Este 26 de junio se cumplieron 56 años de la muerte deLeopoldo Marechal, una de las figuras más importantes de la literatura argentina del Siglo XX. Poeta, dramaturgo, novelista y ensayista, desarrolló una obra que con el paso del tiempo alcanzó un reconocimiento que durante gran parte de su vida le fue esquivo.
Falleció apenas un mes antes de la publicación de su gran novela final Megafón, o la guerra, que en su multifacética impronta se convirtió en una novela profética de lo que sobrevino en la Argentina de los años ’70. Doble aniversario entonces: creador y criatura.
Su nombre quedó asociado principalmente a Adán Buenosayres, publicada en 1948 y considerada actualmente una de las novelas más relevantes de la literatura argentina. Sin embargo, al momento de su aparición, la obra tuvo una recepción limitada y apenas recibió el respaldo de algunas voces destacadas, entre ellas la de Julio Cortázar.
Las posiciones políticas de Marechal tuvieron una fuerte influencia en la recepción de su trabajo. Su identificación con el peronismo lo ubicó en una situación compleja dentro de determinados círculos intelectuales de la época y, tras el golpe de Estado de 1955, enfrentó años de aislamiento y censura.
Durante los gobiernos de facto encabezados por Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, gran parte de su producción fue excluida de librerías, programas educativos y espacios culturales. Además, participó activamente de la resistencia peronista y denunció públicamente distintos hechos ocurridos durante ese período.
A pesar de las dificultades, continuó escribiendo y volvió a publicar durante la década de 1960. En esos años aparecieron obras como El banquete de Severo Arcángelo, Heptamerón y diversos ensayos que ampliaron un legado literario caracterizado por la experimentación, la reflexión filosófica y una mirada singular sobre la identidad argentina.
Marechal también obtuvo reconocimiento en el ámbito teatral gracias a Antígona Vélez, una adaptación inspirada en la tragedia de Sófocles que le valió el Primer Premio Nacional de Teatro. La obra se convirtió en uno de los textos más representativos de la dramaturgia argentina contemporánea.
El escritor falleció el 26 de junio de 1970 a causa de un síncope. Tras su muerte, su figura comenzó a ser revalorizada por nuevas generaciones de lectores y críticos, consolidándose como uno de los autores fundamentales de la cultura argentina. Su legado continúa vigente a través de sus libros y del trabajo de la Fundación Leopoldo Marechal, creada para preservar y difundir su obra.
Fuente: www.agencianova.com