Año 1905: Lucha obrera y primera ley de descanso semanal

Por Jesús Chirino*

Bombardeen la ciudad de Rosario

Algunos desmemoriados o poco amigos de la historia suelen hablarnos de un pasado glorioso y feliz de nuestro país, haciendo referencia a épocas en las cuales gobernaban liberales, en lo económico, como Manuel Quintana. Político del Partido Autonomista Nacional, en octubre de 1904 accedió a la Presidencia de la Nación. Entre otros cargos había ocupado el cargo de senador nacional, siendo, a la vez, asesor legal del Banco de Londres. En 1876 renunció como senador por supuestas “razones de salud”. En realidad se había suscitado un conflicto entre la Gobernación de Santa Fe y la sucursal del banco en Rosario y Quintana viajó a Londres para proponerle al Gobierno de Gran Bretaña que bombardeara la ciudad de Rosario si las autoridades de Santa Fe no volvían atrás con las medidas que habían tomado contra el banco.

Bernardo de Irigoyen, ministro de Relaciones Internacionales de la Presidencia de Nicolás Avellaneda, logró anular la posibilidad de que una cañonera inglesa que estaba en el puerto de Rosario llevara adelante la acción bélica.

Más adelante, Quintana fue ministro del Interior de Luis Sáenz Peña, luego del fracaso de la revolución radical de 1893. Durante su gestión se intervinieron provincia y se declaró el estado de sitio en todo el país y volvió a proponer que bombardearan Rosario si no se rendían las tropas leales a Leandro N. Alem. El político radical fue detenido y Quintana interpelado en el Congreso y debió renunciar como ministro.

Un Gobierno de los ricos

Su Presidencia se desarrolló dentro del período conocido como Régimen Conservador, entre 1880 y 1916. Fueron gobiernos elitistas y practicantes del fraude electoral.  Luego del fracaso de dos revoluciones radicales (1890-1893), el suicidio de Leandro N. Alem, la muerte de Aristóbulo del Valle y una interna entre Hipólito Yrigoyen y Bernardo de Irigoyen, se disolvió el comité de la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires y el partido ingresó en período de inorganicidad. Hipólito Yrigoyen lideró su reorganización y el 29 de febrero de 1904, desde el Comité UCR se declaró la abstención de los radicales en las elecciones y se anunció la lucha armada.

El gobierno de Quintana era el de los sectores más acaudalados y si bien el país crecía, lo hacía a costa de la explotación de los otros sectores sociales. El 4 de febrero de 1905 se produjo el levantamiento armado y la respuesta inmediata fue decretar el estado de sitio. Esa revolución tuvo su capítulo en Villa María que fue un punto activo de la rebelión. En esta ciudad murió, fruto de un enfrentamiento, el trabajador ferroviario Natividad Villalba. La revolución fue vencida a nivel nacional y Quintana mandó presos a los rebeldes, pero el movimiento dejó a la vista fracturas en el oficialismo.

Reclamos de los trabajadores

Pero no solo los radicales se rebelaron contra el gobierno oligárquico, los trabajadores luchaban por avances en materia salarial y jornadas de trabajo más humanas (la jornada laboral excedía las 8 horas). También avanzaba el nivel de organización de los trabajadores.

Los ferrocarriles estaban en crecimiento, lo mismo pasaba con la Confederación Ferrocarrilera,  organización de los trabajadores del riel empeñada en obtener aumentos de salarios para el personal de administración, guardabarreras y peones, menos horas de trabajo para el de estaciones, en sus distintos grados y especialidades y personal de vía. Las empresas ferroviarias se negaron a otorgar mejoras, el conflicto estaba en pleno desarrollo cuando se produjo el levantamiento radical que motivó el estado de sitio que, de paso, le puso paréntesis a la lucha de los trabajadores. Se produjo represión y detención de dirigentes y activistas gremiales, se extendió el estado de sitio y desde el gobierno trataron de mezclar los reclamos obreros con la revuelta radical a pesar de que las organizaciones de estos señalaban que nada tenían que ver una cosa con otra.

El deseo de trabajadores obedientes que no reclamen

Por la vigencia del estado de sitio y la prohibición de reunión los trabajadores no pudieron realizar la celebración del 1° de mayo de 1905.  El 5 de mayo terminó la medida del gobierno, entonces la Federación Obrera Regional Argentina y la Unión General de los Trabajadores, con el apoyo del Partido Socialista deciden realizar la celebración, en unidad, el día 21 de ese mismo mes en Plaza Lavalle, de Buenos Aires. Durante el desarrollo del acto la policía cargó contra los manifestantes. El saldo de la represión fueron dos trabajadores muertos y muchos heridos. Pero aquello no disminuyó los reclamos y en la segunda mitad del año se produjeron numerosas medidas de fuerzas tanto en la ciudad de Buenos Aires como en el llamado interior del país. Pero las huelgas y manifestaciones de los ferroviarios no pudieron tener mucha coordinación, debido a la represión  gubernamental, lo que llevó a que fueran desperdigadas y perdieran contundencia.

Con un gobierno de las clases dominantes, la patronal estaba envalentonada y se manifestó abiertamente contra los reclamos de derechos que realizaban los trabajadores. Aparecieron discursos discriminatorios que atacaban al movimiento de los obreros. Se decía que en realidad todo estaba organizado por agitadores politizados inspirados en las ideas ácratas, que eran anarquistas, “elementos ajenos a la clase obrera”, afirmación que solo desnudaba la visión que la patronal tenía acerca de lo que debían ser los trabajadores: obedientes y sin reclamar nada.

Los protectores del “trabajo libre”

El reclamo de los ferroviarios se hizo sentir en todo el país, pero la patronal no dio brazo a torcer y comenzó a organizarse para enfrentarlos. El primer día de junio, en Capital Federal, se reunieron empresarios y directivos de empresas extranjeras, consignatarios y gerentes de ferrocarriles, representantes de cámaras de cereales y del centro de navegación. El objetivo era discutir la organización de una respuesta contundente ante los reclamos de los trabajadores. Habría una premisa que era unir a los empleadores y practicar, entre ellos, la solidaridad que veían con malos ojos si la ejercían los obreros.

Con el fin de neutralizar los efectos de las huelgas obreras anunciadas esta patronal resolvió fundar lo que dio en llamar “Unión Protectora del Trabajo Libre”. Allí mismo se abrió una subscripción par que los patrones colaboraran con dinero. De manera inmediata se alcanzaron los cien mil pesos de aportes, pero pocas semanas después se llegó a los quinientos mil pesos. La nueva organización pasó a contar con recursos económicos suficientes para financiar sus actividades contra las huelgas. Quizás fue el primer intento de organización patronal en el siglo XX para luchar contra los trabajadores.

Los trabajadores en unidad

La huelga liderada por los ferroviarios se fueron sumando otros sectores. Cuando el período legislativo de 1905 estaba terminando se dictó, el 31 de agosto, la Ley descanso dominical. Una norma muy mezquina pues no regía para todo el país, estableció diferencia entre trabajadores según su actividad y lugar donde se desarrollaba la actividad. Por ejemplo, no regía para el trabajo doméstico y tampoco para las personas que trabajaran fuera de la Capital Federal. La única explicación a esta limitación es que en Buenos Aires los trabajadores estaban más organizados. El descanso dominical no fue un derecho para los trabajadores de todo el país hasta 1918 cuando Hipólito Yrigoyen modificó esta norma estableciéndolo así.

Regresando a las huelgas de 1905, el gobierno y los sectores patronales, ante el sostenimiento de la lucha por parte de los trabajadores, a pesar de la represión, volvieron a establecer el estado de sitio. Pero con la intervención, en el congreso del diputado socialista, Alfredo Palacios, los trabajadores lograron la primera ley (4.661) del descanso semanal, inaugurando el derecho laboral en el país. En los conflictos de aquel año, las dos centrales de trabajadores,  UGT y la FORA, de manera decidida lucharon a la par.

*Docente. Periodista. Secretario Gremial de la CTA Autónoma Regional Villa María

Fuente: www.eldiariocba.com.ar