pesar de todo tipo de obstáculos.
Pasar de empresa con patrón a cooperativa
Miguel cuenta que las dificultades al principio fueron muchas: pasar de una empresa periodística a una organización de tipo cooperativo implicó una reestructuración, nuevas responsabilidades, migración de diario impreso a web, búsqueda de recursos con los que sostener el naciente medio.
Se buscó sostener en términos generales el perfil que venían trabajando, con información política, económica, policial, con actualización permanente. Pero lo interesante fue la tarea de reformular la línea editorial.
Explica Miguel que dicha tarea significó jerarquizar «nuestro compromiso con la democracia, los derechos humanos, trabajar desde una perspectiva de género y la defensa del ambiente», hasta asentarlo como perfil claro de La Nueva Mañana.
Nunca estuvieron solos transitando ese proceso: «Desde un primer momento nos apoyó el sindicato de las y los periodistas de Córdoba, el Cispren, que hasta nos cedió un espacio físico para la redacción», agradece Apontes.
¿Cómo funciona hoy La Nueva Mañana?
El soporte principal del medio es su página web, que cuenta con actualización permanente. Al sitio se suman las réplicas en redes sociales. El cambio de gobierno a fines de 2023 significó la interrupción de una publicación semanal impresa por falta de fondos.
«Decimos “todas las noticias en un solo lugar”, con secciones de Política, Cultura, Deportes, Mundo, Economía, Turismo, Opinión. Hasta octubre de 2023 teníamos una edición semanal impresa, compuesta por notas firmadas por los asociados, más colaboradores. Se debió interrumpir a raíz de las dificultades de financiamiento que se presentaron tras la caída de pautas publicitarias nacionales con el gobierno de Milei», desarrolla el entrevistado.
Hoy, La Nueva Mañana tiene diez asociados que trabajan en turnos para cubrir el mayor rango horario posible. Periodistas que trabajan a diario en el portal, un responsable de diagramación y técnica, el responsable de redes y un corrector conforman el staff fijo.
«Además, están los “colaboradores” que, si bien no son asociados, los consideramos parte del proyecto. Estos brindan notas con contenidos propio que se van subiendo a la web, fundamentalmente para fortalecer los contenidos de la página los fines de semana», completa Miguel.
Medios de comunicación independientes
Para Miguel Apontes, poder autogestionarse es satisfactorio, pero más allá de ese deseo es importante «que se puedan sostener los medios de comunicación independientes, que todos podamos crecer».
Y agrega que no es suficiente organizarse como cooperativa: además hay que hacerlo sustentable en el tiempo y tener una definición clara de qué periodismo se quiere hacer, «sobre todo en estos tiempos donde el oficio está algo vapuleado y hasta depreciado, y los comunicadores y comunicadoras pasaron a ser uno de los colectivos de trabajadores que más perdieron ingresos en los últimos años».
En esa línea, profundizamos en lo que significa sostener el trabajo periodístico hoy, especialmente en un medio cooperativo. No es ninguna sorpresa que lo económico aparece entre las principales preocupaciones. Sostener el medio como fuente de trabajo a la vez sin bajar calidad periodística, manteniendo contenidos, actualizaciones, estilo estético y de redacción, es una tarea cada vez más difícil de lograr en un contexto de crisis económica y recorte de fuentes de financiamiento.
«Desde ya, nos preocupa reunir todos los meses suficientes recursos para así poder retribuir a nuestros asociados y colaboradores con los “retornos”, como se estila en este caso que somos cooperativa», señala Miguel.
Contra una reacción que permanezca a la defensiva y en retaguardia, el miembro de La Nueva Mañana enfatiza que es fundamental no achicarse ante la crisis; por el contrario, mantener la expectativa de crecer, de seguir fortaleciendo al medio y concretando proyectos, incluso bajo otros formatos y soportes periodísticos.
Además de la precariedad económica está el ataque político, vicioso y sistemático del Gobierno Nacional contra la prensa, aunque Miguel aclara, no cualquier prensa: quienes se llevan la peor parte son aquellos opositores.
«El nivel de hostigamiento que ejerce el Gobierno nacional es inédito; es cierto que la derecha en el poder nunca fue respetuosa de la libertad de expresión, pero lo que vivimos en términos de ataques y violencia es excepcional. De todas maneras, somos conscientes que, en definitiva, los destinatarios no son todos los medios atacados, puesto que la línea ideológica de los más importantes en el fondo coincide con las políticas de esta derecha libertaria. Los más perjudicados somos los medios autogestivos, a partir de la asfixia económica a la que nos llevaron, cancelando pautas publicitarias nacionales y otros programas que promovían la “pluralidad de voces”«, argumenta Miguel.
En este escenario no se trata solo de defender la trinchera sino de activamente negarse a achicarla, a ser menos. Es seguir soñando y seguir actuando acorde a esos sueños, apostando al cooperativismo y la esperanza contra viento y marea. Somos agentes de nuestros destinos comunes: así como hubo tiempos mejores, los haremos de nuevo.
Fuente: www.elresaltador.com.ar