El lápiz rojo de Llaryora

Por Mattias Meragelman

En la micro economía de una familia el razonamiento es sencillo: si los ingresos comienzan a disminuir, la decisión es inexorable: a menos plata, menos gastos. Donde antes había asado ahora se come polenta; donde se pagaban hasta tres plataformas de series y películas, stremio pasa a ser el Messi del fin de semana. El resto del camino es conocido: primero se achica el gasto, luego se comen los ahorros y, si la cosa empeora, se recurre al endeudamiento.

A nivel macro económico Córdoba está transitando un camino complejo. Las remesas enviadas por el Estado nacional y los ingresos generados por la Provincia muestran una baja que plantea un escenario preocupante y plantea varios interrogantes: ¿Se puede mantener en el tiempo el mismo nivel de obra pública con esta realidad? ¿Las paritarias estatales continuarán tomando como referencia la inflación? ¿Hasta cuándo se puede patear hacia adelante el problema de la deuda en pesos y en dólares?

La sumatoria de estos interrogantes plantean una pregunta de fondo: ¿Es sustentable el modelo económico cordobés con este nivel de actividad económica y una caída sostenida de los ingresos provenientes del Estado nacional?

Las alarmas están encendidas: los números no cierran.

La proyección es todavía más preocupante.

No cierra

La consultora cordobesa OTES presentó en mayo un balance sobre el primer trimestre del año, tomando como eje los ingresos propios de Córdoba y los fondos que se envían desde la Nación en materia de coparticipación. “Los ingresos provinciales retroceden. En lo que va del año los ingresos totales de Córdoba cayeron un 5,5% en términos reales en relación con el año anterior”, sostiene el estudio. Y va más allá, porque el detalle de la caída plantea un escenario preocupante: “Los fondos de origen nacional disminuyeron un 7,6% y los de origen provincial también cayeron un 3%”.

El estudio destaca que hay un dato que no se puede pasar por alto: el 50% de los fondos que tiene disponible la Provincia para su funcionamiento son enviados por Nación, por lo que la caída del envío de remesas nacionales es más preocupante por la proyección de una economía que no despega: “Las perspectivas de actividad no son alentadoras; uno de los motores para recuperar la recaudación es la actividad económica y el último dato muestra una caída del 2,1% en relación con el mismo mes de 2025”.

Cuando el estudio desglosa los distintos rubros de la economía se divisa claramente quiénes son los más perjudicados del modelo libertario: “Industria con un 8,7% de caída y Comercio con un 7% hacia abajo”, dos sectores importantes en la recaudación provincial que no dejan de dar señales negativas.

El mismo informe concluye: “Este escenario deja a las finanzas provinciales en una situación de rigidez. Con menos recursos por la disminución en la coparticipación y con los ingresos provinciales que no repuntan, el desafío de sostener el funcionamiento del Estado y atender las demandas sociales es cada vez mayor”.

En otras palabras, mientras a la Provincia entra menos plata por sus dos principales fuentes de financiamiento (recaudación propia y coparticipación nacional), la demanda de gastos aumenta por los compromisos salariales, sociales y de obra pública que tiene por delante.

El cielo de la economía provincial muestra oscuros nubarrones.

Sin islas

La caída de los recursos nacionales enviados a las provincias no afectan solamente a Córdoba. “En el primer cuatrimestre de 2026, las jurisdicciones provinciales recibieron $21,9 billones, lo que representa una baja real del 5,7% frente al mismo período del año pasado. Se trata de la cuarta caída interanual consecutiva y la quinta en los últimos siete meses, consolidando una tendencia negativa en los recursos coparticipables”, precisa una investigación de la consultora “Politikon Chaco”.

No es el único estudio que determina esta preocupante realidad para las cuentas provinciales de la mano del ajuste de la motosierra. Una investigación del IARAF fue más lejos y calculó el proceso económico que se vive desde el comienzo de la gestión libertaria: “Al traducir el impacto fiscal a moneda extranjera para dimensionar la magnitud del recorte en términos internacionales, el bache financiero total para las jurisdicciones rozó los USD 18.000 millones. Esta cifra surge de la diferencia acumulada entre enero de 2024 y febrero de 2026 respecto al promedio mensual registrado durante el año 2023″.

El dato político más llamativo es que a pesar de la contundencia de estos números, varios gobernadores instruyen a sus diputados y senadores para acompañar en el Congreso las iniciativas del gobierno libertario. Más allá de algún ATN como premio consuelo, lo cierto es que desde la asunción de Javier Milei todas las provincias argentinas reciben menos recursos.

Economista

Andrés Frete, economista y uno de los autores de la investigación de la consultora OTES, comenta que el impacto de la merma de fondos nacionales repercute directamente en las cuentas provinciales: “La caída más fuerte es de los fondos nacionales, todo lo que viene de IVA y Ganancias. Pero la Provincia tampoco está logrando sostenerse con sus propios recursos.  Hay que pensar que de todos los ingresos que tiene la Provincia, más de la mitad vienen desde la Nación”.

El economista destaca que Ingresos Brutos creció en relación al año pasado, pero como contrapartida cayeron los impuestos Inmobiliario y Automotor. “La particularidad de Córdoba es que detectamos que los sectores que más están creciendo son sectores que no tienen peso en el empleo. Con la salvedad de Ingresos Brutos, que crece por la situación del agro, que si tiene mucho peso en Córdoba”.

Para Frete, la palabra clave del momento es incertidumbre: “Está claro que Córdoba no está aislada de lo que pasa a nivel nacional, entonces la incertidumbre, la caída de ingresos por IVA, la actividad que no se recupera y está solamente estabilizada. Córdoba no se destaca como Neuquén, que está viviendo un boom energético. En Córdoba no se siente ese boom”. ¿Hasta dónde es sostenible este modelo cordobés ante esta realidad de merma de fondos nacionales y caída de la recaudación propia? Fretes señala aspectos positivos y otros que generan dudas: “No tenemos la evolución mensual de las cuentas, porque la Provincia publica la ejecución trimestralmente, pero a trimestre vencido. Con esos datos es interesante ver que el Tesoro provincial tiene margen, la Provincia no tiene déficit en sus cuentas, pero es cierto que hacen un manejo con la deuda, que como ellos dicen, la usan para la obra pública”.

Pero los recursos de la deuda también tampoco son ilimitados y Llaryora terminó apelando a su propia motosierra: “Hay alarma en el Gobierno porque no hay recuperación mensual de ingresos y están firmando paritarias para empleados públicos y docentes que son con recuperación de ingresos. Por eso Llaryora hace muchos pedidos para ajustar y no gastar tanto, lo que se dice pisar el gasto. Hubo una reconfiguración de Ministerios, transferencias pisadas, sale más lento el gasto”, advierte Fretes.

“La Provincia tomó deuda en julio pasado, salió a tomar nuevamente en enero. Saben que tienen margen para renegociar deuda y lo mismo pasa con las deudas en pesos”, advierte el economista. El gran interrogante es si la Provincia ya piensa en tomar nueva deuda para financiar el esquema de caída de los ingresos e incremento del gasto.

El compañero Martín

La palabra de moda entre periodistas y economistas emerge naturalmente ante el complejo escenario actual: ¿Es sustentable el modelo cordobés?

En un gesto de peronismo poco habitual, Llaryora cerró la pauta salarial del año 2026 para estatales y docentes con un incremento que ronda el 40% y una cláusula de actualización si el proceso inflacionario supera ese porcentaje. Eso explica el recorte del diez por ciento del gasto que le exigió a sus funcionarios en cada Ministerio.

Frete suma otro dato que dejó el primer cuatrimestre del año y genera incertidumbre a futuro: “La inflación para todo el 2026 estaba prevista en el presupuesto nacional en un 10%. Con el dato de abril ya se cumplió esa cifra y superamos el 12%. Entonces ahora es difícil ver qué pasará”.

“Un poco más del 30% del gasto estatal corresponde a salarios, y el gobernador firmó aumentos atados a la inflación, con la recaudación en baja y más de la mitad de sus ingresos de coparticipación cayendo”, advierte Fretes. El escenario es difícil porque además al gobernador lo corren las urgencias electorales.

Los economistas destacan como el gran triunfo político y cultural de Javier Milei haber convencido a propios y extraños de que un país o una provincia no deben tener déficit. Hasta el año pasado, Llaryora podía exhibir orgulloso que su administración cumple esa premisa y se aferra a los fanáticos del Excel equilibrado. Pero la Provincia tiene menos ingresos y más gastos comprometidos para este año. Y una deuda que siempre acecha como un espada de Damocles.

Los números de Córdoba todavía no están en rojo, pero la proyección de ingresos y gastos comienzan a tomar un tono naranja no apto para daltónicos.

Fuente: www.revistaelsur.com.ar